Alba Cabrera: El feminismo molesta
Graduada y docente en sociología por la ULL. Foto: D. Rodríguez

«Todas las mujeres hemos sufrido algún tipo de violencia sexual»

Ciencias Sociales y Jurídicas

El momento exacto en el qué Alba Cabrera empezó a interesarse por la violencia que rodea la vida de una mujer fue tras una ponencia que ofreció Esther Torrado, directora de su tesis, en un congreso sobre prostitución y pornografía. «Me pregunté, ¿por qué no sabía todo esto?», recuerda la ahora graduada en Sociología por la Universidad de la Laguna (ULL). Esa sería la parte más visible, sin embargo, la motivación de Cabrera tiene un lado más profundo, y es que ella misma afirma que «de alguna manera todas las mujeres hemos sufrido algún tipo de violencia sexual».

La inquietud por descubrir porqué «a las mujeres nos pasa lo que nos pasa» hizo que se especializase en Estudios de Género y Políticas de Igualdad. Además de formar parte del grupo de investigación Violencia Sexual (VIOSEX) y durante un tiempo, del equipo del Observatorio de la Inmigración de Tenerife (OBITEN). Actualmente, cursa el segundo año de un doctorado en Estudios Interdisciplinares de Género.

La investigación de su TFG  sobre La iniciación sexual de las mujeres tinerfeñas, contó con entrevistas a féminas de diferentes generaciones. Durante las sesiones descubrió algo inquietante: «La mayoría tienen su primer contacto íntimo a través de la pornografía». En el caso de las más longevas se debe al desconocimiento. «Muchas de ellas tuvieron su primera relación sexual sin saber como era previamente. Por lo tanto, la única forma de descubrirlo era por medio de la literatura erótica de la época», comenta Cabrera.

Según ella, «la mayoría había tenido relaciones basadas en la violencia o a través de agresiones sexuales». También menciona que al principio muchas negaban haber sufrido violencia sexual «al explicarles que significaba y los diferentes tipos que hay. Empezaron a sentirse identificadas». Asimismo, aclara que «otras eran conscientes. Tenían claro los conceptos y me decían: ¿Quieres que te cuente mi primera relación sexual consentida o violenta?».

Para Cabrera, «esta idea parte de la cultura de la violación». Según ella, el problema está en como los medios de comunicación muestran la violencia sexual: «Solo informan de aquella que se produce en los espacios públicos y mencionan únicamente las agresiones sexuales, cuando la gran mayoría se produce durante la infancia, en los espacios privados o domésticos». Además, afirma que «ponen el foco siempre en la víctima no en el agresor».

«Al perder el pecho, algunas tienen vergüenza de mantener relaciones con sus parejas»


Cabrera también habla de ideas claves que sacó de su participación en dos equipos de investigación sobre el cáncer de mama: «Las mujeres que tienen niveles de estudios superiores no tienen tanto impedimento para tratarse», pues no es lo mismo un trabajo de oficina que trabajar en el sector hostelero. «Ahí se ven las posibilidades que distintas mujeres tienen para su recuperación», expresa.

Los resultados de la primera investigación, que analizaban las consecuencias sociolaborales, sentaron las bases del segundo proyecto: «Como especialista sexual analicé cómo el cáncer de mama repercute en la sexualidad de las mujeres», señala. Cabrera, además, explica la importancia del pecho y el pelo para las mujeres: «La sexualidad cambia por completo», dado que «al perderlo, algunas mujeres tienen vergüenza de mantener relaciones sexuales con sus parejas». Según ella «supone una pérdida de confianza», pues «con la medicación el placer se reduce».

«Muchos recurren a la prostitución porque es el único espacio donde les queda libertad»


Muchas de las estrategias que se utilizan para enfrentar los efectos secundarios de la enfermedad vienen dados por una exigencia social que rodea el mundo de la mujer. «Las que perdían el pecho se hacían tatuajes o utilizaban sujetadores con relleno. Mientras que, las que no tenían pelo usaban pelucas o pañuelos», explica Cabrera. Asimismo, puntualiza que estos métodos son patriarcales: «Se dan porque la mujer siempre tiene que verse guapa o salir bella». Afirma que «muchas entran en depresión por esto», debido a la presión que existe.

En cuanto a que se intente tirar por tierra el discurso del feminismo, su respuesta es clara: «El feminismo molesta. Es todo lo contrario al sistema patriarcal y al capitalismo». Según ella, aunque España sea uno de los países con mayor igualdad legal «todavía nos queda mucho por recorrer».

Según ella, el movimiento se interpone con los privilegios de los hombres, «quienes ven sus derechos a nivel sexual y poder recortados». Debido a esto, muchos recurren a la prostitución. «Es el único espacio donde les queda libertad», subraya.

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