El pasado jueves, 14 de mayo, Multicines Tenerife acogió la quinta edición de Cinematrans, un festival que lleva a la gran pantalla las vivencias del colectivo trans, en donde el cine se consolida, una vez más, como una herramienta fundamental para dar visibilidad y empoderar. A través de cortometrajes, largometrajes, coloquios y actuaciones, el encuentro pone el foco en realidades invisibilizadas, dando voz a quienes durante décadas han permanecido a los márgenes del relato social.
Tomás Galván, presentador en esta ocasión, guio el acto a lo largo la noche, acompañando al público entre las proyecciones, intervenciones y en las dos entregas de reconocimientos, para quienes marcaron esta edición. El primero de los premios fue para Marcela Rodríguez que según afirmó Galván «pasó a la historia sin quererlo, presa del miedo y del reconocimiento». Su nombre va unido a la defensa de los derechos del colectivo LGBTIQ+, a la lucha por los valores de la democracia y «a esos cuerpos que recibieron tantos golpes».
Antes de hacer la entrega de este reconocimiento, en la sala se proyectaron fragmentos de la vida de Marcela Rodríguez. Después, subió al escenario a dar los agradecimientos y el publico se levantó para recibirla entre aplausos. Es referente del activismo trans en Tenerife. La activista agradeció a la Fundación Pedro Zerolo, explicó que «recibir este reconocimiento supone para mi todo un orgullo, un homenaje que me hace sentirse reconocida después de todo lo vivido”. «Tras las secuelas de todo lo que he pasado por ser una mujer trans, como el intento de atropello o haber sido apedreada, recibir hoy este reconocimiento me da ánimos», aseguró.
Marcela Rodríguez recordó que, con apenas 14 o 15 años, se reunía junto a otras jóvenes en el Parque García Sanabria, donde eran alrededor de 15 o 20 personas. Explica que en aquella época “se nos llamaba maricones”, y que el término “transexuales” no se utilizaba todavía, palabra que asegura haber conocido ya en la edad adulta. Se mostró orgullosa de su trayectoria, aunque reconoció que arrastra las secuelas de un pasado muy duro.
«¿Qué me va a decir la juventud a mí?. Que aprendan de mí, no yo de quienes vienen detrás»
Al abordar la evolución de la visibilidad trans desde los años de la represión y las detenciones en el contexto del franquismo, señaló que «el cambio ha sido muy grande”. Sin embargo, advirtió de lo que considera un retroceso actual: “Después de ver todo lo adelantado, veo un retroceso que me da pánico, viendo cómo la juventud tienen esa afición por el fascismo”. Cuestionó además determinados discursos entre la gente joven: “Cuando dicen que se vivía mejor con Franco, ¿qué capacidad tienen para decir esas palabras si no lo vivieron? Y, además, parece que tampoco lo han estudiado”, afirmó la activista.
«Los derechos se conquistan, se disfrutan y se defienden»
En el escenario la acompañó Luisa Estévez Martínez, presidenta de la Fundación Pedro Zerolo, quien señaló que “el cine es un arma no violenta, creativa e intelectual, esencial junto al activismo en la defensa de los derechos”. Añadió que “es importante no dar por garantizados los derechos conquistados” y que, desde la Fundación Pedro Zerolo, existe el cometido de conservar y divulgar su importante legado. En este sentido, subrayó que “los derechos deben disfrutarse, pero sobre todo preservarse y defenderse”, en especial en un contexto en el que, según afirmó, “existen discursos extremistas de odio que considero repugnantes”, finalizó la presidenta de la fundación.
El segundo reconocimiento a la mejor divulgación fue para Lucas Platero, quien subió al escenario tras la proyección de un vídeo que resumía parte de sus logros. El ponente explicó que en la universidad realizan un tipo de activismo que denominan “activismo académico”, y añadió que “consiste en explicar cuestiones complejas de forma progresiva para que las personas puedan alcanzar una alfabetización propia”. Según señaló, desde la universidad trabajan en “desmentir esos bulos, fake news y la desinformación” que, afirmó, existe de forma notable en la actualidad y que genera distintos tipos de temores.
En este sentido, se refirió a la existencia de determinados discursos de odio hacia las personas trans, que trasladan la idea de “esos hombres vestidos de mujer escondidos en baños públicos para violar a las mujeres”. Añadió que se trata de temores que, no tienen ningún sentido, ni base real, pero que pueden generar miedo y provocar reacciones no racionales en la sociedad. Por ello, defendió la necesidad de responder a estos fenómenos mediante conceptos claros y explicaciones que contribuyan a desmontar esa desinformación.

La programación continuó con las proyecciones de Pordentro y Solo Kim, dos muestras cinematográficas que exploran desde distintas perspectivas las realidades de las personas trans. Pordentro, pone el foco en la identidad de género en la tercera edad, una realidad que en pocas ocasiones tiene espacio en el cine. La obra se adentra en las emociones y los conflictos de su protagonista, quien, tras la muerte de su esposa, el día de su funeral decide empezar a mostrar su identidad.
Solo Kim, por su parte, aborda la transexualidad desde otro enfoque, narrando la historia de Kim, un joven inmigrante filipino en Badalona que atraviesa su proceso de transición de género. En la obra, el propio protagonista se interpreta a sí mismo, lo que refuerza el carácter autobiográfico del relato. Para finalizar, la actuación de humor de Alba Boek puso el cierre a la jornada, que tras unos cortos impactantes había dejado el ambiente marcado por el silencio y la reflexión. Su intervención rompió ese silencio y consiguió arrancar algunas risas en la sala de cine, mientras el público despedía el evento con aplausos.










