La segunda edición de La Rebusca tuvo lugar ayer miércoles, 11 de febrero, en la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería, en la Sección de Ingeniería Agraria. Se trata de una iniciativa promovida por el Profesor Asociado Antonio Perdomo para reducir el desperdicio alimentario. Se encuentra dentro del programa Aprendizaje-Servicio, una metodología educativa que mezcla el aprendizaje con prestar un servicio a la comunidad. En el evento participaron personas voluntarias y el alumnado de Ingeniería Agraria y del Medio Rural dirigido por Perdomo, alrededor de veinte integrantes en total.
Una vez todo el voluntariado estaba reunido Perdomo explicó que un tercio de lo que se produce se tira. «Es un sinsentido muy grande», contó. Y añadió que la mayoría de los productos son desechados porque su tamaño y forma no son el estándar. «Buscar hasta encontrar un pimiento de buen tamaño cuesta más dinero que recogerlos y venderlos todos», comentó. Perdomo destacó que La Rebusca replica el trabajo que realiza en Cataluña la Fundación Espigoladors, que pretende devolver algo que se hacía en Canarias antiguamente: «Después de cosechar la gente de alrededores podía ir a recoger lo que sobraba y así no se desperdiciaba nada».
Otro problema relacionado con el desperdicio alimentario es que hay mucha gente que no puede permitirse comprar productos frescos. Es por ello que los alimentos recolectados se destinaron a los comedores de La Milagrosa y Las Hermanas Hospitalarias. Dentro de los dilemas que surgen de este tema está la poca relevancia que se le da a agricultores y agricultoras. «La concienciación también es necesaria, tenemos que recordarnos lo que cuesta plantar y recolectar», recalcó el Profesor. Por último, dirigiéndose al alumnado dijo: «Ustedes que van a ser de ese gremio, tienen que potenciarlo, porque muchas veces no le damos importancia».

A las 11.50 horas comenzó la recolección en el Huerto de Base con la recogida de coles, tanto pequeñas como grandes, golpeadas o no. En total se recogió 44 kilos de la hortaliza. A continuación procedieron con las lechugas que siguen el mismo proceso que las coles, como habían pocas recolectaron beterradas al mismo tiempo. Las limpiaron y las pesaron, obteniendo nueve kilos de beterradas y cuatro de lechugas. Lo siguiente fue colectar el perejil y el cilantro, lo segundo es lo más difícil de identificar. Además, cuando ya está en flor como era el caso de muchas de las plantas del huerto, ya no vale. De ambos se obtuvo medio kilo.
El grupo se dividió a la mitad y una parte se fue a recoger hojas de col, de las que se consiguió un total de treinta kilos y la otra mitad se quedó organizando las cajas. Por último, el voluntariado se desplazó a la zona de los naranjos para recoger dicha fruta, de la que se obtuvo 170 kilos. Al final del día la rebusca sumó casi 300 kilos de producto aprovechado que fue entregado a los comedores sociales, cumpliendo el objetivo de rescatar verduras del desperdicio alimentario. El colectivo realizará más encuentros similares en los próximos meses para promover, concienciar y ayudar a evitar el derroche de comida.










