«Nunca supe si Maestro Florido estaba dentro de mí o yo estoy dentro de él»

Cultura / Ocio

José Francisco Florido lleva más de veinte años siendo, profesionalmente, artesano de la risa. Desde 2003, el humorista grancanario recorre el archipiélago con el sano propósito de rescatar, cuidar y mimar las costumbres y expresiones de Canarias, siempre a través de un humor respetuoso. Para Florido, el Maestro Florido es el reflejo de cualquier persona de medianías y cumbres, de los hombres y mujeres que caminan por la piel de las islas y a quienes le debemos mucho de lo que somos como sociedad. «Nunca supe si Maestro Florido estaba dentro de mí o yo estoy dentro de él», asegura. Con esa duda convive desde que el personaje nació, en el Lomo Magullo, gracias al grupo de teatro Tabercorade. 

Por otro lado, a pesar de que a quienes lo conocen les pueda sorprender, se define como una persona muy tímida. Admite que sigue luchando contra esa timidez cada vez que tiene que subir a un escenario, pero asegura que una vez en las tablas la magia surge y el personaje se encarga de que todo fluya con las mejores energías. «Hay muy poco de mí en el personaje y mucho del personaje en mí», reconoce.

«La radio es el medio con más magia»


En cuanto al salto del teatro a la televisión y la radio, Florido declara que fue aprendiendo en el camino, ya que cada formato tiene su propia lectura y manera de interpretar. Al principio, confiesa, gritaba mucho y vocalizaba poco, porque a pesar de que era muy feliz, su timidez quería terminar la actuación cuanto antes. Le llevó años encontrar lo que él llama «la pachorra de la gente del campo» y, cuando lo logró, comprendió que la televisión era un medio incómodo para él por el poco tiempo del que normalmente se dispone, dado que su narrativa es larga. Destaca: «La radio es el medio con más magia, donde, como no me ven, puedo fluir con todo mi ser». Del teatro, de donde viene, dice que es el medio más limpio que hay, donde la palabra se adorna con el gesto y hasta el silencio tiene valor.

Su amor por la radio lo ha llevado por diferentes programas a lo largo de su trayectoria. Foto: PULL

Su gran fuente de inspiración, incluso desde antes de comenzar su carrera artística, son las personas mayores. Siempre le ha gustado escucharlas, su manera de contar cuentos, golpes, anécdotas o sucedidos. «Esa mentira que se suelta como sal sobre ensalada y que casi ni te das cuenta», afirma. Le debe esa escuela, dice, al periodista Adolfo Santana (DEP), quien escribió algunas de las obras de Tabercorade y de quien aprendió a mejorar ese trabajo de campo con los mayores, primero libreta en mano y después con grabadoras.

«Lo pasas ‘mal’ para crear algo que te haga sentir bien»


El proceso creativo de Maestro Florido es tan particular como el propio personaje. Durante todo el año, y aprovechando los numerosos viajes entre islas, va recogiendo historias que le desgranan mayores y no tan mayores a lo largo y ancho del archipiélago. En enero y febrero, «mi humor no es de carnavales» (comenta con humor), comienza a escuchar todas esas grabaciones y lo anota a mano, porque confiesa que no le gusta el ordenador. Va apuntando todo lo que le llama la atención: posibles golpes, datos interesantes de antaño, palabras en desuso que quiere recuperar. A partir de ahí empieza a hilvanar el texto, que le gusta que tenga siempre un hilo conductor, normalmente temporal. «A ese texto le aporto también cosas de la actualidad comparadas con las cosas de antes (eso me gusta mucho) y va cogiendo poco a poco forma», asegura.

Asimismo, admite que es demasiado exigente consigo mismo, lo que hace que el proceso lleve mucha tinta esparramada y que su estado emocional no sea exactamente la paz. Lo define como algo contradictorio: «porque lo pasas “mal” para crear algo que te haga sentir bien». Luego, lo ordena todo y lo prueba en el escenario. De esta manera, lo que arranca con él a principio de año se va enriqueciendo en cada escenario, y lo que llega a final de año es un texto lleno de golpes y lleno de vida que ha ido cogiendo de cada plaza y de cada teatro.

Más allá de la risa, Florido habla de su trabajo como una mirada al pasado sin anclarse en él. «Es un humilde homenaje a los abuelos, a los que en las arrugas de su piel llevan la historia de esta tierra. Es una mirada amable a los niños y niñas que fueron», declara. Lo describe también como un legado cultural para la juventud que quiera raspar en la piel de la historia más reciente y conocer las costumbres, las palabras, las vestimentas, las fiestas, la música. En definitiva, aclara: «Es devolverle al pueblo lo que es del pueblo». Y lo que espera que el público se lleve en cada actuación es, simplemente, lo que vino a buscar: la risa.

Actuación reciente de Maestro Florido en Gáldar. Foto: PULL

Preguntado por el consejo que daría a alguien que quiere vivir del humor en Canarias, Florido empieza por quitarse mérito, pues no cree tener la sabiduría necesaria para aconsejar a nadie. Recurre a su propia experiencia: cuando descubrió el teatro, el alma se le rebosó y supo que era lo que quería hacer el resto de su vida. «Si descubres algo que te llena hasta el último poro de tu piel, inténtalo con toda tu alma en la única oportunidad que tienes, que es en esta vida», concluye.

«Primero lo abrazaría y luego le diría que nunca deje de soñar para ser feliz»


En el presente, Florido gira por las islas con su proyecto (matiza que no le gusta llamarlo espectáculo por respeto a quienes verdaderamente hacen espectáculo) 20 años viviendo del cuento. Además, mantiene en antena El Boliche del Sureste, que se emite cada día en directo a través de las tres radios municipales del sureste de Gran Canaria (Ingenio, Agüimes y Santa Lucía de Tirajana).

Sobre el contacto con sus oyentes a través de WhatsApp en su programa El Boliche del Sureste, Florido asegura que es el momento más esperado tanto por ellos como por el equipo. Explica que ese contacto directo y casi inmediato hace que la radio sea un medio de ida y vuelta cargado de risas y buen rollo. Confiesa que nunca escuchan los mensajes antes de soltarlos en antena, lo que les mantiene concentrados y expectantes para dar la mejor respuesta. Afirma que «es una manera de superarte cada día para buscar la risa más brillante».

La entrevista concluye con las dos preguntas que él mismo hace siempre al final de sus entrevistas en el programa. Confirma que de pequeño jugó al boliche y que, además, era muy bueno. Y sobre qué le diría al José Francisco Florido niño si se lo encontrara cara a cara, responde: «primero lo abrazaría y luego le diría que nunca deje de soñar para ser feliz».

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