La IA eleva la producción musical a otro nivel. Foto: PULL

IA y música: ¿innovación o amenaza?

Opinión

La inteligencia artificial (IA) sonaba a ciencia ficción hace poco más de un año, pero a día de hoy es toda una revolución en nuestra forma de trabajar con la tecnología. La IA encuentra aplicaciones en campos tan variados como la medicina, el marketing o la atención al cliente. Sin embargo, uno de los ámbitos donde se genera un gran debate es en mundo de la música. Su capacidad para imitar las voces de artistas plantea interrogantes sobre la autenticidad, la creatividad y el futuro de la industria musical.

El uso de la IA para imitar voces fue recibido con asombro, fascinación y algo de incertidumbre. La capacidad de recrear con precisión las características únicas de una voz icónica es un logro técnico impresionante. Esto lleva a la producción de canciones en las que artistas reviven gracias a la magia de la IA. Desde Freddie Mercury cantando Thriller hasta Michael Jackson cantando canciones de The Weeknd, estas voces inmortales continúan cautivando a nuevas generaciones, manteniendo viva su esencia y legado musical.

Esta novedosa herramienta permite explorar nuevas fronteras creativas. La capacidad de la IA para analizar millones de datos y patrones musicales permite generar combinaciones únicas y sorprendentes que pueden ser de ayuda para crear melodías y ritmos diferentes. Además, podría ser útil para artistas que han perdido su voz debido a lesiones o enfermedades, permitiéndoles seguir creando música.

«¿Quién posee los derechos de una voz recreada?»

Este fenómeno, sin embargo, no está exento de controversia. La esencia de la música radica en la expresión personal, la emotividad y la interpretación individual, elementos que se pierden cuando se recurre a la inteligencia artificial. La música es un arte profundamente humano, que se basa en experiencias, emociones y la capacidad de transmitir un mensaje personal. La IA puede ser capaz de imitar estilos y patrones musicales, pero le falta la chispa creativa y la conexión que se establece entre artista y obra.

Además, el uso de la IA en la música plantea interrogantes sobre los derechos de autor y el respeto hacia artistas y sus legados. ¿Quién posee los derechos de una voz recreada por IA? ¿Es ético utilizar la imagen y la voz de artistas sin su consentimiento? Estas son preguntas que merecen una reflexión profunda y un debate abierto en la industria musical.

En los últimos meses se viralizó un hilo en Twitter que mostraba a Quevedo, el artista español más mediático del momento, «cantando» un repertorio de canciones españolas, como Ave María o La Flaca. El canario no le dio importancia y respondió en tono humorístico al hilo. Sin embargo, el rapero canadiense Drake, no tuvo la misma reacción ante sus fakes creados por IA, e inició trámites legales para demandar a quienes utilicen su voz sin su consentimiento.

La inteligencia artificial en la música es un territorio fértil y complejo. Como en cualquier avance tecnológico, es importante equilibrar la innovación con la ética y la responsabilidad. La IA puede ser una herramienta poderosa para enriquecer la experiencia musical, pero debemos ser conscientes de los límites y los impactos que puede tener en la autenticidad y el valor artístico.

Es fundamental que la industria musical reflexione sobre su impacto y defina los límites éticos y artísticos en su uso. La IA no debe ser vista como una amenaza, sino como un instrumento para expandir los horizontes creativos de los artistas, siempre preservando la singularidad y la emoción que solo la expresión humana puede brindar.

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