No poder plantearnos comprar una vivienda, pasar horas atrapados en unas carreteras que hasta hace unos años parecían suficientes o contemplar como algunos de nuestros espacios naturales acaban abarrotados de coches de alquiler (un martirio que sufren tanto quienes visitan como quienes residimos), por no hablar de toda la basura que uno se encuentra tirada en nuestros paisajes, es el pan nuestro de cada día.
Por eso, ya no sorprende cuando nos encontramos publicaciones en las redes con ubicaciones secretas o instrucciones para llegar al charco de Ofra. Y es que nos hemos acostumbrado a ocultar aquello que queremos preservar para seguir disfrutándolo como se merece. Ante esto, las administraciones buscan soluciones, los colectivos sociales las reclaman y la ciudadanía exige afrontar la situación. Sin embargo, da la sensación de que cualquier medida nos resulta insuficiente. Si no se actúa, criticamos la inacción, Si se actúa, consideramos que las restricciones son inefectivas o llegan demasiado tarde.
«¿Cuidamos las playas, los montes o los barrios con el mismo empeño con el que se lo exigimos al resto?»
A lo mejor aquí conviene detenernos por un momento y preguntarnos qué papel desempeñamos quienes que crecimos y vivimos aquí. ¿Cuidamos las playas, los montes o los barrios con el mismo empeño con el que se lo exigimos al resto? Porque, hablando con sinceridad, todos hemos visto a alguna persona conocida tirar un envoltorio al suelo, hemos notado cómo alguien deja el grifo abierto más tiempo del necesario o cómo abandona una playa sin mirar atrás y comprobar si se deja algo.
Pequeños gestos, casi insignificantes que multiplicados por miles de personas terminan teniendo el mismo efecto que tanto criticamos. El futuro de Canarias no solo depende de quienes llegan, sino también de quienes nos quedamos. Es por eso que nuestro Archipiélago no solo merece un plan sostenible, sino también una población que cada vez sea más consciente de las consecuencias.
Compartir no significa renunciar a aquello que queremos, sino que también enseña a cuidar.










