La escritora define su libro como un altavoz de la cuarta ola del feminismo. Foto: PULL

Leticia Dolera: «Los derechos de las mujeres siempre están en tela de juicio»

Cultura / Ocio

Leticia Dolera, escritora, directora, guionista y actriz se ha erigido como un referente para la cultura española de los últimos años. Ganadora del premio Series de Cannes con Vida Perfecta, la barcelonesa ha logrado ser la primera persona en conseguir ese galardón con una creación audiovisual. Además, su libro Morder La Manzana se ha convertido en una revolución por la defensa que hace del género femenino en sus páginas. Una mujer que muestra cómo ver la vida con perspectiva de género a través de sus obras, pero también desde su forma de entender la política y los conflictos que se generan al rededor de los derechos de las mujeres.

¿Cómo ha influido el feminismo en su trabajo como escritora? «Como escritora muchísimo, porque es la teoría feminista y lo que he ido aprendiendo a lo largo de los años a través de lecturas y de un máster en la universidad, lo que me impulsa a escribir mi primer libro. El motor para crear Morder La Manzana es ser un altavoz más en esta cuarta ola del movimiento, de la que yo creo que muchas formamos parte. Cada una desde su lugar y capacidad hace lo que puede».

¿Y cómo guionista? «Me ha influido sobre todo en mi forma de entender la política e implícitamente también en las historias que escribo. Sin embargo, por ejemplo, en Vida perfecta no existe ningún personaje que sea explícitamente feminista y no se habla de esta lucha como tal. Sí que va a tener una perspectiva de género porque es la mía. En definitiva, me ha hecho darle más dioptrías a mi mirada social y otorgarles más profundidad a los relatos».

¿Dentro del Movimiento, quiénes son sus referentes? «Admiro muchísimo el trabajo que hace Ana Bernal, una periodista que escribe sus artículos con perspectiva de género y, además, es muy clara y didáctica explicando las cosas. También me gusta lo que hace Yolanda Domínguez porque hace análisis críticos de la publicidad y del arte, da charlas muy interesantes. Sin duda, Amelia Tiganus, creo que hace una labor importantísima con su libro La Revuelta de las Putas. A mi ella me ayudó mucho a entender lo que supone la prostitución para las mujeres y la sociedad y porqué es tan imprescindible abolirla».

«La prostitución no puede considerarse un oficio más»


¿Cree que la regularización de la prostitución podría tomarse cómo una opción? «Rotundamente no.  Para algunos el intercambio de un billete legitima la explotación, pero muchas mujeres que han sido víctimas de esta explotación explican como las secuelas psíquicas, físicas y emocionales no son las que te dejan otro trabajo. No puede considerarse un oficio más. De hecho, en los países donde se ha regulado ni ha mejorado la calidad de vida de las prostitutas ni ha disminuido la trata de seres humanos. Al contrario, se ha conseguido que puedas pedir una caña y un servicio por diez euros».

¿Por qué considera qué el abolicionismo es la mejor manera de abordar el sistema prostitucional? «Creo que la prostitución es una de las fundamentales raíces del patriarcado y una de sus máximas manifestaciones. Consiste en poner el cuerpo y la sexualidad de las mujeres al servicio de los hombres, de una manera en la que el consentimiento se compra. La violencia sexual es una de las formas de dominación clásica.  Considero que es un sistema que se aprovecha de las mujeres precarizadas y que fomenta la cosificación de nuestros cuerpos. En países donde se han puesto en práctica estas políticas, como Suecia, está demostrado que ha disminuido la trata».

¿Qué opina sobre la polémica generada al rededor de la nueva ley del aborto? «No hay que comprar un marco de debate donde esté el aborto. Es un derecho que nos costó mucho conseguir y no hay que volver a discutir sobre ello. Lo que hay que hacer es consolidarlo. A la que bajamos la guardia y avanza la derecha más conservadora, los primeros derechos en ponerse en tela de juicio son los de las mujeres porque el patriarcado siempre quiere más. Estoy a favor de esta nueva ley. Y quiero dejar muy clara una cosa: el feminismo es política».

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