«La música, quizás, es una forma de vida. Para mí, lo más bonito que tengo»

Sociedad

Valeria Castro es una joven palmera que actualmente reside en Madrid y, pese a que Biotecnología podría ser la carrera de sus sueños, hay algo más fuerte que le atrapa: la música. Para esta artista, la vida en la capital española es nueva. Siempre estudió en Canarias, pero ahora que tocaba dar un paso hacia la universidad decidió que ese tenía que ser el lugar.  Todo comenzó cuando tenía cuatro años e ingresó en la Escuela Insular de Música de La Palma: “Desde ahí nadie me ha parado”. Pese a que en estos instantes solo recibe lecciones de canto, ese fue el sitio donde tomó clases de varias materias para ampliar sus conocimientos musicales.

Esta “segunda casa”, como la define, y la influencia de sus hermanas, fueron la cuna de su nacimiento artístico. Este acontecimiento, junto con dieciocho años de duro trabajo, han dado sus frutos. Entre ellos, los 32 000 seguidores de Instagram que disfrutan de su voz.

“Sea cual sea el programa, deberíamos de apostar, no tanto por el formato, pero sí por todos los músicos que hay detrás de ellos”


Valeria cuenta con un amplio repertorio de covers de canciones de diferente tipo e idioma y, aunque los miles de comentarios positivos que recibe evidencian el talento que tiene, nunca se ha presentado a un programa musical: “No termino tampoco de entender muy bien por qué, pero supongo que al final tiene que ver un poco con el miedo”. Cree que sea cual sea el programa, la sociedad debería de apostar no tanto por el formato, pero sí por todos los músicos que hay detrás de ellos. “Cada talent show es distinto, con dinámicas más o menos atractivas, pero, al final, la gente que se presenta es la misma. Están hechos todos con la misma masa de quererse comer el mundo con la música y compartirlo con otros”, confiesa.

Sin embargo, esto no ha sido un problema. El 8 de agosto de 2017, el cantante Alejandro Sanz compartió en sus redes sociales una de sus covers en la que cantaba La playa, un tema de La Oreja de Van Gogh y, para ella, la canción más bonita del mundo de la banda que más marcó su infancia y adolescencia. “Fue bastante extraño porque no tenía datos en el móvil y de vez en cuando me llegaban más de cien notificaciones a la vez. Pero en el momento que me cargó y vi que me había publicado tan personalmente era incapaz de creerlo. Aquello era totalmente surrealista”, recuerda con emoción. Aunque no está segura de si esto ha sido una de las claves de su éxito -ella prefiere no llamarlo así porque “me suena muy de Grammys y eso está todavía a bastantes años luz”- sí lo está de que “por mucho que las redes sean un enorme e increíble medio, el mundo está afuera”.

“Es muy bonito ver que, lo que a mí me llena tanto, cada vez llega a más gente”


Instagram se ha convertido en la plataforma social de su carrera artística y, de un momento a otro, ha pasado de 1603 reproducciones en sus vídeos a 12 527. “No sé como he llegado hasta aquí, supongo que de boca en boca, con un poco de suerte y dicen que haciéndolo bien, aunque eso no lo puedo juzgar yo”, afirma entre risas.

Pese a toda esta fama, Valeria está segura de que los pies los tiene en la tierra y no se le ha subido la fama a la cabeza: “Yo me siento igual de normal que hace un par de años”. Para ella lo más importante es, al final, llegar a la gente y sentir que algo que le llena tanto está provocando cosas tan bonitas.

La incertidumbre de sus planes de futuro no es algo que le preocupe. La joven palmera tiene claro que terminará la carrera y seguirá con la música. Lo que venga después ya es cuestión del destino. En cuanto a proyectos de futuro afirma que tiene “pequeñas cosas” en mente, pero nada relacionado con grandes propósitos.

Éxito en el Archipiélago


Las posibilidades de triunfar en Canarias como artista no son imposibles para Valeria. Considera que con las nuevas tecnologías y el uso de las redes sociales, la lejanía, que antes podía ser un impedimento, ya no lo es. Sin embargo, sí cree que hay otros lugares con más oportunidades: “Esto quizás pudo influir un poco a la hora de tomar la decisión de marcharme”.

La voz no solo es uno de los puntos fuertes de esta cantante. Además, la artista domina varios instrumentos como son el piano, la guitarra y el ukelele. Si tuviera que elegir uno de los tres se quedaría con el piano, no solo porque es el que más usa, sino porque también es el que más controla. Desde los cuatro años este ha formado parte de ella: “A veces me siento más cómoda cantando y tocándolo a la vez que solo cantando”. La música, quizás, es una forma de vida. Para Valeria, “lo más bonito que tengo”.

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