Broche final de la función. Foto: Abril Z.C

Pura magia bajo la lona en La Laguna

Cultura / Ocio

El Circo Zoppis llega una vez más a Tenerife para sorprendernos con su nuevo show «Sueño». El espectáculo estará desde el 16 de mayo al 21 de junio para dejarnos con más de un mes de actuaciones para toda la familia. La carpa, instalada junto a la Facultad de Bellas Artes, ofrece actuaciones que sumergen a la audiencia en un universo de fantasía. La función comienza con disciplinas sutiles como los malabares y trucos de anillas, elevando de forma progresiva la intensidad para cautivar al público. Durante dos horas, la cuidada iluminación, el sonido y el asombroso vestuario construyen una atmósfera idónea donde conviven la diversión, el asombro y la tensión de los números de alto riesgo.

El alambre como uno de los número de riesgo. Foto: Abril Z.C

El hilo conductor de la cita recae en un carismático payaso que se convierte en el pilar fundamental de la velada, el favorito del público por seguro. Este personaje se convirtió en el alma de la pista no solo por sus ocurrencias cómicas, sino porque buscaba la interacción constante, sacando a gente al escenario para que participara de forma activa en el desarrollo de la función.

Es difícil que los números de humor sean para cualquier público y, aun así, me aventuro a decir que tanto padres como infantes se estallaron a carcajadas. La sorpresa fue mayúscula cuando, demostrando una versatilidad asombrosa, descubrimos que el payaso tocaba la trompeta a la perfección, convirtiéndose sin duda en uno de los momentos más memorables de la tarde.

El payaso, Cachipuchi, participando con el público. Foto: Abril Z.C

A medida que avanzaba la función, la adrenalina iba en aumento. Entre los momentos más aclamados destaca la rueda de la muerte, un número de peligro extremo que mantiene a la grada conteniendo la respiración. En estos instantes de máxima expectación, el director artístico, Vioris Zoppis, nos confiesa que el secreto para afrontar estos números tan complejos, como la propia rueda o el alambre, se basa en «disciplina, coordinación, mucha técnica y también rezar un poquito». Es una entrega absoluta donde el propio elenco asume el peligro con naturalidad porque «esa es nuestra profesión».

La rueda de la muerte. Foto: Abril Z.C

El listón seguía subiendo y, cuando pensé que ya no me podían impresionar más, dio comienzo la escena musical y aérea. Destacó notablemente la presencia del cantante en vivo mientras Vioris volaba por los aires con una demostración de fuerza y elegancia. El propio artista nos comenta que su objetivo en la pista es transmitir la actuación casi como si fuera poesía, buscando que la audiencia se olvide por un momento del enorme peligro real que esconde cada movimiento.

Esta maestría no es casualidad; Vioris detalla con orgullo que su apellido cuenta con seis generaciones de historia de tradición circense y que se han criado en este contexto, lo que se traduce en un estándar donde buscan que cada detalle y vestuario sea impecable.

Performance de Vioris Zoppis. Foto: Abril Z.C

«No queremos dejar Canarias»


La experiencia rompe por completo los esquemas tradicionales de lo que se espera de una carpa. El propio acróbata nos hacía reflexionar de manera muy acertada sobre cómo a veces las familias vienen ilusionadas por los menores, pero luego «repiten los padres, porque los adultos se dan cuenta de la técnica, de que en verdad somos atletas y hay años y años de preparación».

El colectivo Zoppis, compuesto por cerca de 50 empleados que forman un pueblo itinerante, ha encontrado en el archipiélago su hogar definitivo: «no queremos dejar Canarias, hemos sentido que este es nuestro lugar y que estamos contentos y felices porque cada año la aceptación de los habitantes de las islas es increíble».

Gran despedida de los artistas. Foto: Abril Z.C

Desde la organización insisten en que buscan que el público joven se anime a ir, ya que no se trata de un mero show infantil, sino que constituyen una valiosa manifestación artística capaz de conmover a la juventud estudiantil. Es un espectáculo que no deja indiferente a nadie.

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