El tumor de Wilms representa aproximadamente el 6% de los cánceres pediátricos. Foto: A. Hernández

María Alemán:«Tener cáncer no te impide ser feliz; te hace más fuerte»

Solidaridad

María Alemán es una joven canaria que, siendo muy pequeña, fue diagnosticada de tumor de Wilms, un tipo de cáncer infantil que afecta a los riñones y que suele aparecer en los primeros años de vida. Se trata de una enfermedad poco frecuente, pero con altas probabilidades de curación si se detecta a tiempo y se sigue el tratamiento adecuado, que normalmente incluye cirugía y quimioterapia.

¿Cuándo recibió el diagnóstico y cómo recuerda ese momento?«El diagnóstico lo recibí con apenas 2 años. Por ello, es algo que realmente no recuerdo con nitidez, pero sí me acuerdo de esos momentos en los que iba al hospital».

¿Cómo cambió su vida a partir de ese momento? «A pesar de que era muy pequeña, tuve que comenzar a vivir una vida con mucha precaución, ya que debía cuidarme. Es cierto que mi infancia no fue exactamente igual que las de mis amigas, que se divertían en la playa; yo, por ejemplo, tenía que ir muy protegida. Aun así, viví mi niñez con una sonrisa».

«Mi mayor respaldo fue mi familia»


¿Qué papel jugaron su familia y su entorno durante la enfermedad? «Mi familia jugó un papel importante, pues, evidentemente, tener una hija enferma de cáncer es duro, pero lo afrontaron con mucha fuerza y estuvieron apoyándome en todo momento».

¿Hubo algún momento especialmente duro que recuerde? Realmente, dura ya es la enfermedad, pero en concreto podría destacar la quimioterapia y los dolores que tuve durante los años que estuve enferma».

¿Y algún momento que le diera fuerzas para seguir adelante? «Destacaría, sin duda, la asistencia del personal sanitario del Hospital Universitario Materno infantil, que hacen una gran labor, ya no solo trabajando en la enfermedad, sino que, de alguna manera, hacen terapia psicológica y nos hacen sentir que realmente no estamos pasando por algo tan duro».

¿Qué le ayudó a mantener la esperanza en los momentos más complicados? «Lo que más me ayudó fue centrarme en el día a día y no en todo lo que quedaba por delante. Apoyarme en mi familia y en las personas cercanas fue fundamental, porque me daban fuerza incluso cuando yo no la tenía. También me sirvió mantener pequeñas rutinas, aferrarme a cosas sencillas que me hacían sentir bien y recordar constantemente por qué quería seguir adelante».

¿Sintió miedo? ¿Cómo aprendió a convivir con él? «Sí, claro, aunque fuera pequeña, yo no era consciente de lo que estaba pasando. Además, tardaron mucho tiempo en darme el diagnóstico, algo que no solo fue preocupante para mí, sino para mi familia».

«El tumor te cambia la vida; es como volver a nacer»


Una vez superada la enfermedad, ¿cómo ha cambiado su forma de ver la vida? «Ahora vivo mejor, disfrutando mucho más de la vida, pues me he dado cuenta de que es muy corta y que hay que vivir, pues tuve que ver cómo algunas de las personas que estaban a mi lado, pasando por lo mismo, fallecieron».

¿Cree que la sociedad entiende realmente por lo que pasa una persona con cáncer? «Considero que las personas que no han pasado por una enfermedad como esta no saben lo que se sufre. Desde mi pensamiento, el cáncer es un trastorno del que se habla muy poco y no se invierte apenas en él».

¿Qué mensaje le daría a alguien que acaba de recibir un diagnóstico similar? «Que lo afronte con determinación, con fuerza y, sobre todo, con esperanza; que la enfermedad, a pesar de que es dura, si tienes ganas de curarte, lo lograrás, más rápido o más lento, pero lo harás».

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