La Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife , celebrada del 30 de abril al 4 de mayo, volvió a convertir el Parque García Sanabria en un evento idílico para quienes comprenden la literatura como algo más que páginas encuadernadas, consolidándose como una de las citas artísticas más esperadas por el municipio. Durante varios días la capital tinerfeña se llenó de familias y personas curiosas que recorrieron el recinto en busca de novedades editoriales, firmas de autores y autoras y talleres que completaron el acto cultural.
El encuentro contó con quince puestos en total, en los que participaron librerías, editoriales y distribuidoras del panorama local y nacional. Entre ellas estuvieron Entrelibros, TEA (Tenerife Espacio de las Artes), Palabras al Límite, Diego Pun Ediciones, Caleño Books y muchos más. La variedad de propuestas permitió encontrar desde novela contemporánea y poesía hasta literatura infantil y juvenil, uno de los espacios más concurridos de la jornada.

Nada más comenzar el recorrido, en el primer stand te recibió la autora Margarita Climent, quien presentó su obra 7 maneras de amar. Compartiendo con el público la historia de superación detrás del ejemplar, escrita a lo largo de su proceso de quimioterapia, lo que convierte su experiencia personal en un relato de superación y resiliencia que hace que el público tenga un contacto humano y cercano desde el inicio de la cita.
Además de la exposición y venta, la programación incluyó presentaciones, firmas y encuentros con figuras literarias como Lana Corujo, autora de Han cantado bingo o Andrea Cabrera que presentó Parabere (Siruela, 2024). Estas actividades fueron uno de los principales atractivos del encuentro y concentraron a decenas de asistentes en cada sesión.
La programación también dejó espacio para iniciativas familiares e infantiles con talleres de animación a la lectura, cuentacuentos y propuestas creativas, lo que amplió el alcance de la feria y reforzó su carácter abierto a todos los públicos, convirtiendo la cita en un espacio de encuentro intergeneracional.

El ambiente del evento fue tranquilo pero constante, con un flujo de visitantes bastante estable, con momentos de mayor afluencia por las tardes y en las firmas y presentaciones más esperadas. Muchas personas aprovecharon para descubrir nuevas publicaciones mientras que otras fueron con un título concreto en mente o para conocer de cerca a sus artistas literarios favoritos.
Una edición más, la Feria del Libro de Santa Cruz demostró el interés que despierta la literatura en la ciudad. Más allá de la venta de ejemplares, la cita sirvió para acercar el trabajo de librerías y editoriales a distintas generaciones y preferencias literarias.










