La mente es un factor crucial en la competición. Foto: I. López-Pozas

La frustración deportiva

Opinión

En el mundo del deporte y de las competiciones, una de las cosas más importantes que deben dominar el equipo deportivo son los pensamientos negativos y el cómo estos afectan a su ritmo de juego. Se ha demostrado científicamente que el estrés, la soledad o los sentimientos de fracaso pueden provocar que el conjunto de atletas terminen en estados depresivos, independientemente de la edad que se posea y siendo más propensos a ello la juventud.

Según estudios oficiales, una de cada cinco personas experimentan depresión en algún momento de sus vidas. En este porcentaje se incluyen equipos de competición profesional. Los principales motivos por lo que experimentan ese estado son: estar lejos de sus familiares por un tiempo indefinido y no poder demostrar sus propios sentimientos para no evidenciar su debilidad o el estrés constante que supone ser el centro de atención en los medios.

Además, la frustración es un factor muy importante ya que, si no se gestiona de manera adecuada, provoca altos niveles de estrés. Por este motivo, es necesario que desde los primeros años de vida en el mundo del deporte, se traten estas cuestiones con naturalidad y se enseñe a convertir el error en oportunidad.

«Tenemos un miedo atroz a fracasar, de ahí que nos bloqueemos»

El bloqueo emocional es algo más complicado. Este está ligado al fracaso pero surge como un sentimiento de falta de seguridad o miedo que cada individuo ha conectado con una situación en específico. Esto deriva en que, cada vez que vaya a estar en una situación similar, se verá imposibilitado a hacer una acción deportiva de forma normal y calmada debido a ese miedo. Como personas que practicamos un deporte, tenemos un miedo atroz a fracasar, de ahí que nos bloqueemos y nos cueste evitar los comentarios de nuestra mente.

Por otro lado, deportistas famosos como Toni Nadal, entrenador y tío del famoso jugador de tenis, Rafa Nadal, plantea en los diversos medios de comunicación que los futuros profesionales del deporte aprendan a convivir con el fracaso, ya que »es algo que está ahí y siempre estará». Es normal caerse, fallar, equivocarse y volver a levantarse una y otra vez. Si evitamos el equivocarnos y nunca arriesgar para mejorar, nos sentiremos frustrados al primer problema que tengamos. Fallar es algo natural y no por ello vales menos.

«Las cosas que tienen valor cuestan. Pero eso no significa que no se puedan hacer»

No pasa nada si tienes un mal entreno. No pasa nada si en un partido no diste tu cien por ciento. No pasa nada si sientes que no te salen las cosas, si no te sientes útil, si no te sientes necesario en el equipo o si, solamente, sales con ganas de llorar cada vez que vas entrenar. No pasa nada si tienes dudas, si eres autocrítico, si te exiges demasiado o si te replanteas dejar el deporte que tanto dices amar con todo tu corazón. Las cosas malas que tienen valor cuestan, pero eso no significa que no se puedan hacer.

Tenemos caídas, tenemos baches. La cabeza empieza a doler y solo quieres dormir para que se pase la molestia. Pero quiero decirte que de todo se sale. Este sentimiento no es para siempre, esa sensación que te oprime el pecho va a desaparecer. Van a volver tus ganas de jugar, de reír, de querer darlo todo, de sonreír en mitad de la cancha, de querer marcar punto, de querer defender ese balón, de tener ganas de competir contra otros equipos y de poder soñar con ser profesional algún día.

Hacemos deporte para ser felices y no pasa nada si sentimos que se nos va todo por la borda. Practicar lo que amamos debería de sacarnos sonrisas preciosas, no hacernos la vida más difícil. Después de la tormenta siempre sale el arcoíris, solo hay que ser fuertes y seguir luchando para superarlo.

Estudiante de Periodismo en la Universidad de La Laguna. "Una vez que aceptamos nuestros límites los superamos" (Albert Einstein).

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