«Una dificultad ha sido aprender a separar la emoción de la estrategia»
Marcos Hernández Somolinos, empresario tinerfeño de 23 años, se ha convertido el emprendimiento en el eje principal de su trayectoria profesional mediante diferentes iniciativas relacionadas con la comunicación, la enseñanza y la gestión cultural. El joven asegura que desde pequeño sintió interés por transformar ideas en proyectos reales, una inquietud que terminó marcando su forma de trabajar y entender la vida. A lo largo de los últimos años ha impulsado varias empresas y propuestas creativas desde Canarias, un proceso que, según explica, ha estado marcado por la constancia, la presión y la necesidad de asumir responsabilidades desde su adolescencia.
Explica que su primera iniciativa fue Dune Miró, una marca de ropa creada desde cero con una identidad propia. Mas adelante impulsó OFF Festival de Fotografía, una iniciativa cultural que, según afirma, le permitió adquirir experiencia en organización, comunicación y gestión de equipos. Posteriormente desarrolló Grupo Somolinos , sobre el que ya existe una entrevista en este mismo medio, y este último año adquirió la dirección de Academia Se Puede SLU.
El empresario sostiene que el crecimiento de sus proyectos ha sido un proceso intenso, marcado tanto por momentos positivos como por etapas de incertidumbre. En este sentido, reconoce que una de las principales dificultades de emprender joven es asumir responsabilidades con recursos limitados. «Hay meses buenos y meses malos, decisiones complicadas y momentos en los que tienes que seguir aunque estés cansado», señala.
«Ser joven puede significar tener más energía y una forma distinta de ver las cosas»
En la actualidad coordina varios proyectos y trabaja junto a un equipo de dieciséis personas, una responsabilidad que, según comenta, aumenta el nivel de exigencia diaria. A pesar de ello, asegura que nunca se ha planteado abandonar esta forma de vida. «Lo difícil no es querer hacerlo, lo difícil es aguantar el peso que a veces tiene hacerlo», recalca.
En relación con el apoyo al emprendimiento juvenil, Marcos considera que las ayudas existentes no responden a las necesidades reales de quienes buscan construir empresas sólidas a largo plazo. Según explica, muchas de las iniciativas que están dirigidas a personas jóvenes, se quedan en propuestas poco útiles para quienes quieren desarrollar proyectos estables y profesionales.
El empresario insiste en la importancia de transmitir valores como la creatividad, la profesionalidad y la honestidad. Además, defiende la posibilidad de desarrollar iniciativas ambiciosas desde el archipiélago, a pesar de las dificultades que existen. «No hay que emprender por aparecer, sino porque realmente quieres construir algo», afirma.
«Si no pones límites, el trabajo se viene todo»
Somolinos reflexiona sobre el impacto personal que supone tener este ritmo de trabajo siendo tan joven. Reconoce que encontrar equilibrio entre la vida laboral y personal continúa siendo uno de los aspectos más complicados, especialmente por la dedicación constante que requieren sus empresas. Según explica, aprender a desconectar y dedicar tiempo al entorno personal forma parte del proceso.
De cara al futuro, el joven pretende consolidar Grupo Somolinos, ampliar la proyección de Dune Miró y continuar desarrollando propuestas vinculadas al ámbito cultural y educativo. Su objetivo, asegura, no es acumular negocios, sino construir proyectos que tengan estabilidad, identidad y recorrido.










