Se celebra cada sábado a las 21.00 horas. Foto: C. Delgado

‘History’ rememora los grandes clásicos de la música en el sur de Tenerife

Música

El pasado sábado, 1 de junio, en el Auditorium Pirámide Arona de Playa de las Américas, 20.10 horas, a falta de cincuenta minutos para que comience el musical History, la gente comienza a entrar en el recinto a cuentagotas. Familias completas, parejas y amistades de distintos países del Mundo van ocupando sus respectivas butacas mientras que sus manos se llenaban de bebidas como cervezas y refrescos para amenizar la espera. Las charlas o el teléfono móvil eran los pasatiempos que empleaba la multitud con tal de que llegara lo antes posible las nueve en punto de la noche.

Tan solo restan quince minutos para que inicie al espectáculo que recorrerá la evolución de la música desde sus inicios hasta los años noventa, o como versa su propio lema, «de Mozart a Michael Jackson». El personal acomodador funciona a pleno rendimiento ubicando a quienes continúan llegando. En el telón del escenario se proyecta sobre un fondo morado el título que da nombre al evento, incluso hay personas que se animan a sacarse una foto como recuerdo.

Justamente, a las 21.02 las luces empezaron a atenuarse poco a poco hasta que la escena se quedó a oscuras durante varios segundos. La tensión en el ambiente era palpable y se acrecentó aún más cuando se comenzó a escuchar como si fuera una psicofonía de los Cantos Gregorianos que daban, ahora sí, las primeras señales de que la aventura musical había comenzado. Durante la primera parte del show el público se mostraba frío y distante con el elenco de artistas que interpretaban temas como Symphony No. 40 de Mozart o All I ask of you de Johaann Strauss.

Tras las interpretaciones de Bolero de Maurice Ravel y el vals Blue Danube, se producía la primera ovación por parte del cerca de millar de personas, luego de que sonara New York, New York de Frank Sinatra. A partir de aquí, y con la aparición de canciones más reconocidas, la atmósfera dio un giro de 180 grados que, acompañada de una bola de discoteca en la cúspide de la sala, impulsó los coros del respetable con himnos como Hey Jude o All you need is love de The Beatles, sin olvidar las actuaciones rememorando a Marilyn Monroe o Elvis Presley.

«Este espectáculo no podría haber sido posible sin grandes profesionales del ámbito musical»


La recreación de un muro con cajas de cartón para la canción de Pink Floyd, Another brick in the wall, supuso la llegada al descanso del espectáculo durante quince minutos. Ir a picar algo o acudir al baño fueron las dos vías por las que se optaron durante la pausa. A la vuelta, y habiendo llegado ya a la década de los años setenta, la implicación del público era máxima. Se sucedieron los temas Bohemian Rhapsody y I want to break free de Queen, incluso se cantó Radio Ga Ga donde el grupo bailarín vistió diferentes indumentarias de su cantante Freddy Mercury.

La representación de Michael Jackson no dejó indiferente a nadie, tanto la coreografía de los zombis como la del doble de la estrella del pop, generó un auditorio boquiabierto, los ya conocidos Thriller y Billie Jean, sonaron al ritmo de las palmadas del público. Tras un vídeo con imágenes de las estrellas a las que se les brindó tributo, el acto finalizaba con todo el equipo de cantantes y músicos encima del escenario recibiendo la gratitud de todo el recinto. El cantante Alessandro Bedore tan solo tuvo palabras de agradecimiento: «Este espectáculo no podría ser posible sin grandes profesionales del ámbito musical». Tras la intervención del italiano mi reloj marcaba las 23.30 y tuve claro que a pesar de que allí habían presentes diversas nacionalidades, todas se entendieron bajo un mismo idioma, el de la música.

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