Los voluntarios a las puertas del complejo sanitario. Foto: Violeta B. C.

Iker Bouzas y Lucía Ruano: «El voluntariado te hace más sensible»

Solidaridad

«El voluntariado es una forma de ayudar y crecer como personas»

Iker Bouzas y Lucía Ruano son estudiantes en la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la ULL, de segundo y primer curso respectivamente. Los viernes por la mañana, cuando la Pirámide cierra sus puertas y gran parte de su alumnado descansa o estudia, uno y otra se encaminan al Hospital San Juan De Dios, donde prestan el servicio voluntario a tiempo parcial. Allí prestan sus oídos y compañía a las personas enfermas, colaboran en desplazamientos dentro del recinto o en actividades de estimulación cognitiva como juegos de mesa y pasatiempos.

Al no tener lecciones, buscaban algo provechoso que hacer ese día. Lucía conoció el voluntariado gracias a que su actual coordinadora dio una charla en la residencia estudiantil donde se aloja, e Iker, por medio de una amiga que ya participaba en este proyecto.  Su tarea consiste en acompañar a quienes convalecen en el hospital y con frecuencia brindar también apoyo a sus familiares, para que no sientan desamparo  en esa difícil situación. En ocasiones, también participan en el traslado de pacientes, colaboran en mercadillos solidarios o en campañas de la Obra Social. «Esta acción me ha ayudado a encontrarme a mí misma, percibiendo que la mejor forma de vivir es ayudando al prójimo y amenizar en una etapa complicada de la vida», comenta Lucía, quien a su vez es voluntaria en Cáritas. «Una sonrisa y un rostro iluminado consiguen que salgamos de allí sintiendo una gratificación muy especial», añade.

La juventud puede sacar muchas enseñanzas de experiencias como esta. Además de la atención, la escucha activa o infundir ánimos y positividad. «Por desgracia existe una realidad en la que vive mucha gente, y más cerca nuestro de lo que creemos», cuentan los jóvenes. Resaltan el valor de la predisposición a contribuir al cambio a través de cosas tan sencillas como la presencia o el interés, sin olvidar la responsabilidad, «para lograr que los demás reciban un trato justo y digno».

Gestos transformadores


Añaden que «gracias a las redes sociales, cada vez la juventud muestra más interés en cuestiones sociales». Este altavoz ha servido para dar voz a problemáticas antes menos escuchados, por medio de publicaciones relacionadas con diversos temas. Asimismo, ha crecido la conciencia sobre el bienestar en general y en todos los ámbitos: personal, profesional, educativo, etcétera. Y es que, por fortuna, ya son muchos los centros escolares que ofrecen programas de voluntariado, fomentado así el compromiso con la sociedad desde edades tempranas.

En lo referente a la soledad no deseada, los dos coinciden en la importancia del trabajo en equipo, la paciencia y la empatía, cruciales para que los pacientes, algunos sin apoyo familiar, no se sientan solos o abandonados. Demostrar calidez y entendimiento hace que se noten más acogidos. «Somos seres sociales. Muchos convalecientes son personas vulnerables que simplemente requieren la atención de alguien que les escuche y demuestre interés, aunque sea por un momento», agrega Iker.

El voluntariado ofrece nuevas experiencias y conocimientos, igualmente enriquece con actos muy sencillos las vidas de muchas personas. «Se conoce mucha gente, a pacientes y allegados, quienes aportan grandes historias y vínculos, y permite acercarse a testimonios que te llenan de aprendizajes para el día a día», concluyen agradecidos de vivir tal experiencia.

Estudiante de Periodismo en la Universidad de La Laguna. "La única razón por la que escribo es para averiguar lo que estoy pensando, lo que estoy mirando, lo que veo y lo que significa, lo que quiero y lo que me da miedo" - Joan Didion

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