David Pérez Miranda es, a pesar de su juventud, uno de los nombres propios del bodyboard internacional. Criado en las corrientes de El Socorro y Los Roques, este deportista de Los Realejos ha demostrado una capacidad innata para leer las olas más peligrosas del Archipiélago. Tras coronarse campeón del mundo júnior en Sintra y dejar su huella en eventos de prestigio, el tinerfeño reconoce que su identidad está ligada inevitablemente a la costa del norte. Según explica, esta zona le ha marcado definitivamente como deportista: «La constancia de la costa y la variedad de olas nos permiten estar preparados para casi cualquier situación en el mar».
Su ascenso a la élite no ha sido casualidad. Uno de sus mayores hitos fue proclamarse campeón mundial júnior en el Sintra Pro con apenas dos olas. Sobre la gestión psicológica de esos instantes finales, Miranda asegura que cuando se afronta una final hay que ir a por todas, sin asegurar y pensando solo en la victoria. Aunque aquel día no había demasiadas olas, el rider supo identificar las que tenían potencial. «En el último minuto vino una ola buena como la que yo quería y pude surfearla bien. Durante la final estaba tranquilo porque sabía que esa era la única manera para ganar», confiesa sobre aquel éxito.
A esta victoria se suman otras en escenarios de extrema peligrosidad como el Quemao Class o el Frontón King. Para David Pérez, ganar en este último lugar con solo 19 años es algo difícil de superar por el reconocimiento mundial que conlleva. Sin embargo, en su memoria guarda con especial cariño lo ocurrido en 2025: «Pude ganar una prueba europea en El Socorro, mi playa. Aquí destaca más bien lo emocional, «al ganar en casa delante de amistades y toda mi familia viendo y apoyando; fue algo que se quedó grabado».

El reto de la profesionalización en las islas
Canarias cuenta con una de las mayores concentraciones de talento en este deporte, pero el salto profesional fuera de las islas sigue siendo un desafío. Respecto al apoyo institucional, el deportista considera que, afortunadamente, cada vez es mayor. Afirma que se ha visto un aumento de las ayudas respondiendo a los resultados históricos del bodyboard canario. «Este año se han conseguido fondos para que los deportistas sigan el circuito mundial, algo que es determinante para poder seguir abanderando Canarias».
De cara al futuro, el joven realejero no se pone límites y busca seguir evolucionando a través de la innovación deportiva. Su objetivo para los próximos años es continuar compitiendo, pero sobre todo conocer sitios nuevos y olas de un nivel superior. «No tengo tan claro el camino pero quizás sí el objetivo: ser cada vez mejor y conocer gente nueva», concluye el deportista, quien mantiene intacto su compromiso con el mar y con el progreso de la cantera isleña.












