El ilustrador mexicano Gabriel Pacheco. Foto: PULL

Gabriel Pacheco: inspiración, imaginación e ilustración

Literatura

Gabriel Pacheco es uno de los artistas mexicanos más importantes a nivel mundial. Además de estudiar Teatro y de especializarse en Escenografía, ha ilustrado una amplia gama de libros de prestigio como la obra de Juana Inés de la Cruz o una colección de poemas de Federico García Lorca que le han valido multitud de premios y reconocimientos. La participación del autor en el Festival Internacional del Cuento de Los Silos, este pasado sábado día 8 de diciembre, dejó una charla que acercaba la creación artística a un público que adquirió un papel fundamental en el desarrollo de la exposición. El salón de plenos de la casa consistorial silense, del siglo XVII, albergó esta clase magistral a través de la imaginación y la inspiración.

La creación artística es algo relativamente sencillo que poseemos, incluso, desde que nacemos y puede ser tan instintivo como bailar. «Poseemos una especie de motor que nos lleva a materializar composiciones de todo tipo, desde imágenes hasta ilustraciones, pero luego es fundamental detenerse a razonar el por qué. No sirve de nada lanzarnos, sin más”, explicó Pacheco. El punto de partida de este viaje creativo es la inspiración, y el autor mexicano la define «como un cúmulo de memorias en las que debemos comprobar la naturaleza que contienen», añadió.

Por otro lado, el ilustrador mexicano advirtió que, de forma general, «tendemos a simplificar el mundo gráfico, sobre todo porque estamos acostumbrados a la sencillez y a la cotidianidad de lo visual». Sin embargo, «ignoramos muchas cosas de cualquier pieza en la que se detienen nuestros ojos, valorando solamente como se merece, por ejemplo, aquellas copias que se encuentran realzadas por un marco».

La confusión entre imagen y realidad


Gabriel Pacheco resaltó la diferencia y el desorden que se presenta entre imagen y realidad. Para ello, mostró el conocido cuadro de René Magritte, ‘Esto no es una pipa’,  con el objetivo de hacer reflexionar a los espectadores desde un punto de vista filosófico: “Las imágenes son representaciones, los objetos son cosas sin final, es decir, que no están acabados”. En relación a esto, el artista mexicano también expuso que «la creación de imágenes es necesaria para sentirnos individuos porque no nos gusta ser uno más o pasar desapercibidos de forma genérica».

Pero, a pesar de lo anterior, el ponente reconoció que «cuando somos niños somos esponjas, queremos saber y conocerlo todo, pero cuando crecemos especializamos nuestro conocimiento y perjudicamos nuestro alcance creativo”.  Por ello, concluyó, «es indispensable leer libros, instantes, gente, ambientes y siempre hacerse tres preguntas: qué es, qué dice y qué leo. Estas pautas, ciertamente, reflejan la realidad y viajan más allá de la crudeza visual que nos rodea».

«Esto no es una pipa», de René Magritte. Foto: PULL

Finalmente, se proyectó la fotografía de una cerilla para que el respetable realizara un ejercicio de reflexión sobre qué supone observar. A raíz de esto, se construyeron opiniones muy dispares, desde un barco, un aguacate o incluso, una espectadora sugirió que esta imagen hacia referencia al paso del tiempo, consumiéndose poco a poco. «El artista es el que nos deja ver lo que no podemos ver porque, aunque no podamos ver el tiempo material, el creador de la foto consiguió mostrárnoslo con la simplicidad de las betas de un árbol», añadió el ilustrador.

La asistente a esta interesante y enriquecedora charla, en definitiva, logró esquivar el caos que vive entre la imagen y realidad. Tenía razón.

Una cerilla consumida que terminó siendo el paso del tiempo. Foto: Chema Madoz

La lectura es mi pasión, en las palabras siempre se puede encontrar lo que uno necesite. Y muchos necesitamos algo de luz en esta sociedad oscura. Por eso escribo, por eso leo.

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