El Cook Music Fest continuó el viernes, 17 de julio, con cinco representantes de los ritmos latinos. Por un lado, dos artistas del panorama actual: Emily Estefan y Greeicy. Por otro lado, tres gigantes con veteranía en este género: Olga Tañón, Gente de Zona y Chayanne, la gran apuesta de la noche. El artista puertorriqueño con más de cuarenta años de trayectoria llevaba desde 2008 sin visitar Tenerife, y hace dos días demostró una vez más por qué es considerado uno de los grandes del pop latino.
La primera en subir al escenario fue Emily Estefan, hija de Emilio y Gloria Estefan. Aunque su madre dejó el listón muy alto la pasada edición de 2025, eso no detuvo a Emily para derrochar talento, como lo suele hacer en sus presentaciones. La hija menor de la pareja de artistas demostró su gran dominio de la percusión y su habilidad para fusionar géneros tan dispares. Homenajeó a leyendas como Shakira, Celia Cruz, o Michael Jackson, con sus canciones Ojos Así, La Negra Tiene Tumbao, y Don’t Stop Till You Get Enough. Por otro lado, cantó un tema más suave con su sobrino, Sasha Estefan, de catorce años. Para la artista «el músico más talentoso de la familia».

Después, como artista telonera, entró Gynebra, una artista de veintidós años natural de Valencia. Publicó su primer álbum 8 Pekados en 2023, y se ha sabido desenvolver en diversos géneros como el pop o el reggaeton. Cerró su intervención con un cover de El Merengue de Manuel Turizo, mucho más suave que la original y que hizo brillar mucho su voz.

Olga Tañón subió al escenario en tercer lugar. La cantante puertorriqueña de merengue es la única figura que ha estado presente en las cinco ediciones del Cook Music Fest, y no dejó indiferente a nadie, con tres cambios de vestuario y unas ganas irrefrenables de bailar. Entre los éxitos que interpretó estuvieron Muchacho Malo, Es Mentiroso o Bandolero. En medio de su presentación, José María de la Cova la nombró embajadora oficial del Festival. Por último, Tañón también contó con la participación de la cantante sevillana Carmen Ferre, con la que publicó un tema el pasado 2025.
La intérprete, conocida por su famosa frase «soy puertorriqueña orgullosamente venezolana», en referencia a su amor por Venezuela, pidió que no se olvidaran de su gente, en referencia a los sucesos ocurridos con los terremotos en La Guaira. Observando a mi alrededor, me percaté de la cantidad de banderas distintas que había en el recinto. Cuba, Colombia, Venezuela, Costa Rica. Fue ahí que me di cuenta, junto a lo que indicó Tañón, que la música tiene un gran poder para unir a los pueblos, y que a veces resulta más fuerte que cualquier otra adversidad.

A las 22:30, con un aura de misterio y expectación, un foco enfocó a la cima del escenario y allí estaba él. Chayanne entró como un rayo de luz, como si de un intermedio de la Super Bowl se tratase. El artista pisó el escenario con toda la energía que siempre lo ha caracterizado, y no paró de moverse frenéticamente al ritmo de las melodías de Salomé, Torero, Madre Tierra o Atado a tu amor, entre otros muchos temas que recorren toda su trayectoria. Asimismo, Cumplió la tradición de subir a una de sus fans al escenario a bailar.
Al igual que ocurrió con Don Omar, el plato fuerte de esta jornada era Chayanne, cosa que hacían evidente las personas asistentes, que llevaban camisetas con el rostro del cantante, o con su nombre escrito; así como enormes pancartas con frases de sus canciones, piropos o peticiones. Por último, a las 00:30 entró Gente de Zona, que interpretó La Gozadera, entre otros clásicos.
Una vez más, la música vibra en la capital tinerfeña, siempre expectante y abierta a cualquier medio cultural. Quitando el evidente carácter comercial de este concierto, es evidente que lo que ha logrado, traer a artistas internacionales a una pequeña explanada en medio del Atlántico, ha marcado un antes y un después para la historia de Canarias.