El décimo Festival Atlántico del Género Negro, conocido como Tenerife Noir, dio comienzo con una atmósfera de misterio y cine en su esencia, bajo el inspirador lema Todos los colores del Noir. Para esta edición el evento se centró en la pasión del cine italiano para reinterpretar la obra El gato negro de Edgar Allan Poe. En consecuencia, se proyectó la película del año 1989 dirigida por Luigi Cozzi, una reinvención cinematográfica que permite explorar la sombra de la historia de Poe.
El propio Cozzi, quién llegaó desde Roma, fue una de las figuras destacadas de la jornada. Su presencia y su visión sobre la filmación dio autenticidad y profundidad, revelando detalles sobre su proceso creativo. En su intervención sorprendió aclarando que a pesar del nombre de la obra, no consideraba su grabación parte del género negro. «Inicialmente la película debía tener otro nombre» confesó al público, «pero la producción me impuso el titular». Destacó que para él, su obra es una fusión de ciencia ficción y horror que no tiene que ver con el título, describiéndola como una pieza única en su carrera.
El director relató entre risas que el guion original cambió sumamente y ante las exigencias del titular, con una sonrisa cómplice, añadió «tuve que solucionar el problema poniendo gatos negros a lo largo de la filmación, el público está acostumbrado a mis cambios locos». Cozzi también expresó su preocupación al hablar del futuro del cine por «cómo las televisiones han comprado todo y han desaparecido las salas de cine» y mencionó que la recuperación del género negro en pantalla dependerá de una película extremadamente exitosa.
Sergio Martino
La jornada concluyó con la intervención virtual de Sergio Martino, quién contó anécdotas y recordó a figuras del cine como Nicole Kidman, cuyo ingenio despegó gracias a su visión. Martino compartió también su carácter multifacético, afirmando que su estilo en el cine es experimentar y hacer de todo. A su vez, reflexionó sobre la transformación del cine italiano, destacando la situación actual «el cine está subvencionado por el Estado, por lo que todo ha cambiado» .
Pero si algo definió la velada fue la reacción del público, cautivados por la autenticidad y cercanía de ambos directores. Las preguntas y diálogo se extendieron casi una hora, demostrando el entusiamo y curiosidad de los presentes. Fue un encuentro marcado por pequeños secretos de la filmación y pasión por el cine. Con estas intervenciones, Tenerife Noir llegó a su fin, dejando tras de sí luces y talento, reafirmando su compromiso con el género una vez más, ofreciendo un espacio único.