Es lunes, 10 de noviembre. Son las 19.00 horas. El público va tomando asiento en la sala diecisiete del Multicines Tenerife, sede oficial del Festival de Cine Fantástico Isla Calavera. Al son de la banda sonora de Grease, las personas comentan con emoción el evento que va a tener lugar: Randal Kleiser, director del filme, dará una entrevista sobre la obra que le dio a conocer en el año 1978. En ese momento, Kleiser subió al escenario, entre ovaciones y aplausos. «¿Cuantos de ustedes han visto Grease?» preguntó. La sorpresa fue máxima al ver que todos los presentes levantaban la mano.
«Cuando era joven, iba a ver The Rocky Horror Picture Show en el turno nocturno del cine y recuerdo caracterizarme con mis amigos de los personajes» continuó. «Nunca imaginé que algún día vería a siete mil personas reunidas en el Hollywood Bowl disfrazadas de los personajes de una película dirigida por mí» dijo, aludiendo al gran impacto social que ha tenido su obra y al último evento con fans que celebró, en homenaje a Olivia Newton-John.
Después de esta breve introducción, comenzó el largometraje. La trama nos presenta a Danny Zuko y Sandy Olsson, quienes se reúnen de manera inesperada en el instituto Rydell después de un amor de verano. Por medio de las canciones, no sólo vamos conociendo las inquietudes y dudas de Danny y Sandy, sino que también podemos conocer a otros personajes secundarios, como Rizzo o Frenchie, miembros del mítico grupo de las Pink Ladies. Es una película que ha sido multitud de veces referenciada en la cultura popular, y aún sus canciones siguen presentes en el imaginario colectivo, sobre todo You are the one that I want, el legendario dúo de Olivia Newton-John y John Travolta.
La posterior entrevista estuvo al cargo de Manuel Díaz, traductor del Festival, y comenzó con una breve mención a los inicios de Kleiser en el cine. El cineasta estudió en la Universidad del Sur de California, la misma que genios como George Lucas o John Carpenter. Allí sentó las bases de su manera de hacer cine, y conoció el nuevo estilo cinematográfico que empezaba a nacer en la década de los setenta. A la par, Grease el musical iba haciéndose notar cada vez más sobre las tablas de los teatros.
Su manera de llegar al proyecto tiene que ver mucho con John Travolta, Danny Zuko en la ficción. Actor y director trabajaron juntos por primera vez en la televisión, durante la producción de la serie El chico de la burbuja de plástico. A raíz de ese proyecto, se hicieron amigos. Travolta era un carismático intérprete que comenzaba a hacer sus primeros proyectos de relevancia, y en un momento dado, Paramount lo contrata para hacer tres películas. Una de ellas fue Fiebre del Sábado Noche, con una banda sonora compuesta por temas de los Bee Gees.
En un inicio iba a dirigirla Randal, pero finalmente se le adjudicó el proyecto de Grease. Aunque la conexión con los Bee Gees no se cortaría del todo, porque Barry Gibb, uno de sus integrantes, escribió la que más tarde sería la canción de introducción de Grease, interpretada por Frankie Valli. Una vez dentro del equipo de la película, Randal recuerda que John tenía «actitud de estrella». Insistió en grabar desde el lado derecho, porque le favorecía más, y ese fue el lado que se dejaría en el corte final.
«Siempre me encuentro con gente que me dice que la película les cambió de alguna manera»
Una de los de los aspectos que más suscitó la curiosidad fue el trato del director con Olivia Newton-John, fallecida hace tres años. «Fue un sueño trabajar con ella» afirmó. «Yo la admiraba desde antes como cantante, pero fue John Travolta quien insistió a Paramount para admitirla en el proyecto» continuó. Newton-John ya había grabado una película, pero fue un rotundo fracaso, por lo que la productora tenía miedo de arriesgarse. Tras una prueba de cámara, no quedó duda de que ella era la indicada para encarnar a Sandy.
En cuando a la trascendencia de Grease con el paso de las generaciones, Randal declaró que «me emociona mucho, siempre me encuentro con gente que me dice que la película les cambió de alguna manera». Y es que incluso destacó que personas supervivientes de los atentados del 11 de septiembre veían la película para superar la experiencia traumática. Para un cineasta, no hay nada mejor que conectar emocionalmente con el público. Para finalizar el evento, se ofreció un espacio para que las personas asistentes pudieran llevarse una foto y un autógrafo de recuerdo.










