Se enciende la webcam. Nada tras de sí salvo un baobab pintado sobre un lienzo. Con solo veintiséis años y después de cuatro en Radio Nacional de España, Nicolás Orozco se instaló hace casi seis meses en Dakar, el corazón de Senegal, como periodista freelance. No llegó allí para buscar el África de las crónicas de Kapuściński, sino para narrar un continente que siempre exigió nuevas formas de ser contado. Siguiendo la estela del reportero grancanario José Naranjo, Orozco ha hecho de África occidental el centro neurálgico de su producción periodística. Desde entonces, ha cubierto las protestas estudiantiles por el impago de becas en Senegal, la Copa Africana de Naciones y las relaciones comerciales entre Mauritania y Canarias.
El periodista conversa con PERIODISMO ULL acerca de la restricción de las políticas migratorias europeas, el estado económico actual de Senegal o el endurecimiento de las penas de cárcel contra el colectivo LGTBI en África occidental.
Durante su etapa como estudiante, publicó una serie de textos en este mismo diario. La mayoría corresponden al ámbito científico. Sin embargo, hoy se dedica a la información internacional. «Eso pasó cuando estaba en la universidad. En la asignatura de Producción informativa nos asignaron una secciones en las que teníamos que publicar. Yo tenía claro lo que me gustaba, pero encajarlo dentro del medio era complicado. Al final, caí en la de ciencias. Recuerdo que me tocó ir a unas charlas que se llamaban Fisquitos, en la Facultad de Física, y lo pasaba fatal. No entendía mucho de lo que se hablaba y hacía preguntas al final para que no pareciera que no lo estaba entendiendo del todo [risas]».
¿Qué le aportó esa experiencia? «Aprender precisamente eso: a ponerme en lugares que no pensaba que me iba a ver. Creo que eso te fragua el interés por seguir aprendiendo, por ocuparte de otros temas distintos a los que a ti te gustaban en un inicio».
«La gran proyección de futuro africana ahora es presente»
¿De dónde viene ese interés por África? «De pequeño, quise ser veterinario, pero se me quitaron las ganas cuando me di cuenta de que se podía morir un animal en mis manos. A su vez, esa fascinación me hizo descubrir mi pasión por el continente africano, aunque suene a cliché absoluto. Aunque fuera una puerta de entrada siendo pequeño, ahí también hay una lectura: ¿cuál es la imagen que te llega de África cuando eres niño? Con el paso del tiempo, me di cuenta de que ahí había un territorio inmenso, con una riqueza cultural impresionante y una gran proyección de futuro, que ha dejado de ser una proyección y se ha convertido en presente. También he tenido referentes periodísticos. Se me viene a la mente Pepe Naranjo, por ejemplo».
Antes de marchar a Senegal como freelance, estuvo en Gambia. ¿Ocurrió algo en dicho destino que marcara su decisión de dar cobertura a tiempo completo al África occidental? «Fue mi primer viaje solo. Quería hacer un reportaje sobre la industria del cacahuete, pero la presión que me metí hizo que no lo disfrutara. Me fui con una sensación agridulce, más por la presión de hacer mi primer reportaje internacional que por el país, que me parece espectacular».

Podía haber seguido tan cómodamente en Radio Nacional de España y, sin embargo, volvió como freelance al país vecino, Senegal. «Sí. Fui por primera vez en 2024 como enviado especial para cubrir las elecciones presidenciales. Verme allí entrando en directo fue una cosa que disfruté tanto que despejé cualquier tipo de duda que aún pudiera tener. Cuando estaba decidiéndome a dónde trasladarme, estaba entre Senegal y Etiopía. Lo consulté con Pepe Naranjo y me dijo: ‘No te metas en un sitio tan complicado como Etiopía para empezar. Si fuera tú, empezaría por el África más tranquila para descubrir si esto te gusta, primero’. En ese proceso de descubrimiento sigo. Asimismo, elegí Senegal por el vínculo que tiene con Canarias».
Antes comentó que Naranjo le sugirió comenzar por «el África más tranquila». Ahora se encuentra en Senegal. ¿Hasta dónde quiere llegar en un futuro? «Ni yo lo sé. Estoy empezando y esto es una carrera de fondo. Cuando estás aquí, te das aún más cuenta de ello. Es difícil porque, en mi caso, vine acostumbrado de un hábito de trabajo y una rutina distinta. Aquí tienes que aprender muchas cosas a la vez que nadie te enseña en la carrera. Pero sé que si quiero dedicarme a África tengo que pasar por esta experiencia, aunque tengo en mente que ningún camino es absolutamente el correcto. Hay quienes viven aquí desde hace años y les va guay y hay casos como el de Xavier Aldekoa, que no reside de forma permanente pero va y viene. Se trata de encontrar tu hueco. Yo tengo veintiséis años y todavía lo sigo buscando».
