El Pabellón de Deportes Santiago Martín acogió el domingo, 22 de marzo, a las 13.00 horas, el concierto de Valeria Castro en Tenerife. El evento estaba programado para el sábado, 21 de marzo, pero se aplazó por indicación del Cabildo de Tenerife, debido al estado de alerta decretado por la borrasca Therese. A pesar de este contratiempo, miles de personas se dieron cita para escuchar en directo a la cantante.
Pasados diez minutos de la hora prevista, las luces comenzaron a atenuarse, dejando al Pabellón en completo silencio hasta que sonaron las primeras notas de La soledad, canción que abrió el espectáculo. Le siguieron Tiene que ser más fácil, honestamente y parecido a quererte. Tras este inicio, la artista saludó al público y expresó su deseo de que este disfrutara tanto como lo iban a disfrutar ella y su banda en el escenario. Asimismo, agradeció el esfuerzo de la gente de ir al concierto un domingo a las 13.00 horas.
Seguidamente, reconoció que esta es una de las fechas más especiales del año. También, afirmó que hay una pregunta que lleva haciéndose mucho tiempo: cómo queda el cuerpo después de todo lo que a uno le pasa. «Después de lo bueno y también de las cosas que te rompen en pedazos. El proceso es largo, en su día también tuve que tomar una pausa, pero ahora me subo al escenario con la dignidad de quien sigue reconstruyéndose, pero con las ganas y la fuerza de poner mi pasión delante de ustedes y presentar este disco, que yo puedo decir que casi me ha salvado la vida, que es: el cuerpo después de todo», comentó la artista. Así, dio paso a la siguiente canción, homónima de su último álbum y gira.

Además, la cantante también tocó temas que forman parte de sus trabajos anteriores, como culpa, cuídate, la corriente, Hoxe, mañá e sempre y abril y mayo. Esta última, la audiencia la acompañó con palmas. Después animó al público a entonar al unísono una parte de debe ser. La sorpresa llegó cuando salieron Los Sabandeños a cantarla con ella. La palmera reconoció que es «un lujazo y un placer» poder compartir escenario con la agrupación musical canaria.
Devota fue la siguiente en sonar, canción en la que la artista acompañó su voz percutiendo con las manos el fondo de la caja de resonancia de una guitarra. Tras la última nota, se llevó una enorme ovación.
A continuación, aseveró que «hace tiempo que pienso que la ternura es una cosa muy personal. Es aquello con lo que yo intenté vivir siempre, proyectarme, y tratar de que me mantenga también en calma». Aseguró que ella esa ternura la trae de casa, de la familia que la ha criado y cuidado. Asimismo, destacó que siempre hay un momento en los conciertos en el que le gusta dar las gracias sobre todo a las dos mujeres que más le han enseñado a ser quien es, a poner lo importante encima de la mesa. A seguir hacia delante, «aunque a veces el cuerpo después de todo parece que no pueda». Pues aclaró, que la canción que tocaría a continuación honra y homenajea a su madre y a su abuela. De este modo, dio paso a Guerrera.

Al terminar, mandó un beso al cielo y se llevó las manos al pecho en señal de agradecimiento. Se desató un gran aplauso y Valeria Castro se mostró con lágrimas en los ojos visiblemente emocionada. No fue la única que lloró. A lo largo del concierto, en la grada también cayeron lágrimas de emoción con las palabras y la música de la palmera. Igualmente, hubo tiempo para presentar y pedir vítores para la banda de multinstrumentistas que la acompañan en el escenario.
Luego, la artista comentó que en Canarias siempre ha habido muchas mujeres a las que admira y que le han marcado camino. Añadió, que en un día como este es importante para ella poner en reconocimiento a las mujeres que vinieron antes y que han llevado esta tierra por bandera. Con esa presentación, dio la bienvenida al escenario a las K-Narias, y juntas interpretaron la canción.
Posteriormente, la cantante pidió una fortísima ovación para las personas que hacen posible su gira tanto delante como detrás del escenario. «Y porque mover un concierto de un día para otro es muy complicado, esto estuvo a punto de no suceder. No saben lo agradecida que me siento de que pueda estar pasando esta fecha que tanto anhelaba, que tanto he mirado. Y si esto ha ocurrido es porque detrás hay un equipo, una promotoría, que ha luchado contra, nunca mejor dicho, viento y marea para que esto sucediera. Gracias siempre Tenerife por ser casa. Sobra decirles que tienen todo mi cariño siempre y eternamente», declaró.

Cuando el concierto estaba llegando a su fin, la artista bajó del escenario y recorrió el pasillo central de la pista interpretando Sobra decirte. Acto seguido, la tarima quedó vacía, pero la audiencia quería más música. Valeria Castro volvió a salir y cantó la canción dentro.
En el discurso final aseguró: «Yo soy quien soy porque nací en la isla de La Palma. No podía irme de aquí sin cantar con los vecinos nuestros, con Tenerife, y menos aún con los partidarios de esta música: Los Sabandeños». El evento finalizó por todo lo alto al ritmo de cumbia con Sentimentalmente. ¡Viva Canarias!», exclamó Valeria Castro antes de despedirse del público.
El concierto concluyó alrededor de una hora y media después de su inicio. Una jornada llena de emoción, sensibilidad y ternura, las mismas características que definen el arte de la palmera.










