'El cuerpo en llamas' ha entrado en el número uno de las series más vistas en España. Foto: PULL

¡Sí hay más preguntas, señoría!

Opinión

4 de mayo de 2017, Barcelona. Los Mozos de Escuadra encuentran un vehículo calcinado en las inmediaciones del Pantano de Foix. En el interior del maletero se halla un cadáver carbonizado. Se trata de Pedro Rodríguez, un agente de la Guardia Urbana a quien, por suerte para la Policía y descuido de sus asesinos, logran identificar. Este caso repleto de misterios será conocido como El crimen de la Guardia Urbana y ahora cobra protagonismo en la serie El cuerpo en llamas, que se estrenó el pasado 8 de septiembre en Netflix.

Esta pieza audiovisual, basada en hechos y personajes reales, se extiende a lo largo de ocho capítulos. Protagonizada por Úrsula Corberó y Quim Gutiérrez, El cuerpo en llamas reconstruye el juicio y el crimen de la manera más precisa posible. Pero no solo hace eso. Sería muy aburrido. También consigue despistarnos con la personalidad de sus personajes. Lo podemos ver en un Albert que desprende vacío en sus ojos y una Rosa manipuladora.

Nadie vio como Rosa asesinaba a su marido con ayuda de su amante, tampoco como lo planeaban o como lo quemaban. Hasta podemos visualizar los mensajes que la Policía logro recuperar de los móviles de los homicidas. Recreando incluso algunas fotos. Todo lo que se presentó en el juicio está plasmado en la serie. Por eso, una de las cosas que mejor se ha conseguido es dejar claro que Rosa Peral y Albert López son culpables del asesinato.

La carta más arriesgada de Netflix fue incorporar a una de las hijas de Peral en la serie. Es cierto que la niña le confesó a su padre que había visto a Rodríguez la noche en la que fue asesinado, incluso imitó como este se encontraba. Pero el juez, por el bien de la menor, prohibió que esta testificase en contra de su madre. Por lo que las supuestas palabras de la niña se desestimaron. Sin embargo, esto no evitó que la plataforma la situara en el momento. Algo que podría perjudicar a la serie si Rosa Peral sigue insistiendo desde la cárcel en establecer acciones legales contra ella. De ahí el revuelo.

Junto a El cuerpo en llamas se estrenó también Las cintas de Rosa Peral, un documental con una perspectiva diferente. En él se habla de como los medios de comunicación y tribunales llevaron el caso. Aparece la defensa de la acusada y periodistas que cubrieron informaciones sobre el suceso. Pero, además, habla la propia Rosa Peral, quien sigue declarándose inocente. Algo que desconocían los demás testimonios y que también ha causado polémica.

El director, Carles Vidal, contó, incluso, que el objetivo del Documental era mostrar quién era Rosa Peral detrás del «monstruo» que habían intentado crear los medios y que si esto influyó en el jurado popular. Por lo que es comprensible que todas las personas que aparecen en él se hayan sentido engañadas. Ninguno quería participar en un reportaje en el que se intenta blanquear la figura de una asesina.

«Quedan pendientes numerosas cuestiones que aún no tienen respuesta»

Sin duda, podemos afirmar que ambos contenidos audiovisuales han generado debates y opiniones de todo tipo. Sin embargo, algo en lo que coinciden todas las personas es que se trataba de un triángulo amoroso de mentiras, manipulaciones y seducciones. Hay muchas hipótesis de lo ocurrido la noche del 1 de mayo de 2017. Pero lo que finalmente decretó la Policía es que Pedro Rodríguez murió a causa de un golpe causado con un objeto contundente. Y para eliminar todo tipo de pruebas y evitar que se realizara la autopsia, decidieron quemarlo.

Todavía quedan pendientes numerosas cuestiones sin respuesta. Después de seis años, ni Rosa Peral ni Albert López han contado la verdad de lo que pasó esa noche. Oficialmente siempre serán culpables, pero ya nunca sabremos la autenticidad de los hechos. A estas alturas de la película, ¡sí hay más preguntas, señoría!

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