«La migración es una cuestión intrínseca del ser humano, algo natural»
En 2025, las llegadas irregulares por vía marítima a Canarias a través de la ruta atlántica descendieron un 62 %, con respecto al año anterior. ¿A qué se debe este desplome? «Quienes investigan este asunto establecen tres razones: una es el gran número de personas que lograron llegar ese año a territorio español, por lo que era inevitable que al año siguiente fuera a bajar esa cantidad. Otra es la cuestión de los acuerdos internacionales. Muchos países los han reforzado con España de manera reciente. Hablando de eso, podríamos entrar en otro debate: el de cómo son esos acuerdos en función de con quién tratamos. La tercera razón es el reparto de rutas. Que haya disminuido el número de llegadas no significa que haya bajado el número de personas que se están desplazando, sino a una diversificación de los propias rutas y destinos a los que se dirigen estas personas. En el caso de África, las migraciones internas son, sobre todo, internas y no externas, como se suele pensar».
En este sentido, ¿qué papel ha jugado el endurecimiento de las políticas migratorias europeas? «Europa ha pasado del discurso del ‘welcome refugees’ de hace unos años al de la externalización de fronteras. Lo estamos viendo con Italia, que traslada inmigrantes a Albania. También con España, que hace lo mismo pero en Mauritania. Entiendo que ese cambio de postura también tendrá que ver con ese desplome de llegadas que comentábamos. Parece que hemos olvidado que la migración es una cuestión intrínseca del ser humano, algo natural. Por mucho que queramos externalizar fronteras y cerrar puertas, la Historia nos ha demostrado que las migraciones nunca desaparecerán. Ni en África, ni en América Latina, ni en Canarias. Es algo inevitable».

El informe Africa’s Development Dynamics, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo y la Unión Africana, advierte que el cambio climático y el crecimiento demográfico aumentarán los riesgos sociales y ambientales asociados a la infraestructura. ¿Está África preparándose para un aumento de las migraciones climáticas? «El continente africano viene avistando ese cambio desde hace muchos años. Es curioso: cuando hablamos de cambio climático, los países africanos son de los que menos contaminación generan y, en cambio, son de los que más sufren las consecuencias de ello. Creo que eso también deberíamos hacérnoslo ver. No sé si estamos ante un aumento de las migraciones de este tipo. Creo que, en África, el día a día es lo que te marca que esos cambios ocurran o no».
Aunque China se ha consolidado como principal socio comercial bilateral individual de África, ¿se ha traducido esta relación en un desarrollo económico más justo para los países del continente? «Estamos observando un cambio absoluto de alianzas. Si observamos el caso particular de África occidental, ahí está el caso de Malí y su ruptura absoluta de relaciones con Francia. En Senegal, por ejemplo, hay un endurecimiento totalmente lógico del discurso en contra de Occidente. Pero también tenemos que fijarnos, por otro lado, en otros actores internacionales como China, que desde hace años juega un papel clave en todo el territorio africano en lo estratégico. En cuanto a los recursos, China tiene en Guinea el monopolio de un mineral clave llamado bauxita. Las naciones africanas se están fijando más en actores internacionales como China, Rusia o Turquía. Son países que pueden cambiar el discurso pero su objetivo seguirá siendo el mismo. Donde sí se ve clara la diferencia entre actores es en materia de derechos humanos. Esa era una de las condiciones que ponía Occidente sobre la mesa. A China y Rusia, en cambio, le importa poco».
Un listado para encarcelar a más de 650 personas del colectivo LGTBI
Sin ir más lejos, en Senegal se han duplicado hace poco más de una semana las penas de cárcel contra el colectivo LGTBI. «Es cierto. Es muy triste que en pleno siglo veintiuno sigamos hablando de estas noticias, pero por eso es muy importante que sigamos hablando de estos temas e intentar seguir visibilizando al colectivo LGTBI. Sentí mucha lástima cuando vi el vídeo de cómo se celebraba el endurecimiento de las penas en el parlamento senegalés. Además, fue una votación que tuvo 135 votos a favor y tres abstenciones. La oposición, que solo hubiera constituido treinta votos en contra, ni siquiera se presentó».
Se ha hablado de una influencia de la religión en la política a este respecto. «A pesar de que Senegal es un país laico, uno de los grupos islámicos que ha promovido y apoyado durante años esta medida afirmó que pasará a las autoridades competentes un listado con más de 650 nombres y fotos de personas del colectivo LGTBI para que les persigan. Es una auténtica cacería. También cabe recalcar que hay quienes creen que la homosexualidad es una creación de Occidente, algo totalmente absurdo. Es importante analicemos el contexto en que se toma esta decisión. Hay quienes argumentan que es una especie de cortina de humo ante la situación económica, además de las diferencias que existen entre el primer ministro y el presidente. Que quede claro que no quiero restar importancia a la gravedad del asunto: literalmente se irán la vida de muchas personas con esta reforma. Pero, bajo mi punto de vista, no me parece casualidad el momento político en que se lleva a cabo esta política».

