Asociación Social Asistia, el derecho a envejecer de manera activa

Solidaridad

Envejeciendo activos, convive es un proyecto en el que viven juntos jóvenes estudiantes con mayores, y pertenece a la Asociación Social Asistia, dedicada a los servicios sociosanitarios de ayuda a domicilio. Es la única dinámica de este tipo vigente en Canarias y su sede se encuentra en Las Palmas de Gran Canaria, aunque tratan de expandirse al resto del Archipiélago. “Es un objetivo importante para nosotros conseguir convivencias en Tenerife”, cuenta el vicepresidente Miguel Carvajal Borrego.

La iniciativa ha tratado de abrirse camino en la capital tinerfeña, pero aún no se les ha cedido un local en el que establecerse. Actualmente, se encuentran trabajando para estar más cerca y no dudan en trasladarse para poder prestar la atención necesaria en otros lugares.

Compañía para los más mayores


El fin principal de esta entidad sin ánimo de lucro es generar un intercambio entre generaciones que pueda paliar la soledad y, a su vez, beneficiar a ambos. Por el contrario de lo que se piensa, “la persona que decide vivir con el anciano no va a ejercer de cuidador, sino de acompañante”, aclara el trabajador social. Además, la persona que cede su casa no recibe ninguna compensación económica a modo de alquiler, aunque sí compartirían los gastos del hogar.

La idea surge hace dos años atrás y aparece con el propósito de dar ayuda a aquellos que, por cuestiones de dinero, se quedan desamparados. “Hay muchos mayores que viven solos y no por decisión propia, sino porque sus circunstancias personales lo han querido así”, añadió el responsable.

Hasta ahora han conseguido llevar a cabo siete intercambios y “comparado a otros programas similares que se desarrollan en la Península, podemos estar tranquilos”, afirma Carvajal Borrego. La realidad, y uno de los problemas con los que se encuentran en algunos casos, es que “la propia familia del propietario que vive solo se encuentra reacia a la participación del mismo por prejuicios”, reivindica.

“Hay experiencias muy bonitas”


El vicepresidente de la Asociación recuerda el primer caso que llevaron con éxito: “hay experiencias muy bonitas”. Fueron dos extraños que unió el proyecto y “se hablaban como abuelo y nieto postizo”, además, “comían juntos y paseaban por la playa o por el parque”. La experiencia llegó a su fin porque  el estudiante volvió a Alemania, donde tenía a su familia. Aun así, siguen manteniendo el contacto.

Esta es solo una de las varias propuestas para la mejora social de los más veteranos por parte de Asistia. También cuentan con talleres, visitas culturales o, incluso, huertos urbanos, que hacen de Convive una opción factible para todos aquellos universitarios o jóvenes implicados con la causa.

¿A quién lees? Pues yo diría que a una persona activa, inquieta o más bien nerviosa y que le gusta controlar la situación. Intento aprender rápido y espero que a partir de ahora lo hagamos juntos.