Una niña vestida de superheroína combatiendo al sexismo. Foto: PULL

Una infancia libre de prejuicios

Opinión

Educar a los niños en valores como la tolerancia, la bondad y el respeto a la diversidad tiene una importancia indiscutible. Al igual que hacerlo en igualdad de género. En el desarrollo que se lleva a cabo durante la infancia, la familia y el colegio tienen un papel primordial. Por eso, hay que inculcarles los aspectos mencionados anteriormente acompañados de muchos más. Los que ahora son pequeños, junto con los que son jóvenes y adolescentes, serán en un futuro no muy lejano personas adultas. Adultos que podrán tomar decisiones que influirán en sus vidas y en las de otros, humanos que tendrán el deber de hacer de este mundo un lugar mejor, sin discriminación, para que así las generaciones posteriores puedan disfrutarlo.

Cristiano Ronaldo, jugador del Juventus Fútbol Club, se vio sumergido hace un par de días en una nueva polémica. Todo comenzó cuando el futbolista subió a sus diferentes perfiles de las redes sociales un vídeo en el que aparecía jugando en su casa con dos de sus hijos, Eva y Mateo. O, mejor dicho, jugando a la pelota con este último e ignorando por completo a la niña. En las imágenes se puede apreciar como el deportista se centra en pasarle el balón una y otra vez al niño. La pequeña, tras hacer varios amagos e intentar darle alguna patada al objeto reiteradamente, se percata de que toda la atención por parte de su padre es para el varón, y entiende de alguna manera que la pelota no llegará a sus pies. Se rinde y acaba yendo a buscar otras cosas con las que entretenerse. Finalmente, opta por coger un carrito de limpieza y un escobillón de juguetes.

La sección de comentarios del vídeo fue el lugar en el cual se empezó a denunciar el hecho. A su vez, en la red social Twitter, con el hashtag #EvaTambiénQuiereChutar, se criticó duramente la situación protagonizada por la familia. El audiovisual, que cuenta con más de 27 millones de reproducciones, se volvió viral rápidamente y personas de todas las partes del mundo acusaron al jugador portugués de machista.

¿Por qué ignoró a su hija y no le pasó la pelota?


Ronaldo, un personaje público que posee la friolera cantidad de 162 millones de seguidores solo en Instagram, quizás no fuera consciente de la realidad de ese momento. O quizás sí, pero no se percató del error que estaba cometiendo ya que, ante sus ojos de hombre blanco, triunfador y heterosexual, esta era una situación normal. Y ahí está el problema, en normalizar y reproducir conductas sexistas y machistas en nuestro día a día sin darnos cuenta, ya que a lo largo del tiempo se han ido asentando en nuestras vidas. Tenemos que erradicar este tipo de discriminaciones a través de la educación y la formación cuanto antes.

Vivimos en una sociedad que por tradición se basa en el binarismo de género, es decir, en la clasificación del sexo y del género como dos formas distintas que complementan a lo masculino y lo femenino. El sexo viene determinado biológicamente, ya que una persona nace como hombre o mujer. En cambio, el género es una construcción cultural y social que puede aprenderse, cambiarse o manipularse y que define diferentes características de la identidad y el comportamiento de una persona.

Los juguetes, agente de desigualdad de género en la infancia


Durante la infancia nos enfrentamos sin darnos cuenta a demasiadas situaciones sexistas que son impuestas por factores externos. Uno de los agentes principales que fomentan la desigualdad de género durante esta época de nuestra vida son los juguetes, ya que a través de estos se transmiten valores a los más pequeños. También, a raíz del juego, se aprenden actitudes y habilidades. La mayoría de los anuncios sobre ellos en revistas, en la televisión e incluso los escaparates de las tiendas, muestran distinciones de sexo entre niños y niñas que acaban influyéndoles, ya que sus mentes a estas tempranas edades son moldeables.

En épocas señaladas como la Navidad esto suele estar muy presente. Por un lado, tenemos las chicas, a las que se le suelen atribuir el uso de las muñecas, las labores de la casa, la belleza y el maquillaje, junto con el color rosa. En contraste, a los chicos se les suele identificar con los superhéroes, los coches, los deportes y el color azul.

La cadena de restaurantes McDonald’s siempre ha fomentado el sexismo con los juguetes que regala cuando compras un menú Happy Meal. En los últimos años se han popularizado bastante las peticiones en sitios web como Change.org para pedir a la empresa de comida rápida acabar con esta situación.

Todo esto lo único que hace es promover un juego que es cómplice de la desigualdad, y que coarta la libertad de los niños sin estos ser conscientes de ello, ya que se les dice con qué tienen que jugar independientemente de los gustos que tengan y qué roles tienen que seguir en la vida, encerrándoles en un determinado papel que concuerde con sus sexos. Para educar en igualdad hay que apartarles de todas esas costumbres y estereotipos que han sido impuestos por tradición de una generación a otra.

¿Qué pasa cuando un niño quiere jugar con una muñeca o una chica con un superhéroe?


Hay que respetar las decisiones de los más pequeños y aceptar la individualidad de cada persona, para así permitirles ser ellos mismos y reforzar su autoestima. Tenemos que fomentar un juego sin exclusiones de género y evitar los prejuicios, del mismo modo que impedir la distinción de juguetes y de colores por sexos.

Ejemplo de esto fue el caso de Adele. En el año 2016, la cantante británica visitó junto a su pareja y a su hijo Angelo de tres años, el parque californiano Disneyland. Para la ocasión, el niño quiso vestirse de princesa. Su madre, dejando a un lado los patrones de género apoyó la decisión del pequeño. De la misma forma lo hizo la actriz Megan Fox con su hijo, el cual se disfrazó por carnaval también de princesa, en esta ocasión de Elsa, una de las protagonistas de la película Frozen.

Solo puedo aplaudir este tipo de decisiones tan positivas tomadas por niños y padres. Del mismo modo, no debemos olvidar que las personas adultas deben corregir también el sexismo que forma parte de sus vidas, ya que en mayor o en menor medida todos cometemos conductas de este tipo. Confío en que poco a poco la sociedad vaya avanzando de manera positiva, permitiendo una convivencia en la que reine el respeto por la diversidad y por la vida de cada persona, al igual que por la libertad individual. Todos tenemos el derecho a ser felices.

 

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