El número de lectores frecuentes aumentó casi un 3% respecto a 2019 en España. Foto:PULL

La lectura nos salvó

Opinión

Ha pasado un año y cinco meses desde que comenzó la pesadilla. Dos meses de confinamiento, cientos de empresas en quiebra, ERE y ERTE expuestos como nuevo símbolo de bandera, y un flujo incesante de información que acabaría desembocando en la temida fatiga digital. Nada nos quedaba cuando todo se teñía de gris, o sí. El año 2020 será el año que recordaremos como el de la Covid-19, pero también como el año en el que se llegó a un máximo histórico en el índice de lectura en nuestro país.

El 57 % de la ciudadanía española leyó con frecuencia durante el estado de alarma. En los meses de confinamiento el tiempo dedicado a los libros subió, alcanzando las ocho horas y 25 minutos semanales. Esta actividad junto a otras, como ver la televisión, han ayudado a sobrevivir.

Hoy viernes, 23 de abril, se celebra el Día Internacional del Libro, que desde el año 1988 fomenta la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autoría.

«La lectura es uno de los factores más positivos en momentos donde hay que quedarse en casa»

Aparecía en nuestras vidas el extraño término de fatiga digital, que fundó efectos como la dificultad para concentrarse, molestias visuales, depresión, ansiedad… En definitiva, un cóctel molotov a punto de estallar. La lectura durante este período ha sido un remedio eficaz para contrarrestar la sobrecarga digital vinculada al fenómeno FOMO (miedo a perderse algo), según señala la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Desde el punto de vista de la salud, la lectura es uno de los factores más positivos en momentos donde hay que quedarse en casa.

La salud mental requiere de un cuidado mucho más delicado que la salud física. Al igual que dedicamos ratos de nuestro día a día a ir al gimnasio o salir a caminar, también deberíamos de dedicarlo a leer. Si los cimientos de nuestra mente no son estables, será una pérdida de tiempo invertir en el resto de nuestro cuerpo.

El acto de leer no es tan simple como calar nuestra mirada en un papel e ir absorbiendo palabra por palabra, leer es mucho más. Leer implicar nutrir nuestra mente, adquirir nuevos conocimientos, entrenar nuestra capacidad cognitiva. Leer es vivir, es sinónimo de progreso.

La pandemia nos ha traído desgracias, pero también alegrías. El regreso de la motivación por la lectura es un soplo de esperanza en una sociedad anclada en la desgracia y el pesimismo. En el momento donde nuestra mente pedía auxilio, la lectura nos salvó, y le tenemos que estar eternamente agradecidos.

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