Amadeo Llados es uno de los personajes más mediáticos en redes sociales. Foto: PULL

Llados o la búsqueda sectaria de la felicidad material

Opinión

Las redes sociales están infectadas de gurús que te ofrecen hacerte millonario, tener una mentalidad superior y unos hábitos de vida mejores que el resto. Todas estas supuestas metas se consiguen a base de pagar mensualmente. Cuanto más pagues más personalizadas son tus interacciones. El caso más mediático en nuestro país es sin duda Llados Fitness, que empezó siendo un personaje más en las redes sociales y ahora cuenta con millones de fans. Su principal fuente de ingresos es su curso Tu1millon .

Según lo que se ve en sus redes y las de las personas que pagan su curso, los asesoramientos que ofrece son cambios radicales en tus rutinas, despertarte a las cinco de la mañana, alejarte de tu familia, vivir por y para tu físico… El principal aliciente es la promesa de llegar a ser como él, sus éxitos, su vida, su dinero. Usan tus inseguridades como gancho, muchas de ellas implantadas y creadas para que caigas. Tu físico, tu renta, tu coche o hasta lo que comes es usado para hacerte sentir inferior y acudir a este tipo de cursos milagrosos. Te prometen salir del sistema, ser diferente, pero acabas en otro sistema idéntico.

«Acabas siendo tan pobre que solo tienes dinero»

Su modelo de negocio son las personas afiliadas a su curso, que no solo se conforman con financiarle la vida sino que predican su palabra como única y verdadera. Presumen de lo bien que les va todo desde que están en este tipo de cursos, aunque sigan trabajando en una gasolinera, no tengan dinero para comer porque se lo gastan todo en las mentorías o duerman en el coche porque no tienen donde dormir. Ven a Llados como una deidad, copian todo de él, sus expresiones, su acento y tono de voz, dejan de tener personalidad propia para reproducir la de su ídolo. Estas características son sin duda las de una estafa piramidal.

Otra de las máximas en el curso Tu1millon es que el resto de gente, los que no pagan su curso, son pobres e inútiles. Como tú estás dentro de ese círculo donde te repiten constantemente que el resto es inferior y no sirve, te sientes mejor. ¿Reside la felicidad únicamente en lo material? Este tipo de búsquedas rutinarias de algo mejor como concepto no son malas, lo malo es cuando tienes que abandonar todo, hasta a ti mismo para llegar a una meta impuesta por otra persona.

El camino tampoco aporta nada, sigues trabajando de lo mismo, tienes un gasto extra y no tienes a nadie a tu alrededor. Si por casualidad a raíz de este cambio que en realidad estás haciendo por tu cuenta, tu salud financiera mejora, habrás perdido todo. ¿Qué vas a hacer con ese dinero si solo puedes gastarlo o invertirlo para hacer más si no tienes a nadie? Además, la gente que se te acerca porque ahora tienes dinero son peores que la soledad. Como cantaba Sabina en Pobre Cristina, haciendo referencia a Cristina Onassis, «era tan pobre que no tenía más que dinero». Al final qué tiene más valor: ¿buscar la felicidad con tu vida y a tu manera o aislarte para conseguir una felicidad artificial e impuesta por otro que se hace rico a tu costa?