El caso conmocionó al mundo entero. Foto: PULL

«Buenas noches, Malaysia 370»

Opinión

«Buenas noches, Malaysia 370» es lo último que dijo el piloto del avión Zaharie antes de que desapareciera con 239 personas a bordo sin dejar rastro alguno. Después de más de nueve años, no se sabe nada de su paradero ni de ninguno de sus ocupantes. Lo que sigue alimentando este misterio son las teorías que intentan explicar lo que ocurrió exactamente. Algo que aborda la serie documental MH370: El avión que desapareció, que se estrenó el 8 de marzo, día del noveno aniversario de su ausencia.

Esta pieza audiovisual esta compuesta por tres capítulos que desglosan lo que se sabe del suceso. La búsqueda de operación y rescate que se inició en ese momento se considera la más larga de la historia. Asimismo, se explican las tres hipótesis más creíbles de lo acontecido y dónde se podrían hallar los restos del avión. Familiares, Policía y periodistas quieren darle una explicación coherente y se niegan a cerrar este caso sin ella.

«Aquella noche el vuelo dirección a Pekín se esfumó de cualquier mapa»

El primer capítulo pone el foco en el piloto. Aquella noche el vuelo dirección a Pekín se esfumó de cualquier mapa. Las comunicaciones se perdieron y esto hizo que fuera ilocalizable. Un avión de estas dimensiones está comunicado con el mundo exterior de diferentes manera. ¿Por qué entonces no aparecía en alguno de los telegramas? Solo hay dos respuestas coherentes: tuvo un fallo catastrófico como una explosión o alguien apagó las señales electrónicas de comunicación para no ser visibles.

El problema es que no se encontraron restos en el punto en el que se pierde su señal. Las investigaciones descubrieron que un radar militar había localizado al MH370 desviándose de su trayectoria cientos de kilómetros. Por lo que es posible que siguiera volando hasta más de una hora después de que no se tuviera constancia de su paradero. Esto lo confirma Inmarsat, una compañía británica que provee soluciones de servicios satelitales móviles. De esta manera, todas las miradas se centraron en Zaharie.

De hecho, la Policía registro las casas de la tripulación de cabina. De ellas, se llevaron el simulador de vuelo del piloto para averiguar si pudo ensayar previamente la ruta. La opinión general era que Zaharie, quien tenía más experiencia, se hizo con el control y decidió cometer un suicidio en masa. Se dirigió en línea recta al Océano Índico para terminar con su vida y la de más de doscientas personas. Pero, ¿quién tarda horas en cometer algo así pudiéndolo hacer desde que despega? Aquí es cuando surge la segunda teoría: ¿y si no fue él sino alguien del pasaje?

Cuatro meses después de la desaparición del avión, el vuelo MH17 de Malaysia Airlines que salía de Amsterdam fue abatido en Ucrania cerca de la frontera rusa. En poco tiempo la compañía había perdido dos Boing 777. Una coincidencia que levantaba bastantes sospechas o simplemente era casualidad. Así, se comenzó a oír que lo que le había ocurrido al MH370 también había sido un acto de guerra: el del secuestro. Inicia la segunda teoría.

A bordo se encontraban tres personas de Rusia, quienes tramaban un plan. En algún punto sobre el mar de China meridional, a un pasajero le ocurre algo cerca del compartimento de primera clase. El personal se acerca para ver que sucede. Mientras, una de las personas de nacionalidad rusa aprovecha la situación para acercarse y mover la alfombra, levantar la escotilla y acceder a la instalación electrónica. Cualquiera podía ingresar en ella si sabía donde estaba. Dato importante: se conecta al ordenador del sistema de control de vuelo y hace que esté en tierra de nadie en términos operativos.

Recreación del dispositivo donde se ven las localizaciones de los aviones que se encontraban esa noche volando. Foto: PULL

El 29 de julio del año 2015 aparecerá en la isla de La Reunión un trozo de ala que pertenecía al MH370. Con este giro de los acontecimientos, se confirmaban los datos de Inmarsat: los restos habían terminado en el Océano Índico. Solo sería cuestión de días hallar más por sus inmediaciones. En las costas de Mozambique y Madagascar se encontraron más de diez piezas.

La tercera teoría surge porque se descubre que llevaba un cargamento sospechoso. Algo que Estados Unidos no quería que llegara a su destino. No se escanea, llega escoltado y despega. Todo parece completamente normal. Entonces se desvanece del mapa y es el momento perfecto para que se produzca una interceptación. La Fuerza Aérea estadounidense controla el avión. Probablemente piden a los comandantes que aterricen en algún lugar. Pero se niegan.

Por lo tanto, ya sea a través de un ataque con misiles o una colisión en el aire, el MH370 es derribado. Las tres teorías resultan inverosímiles y tienen algunos cabos sueltos. La versión oficial era una invención y por muy alocadas que sean, la realidad de lo que ocurrió se encuentra en alguna de esas hipótesis.

¿Cuál es la verdad?

Parece irreal que a pesar de las pruebas aún se sigan creando teorías conspirativas. Pero entonces, ¿cuál es la verdad? Creo que la verdad desapareció el mismo día que el avión. Existen muchas preguntas que ya no tendrán respuestas. Pienso que solo las personas afectadas podrían responder a todas esas cuestiones. Al haber tantos interrogantes en el caso, es imposible saber con exactitud qué ocurrió sin tener a ningún testigo que pueda contarlo.

Mucha gente, entre ellas las familias de las víctimas, afirman que les han engañado. Otras, al no encontrar los cuerpos de sus seres queridos, siguen teniendo esperanza de que algún día entren de nuevo por la puerta de sus hogares. Y es que «los aviones suben, los aviones bajan. Lo que no hacen es desaparecer de la faz de la tierra», dice uno de los familiares en el tráiler. Sin embargo, el MH370 de Malaysia Airlines fue la excepción.