Según publicó este mes El País, hay personas del colectivo que han huido de sus hogares por miedo a represalias. «Es cierto. Hay quienes incluso están tratando de abandonar el país solicitando visados por el miedo al señalamiento y la denuncia por parte de su propio vecindario. También quienes se han desplazado desde Dakar, la capital, hacia el interior por las mismas razones. Es una situación de absoluta vulnerabilidad. No parece que haya remordimiento en la sociedad, en general. No hay voces críticas con la suficiente fuerza para contrarrestar esta posición. Esta es una medida que perdurarán en el tiempo y no hay visos de que vaya a cambiar pronto».
Parece haber últimamente una tendencia a la represión contra el colectivo en dicha región. «Además del reciente caso de Senegal, me vienen a la cabeza Burkina Faso y Malí. Están endureciendo mucho las penas. Por lanzar un capote a favor del continente, he de decir que, cuanto más se va al sur, pueden encontrarse sitios como Cabo Verde y Sudáfrica, que son un auténtico bálsamo y refugio para el colectivo. Lo que está claro es que aún queda mucho camino por delante. No solo en África, sino en otros continentes».
«Hay estudios que siguen mostrando el avance de grupos yihadistas sobre Burkina Faso»
A colación de su mención a Burkina Faso, su actual presidente, Ibrahim Traoré, se ha convertido en un símbolo emergente del anticolonialismo y el panafricanismo incluso para ciertos grupos de Occidente. Hay quienes incluso le han equiparado a Thomas Sankara. ¿Qué opinión le merece esta figura? «Primero, hay que recordar que llegó al poder en septiembre de 2022 tras un golpe de Estado. Meses después, anunció que convocaría elecciones. Luego, consideró que él se encargaría de las reformas políticas y estructurales y que las elecciones pasarían a segundo plano. Sí, se han logrado acuerdos y apoyo desde el punto de vista internacional, en especial gracias a la Alianza de Estados del Sahel. Pero la realidad del país es que, si bien hay luces, hay muchas sombras. Se ha silenciado toda voz crítica. Por otro lado, también está el yihadismo y la eterna duda de que si caerá Malí en caso de que caiga Burkina Faso. Traoré asegura que está controlando la situación y dando pasos agigantados. La realidad es que hay estudios que siguen mostrando el avance de grupos yihadistas sobre el territorio. Más allá de la propaganda que quiera lanzar el propio Ejecutivo, creo que la figura de Sankara se le queda grande a Traoré».
El próximo 2 de abril se cumplirán dos años del inicio del mandato del presidente senegalés, Bassirou Diomaye Faye. ¿Qué balance hace de este periodo? «Creo que el balance podría hacerlo mejor una persona senegalesa. Sobre todo, un perfil joven y quienes le apoyaron. Lo que sí es cierto es que hay una sensación generalizada de inmovilismo en el país. No obstante, cabe recalcar que hablamos de un territorio estable a diferencia de otros de la región. Tras la ola de protestas de 2024, se respetaron los resultados electorales y se dio paso al gobierno actual. En ese sentido, eso demuestra estabilidad»

¿A qué se refiere con «inmovilismo»? «A la cuestión económica. Creo que eso puede ser lo que marque el devenir de Senegal. El país tiene ahora mismo una deuda muy grande a razón de una serie de préstamos que solicitó el Ejecutivo anterior. Todavía no hay cifras exactas, pero se calcula que se debe el equivalente a unos seis mil millones de euros. De hecho, este mes de marzo es clave para el país porque hace frente a algunos de esos pagos. Cuando hablo de inmovilismo, me refiero a que no se han notado grandes avances desde el punto de vista del día a día, de los precios… Nada más allá de una toma simbólica de decisiones en lo que se refiere a la ruptura con Occidente. Eso se ha quedado en el discurso solamente. Por ello, tenemos que estar muy pendientes de qué ocurrirá a partir de ahora. Más aún con la coyuntura internacional actual».
Para finalizar, ¿qué busca conseguir, en una sola palabra, con su trabajo? «¿En una sola? Como te habrás dado cuenta, hablo mucho [risas]. No sabría decir una. Pero desde que estoy aquí, mi madre, mis amistades y personas que conozco que ni siquiera situaban Senegal en un mapa se interesan ahora por este lado del mundo. Me causa una satisfacción y una alegría tremenda. Eso es lo que me llevo de estos años, que espero que sean muchos más».










