Miguel Monterrey es un corredor palmero que este año ha vuelto a destacar en la Transvulcania. Tras alzarse con la victoria en la categoría local el año pasado, en esta edición ha logrado el tercer puesto. A pesar de una planificación marcada por imprevistos, el deportista supo cómo gestionar la presión psicológica y las dificultades inesperadas del entrenamiento con una mentalidad de superación constante. Su objetivo actual es perfeccionar su rendimiento y seguir puliendo su preparación para demostrar todo su potencial.
¿Cómo ha gestionado psicológicamente la tensión de haber ganado el año anterior y volver a pelear por el podio? «Fue algo muy duro porque sobre marzo me había preparado una conciencia durante cinco o seis meses. Yo sabía que existían corredores superiores a mí, pero pensaba que podía estar cerca de ganar. Luego se me truncó un poco la preparación. Visto el esfuerzo de este tiempo, la presión no era tanto por ganar, sino por sentir que, contra todo lo que había hecho, ahora mismo no estaba tan bien para encontrarme ahí. Fue un poco de ambas cosas».
¿Sintió que la velocidad de la carrera este año fue más agresiva o las condiciones marcaron la diferencia? «No, al revés. El año pasado fui más fuerte. Este año fui más medido pues estos dos últimos meses no estaba tan en forma. Iba bastante medido, pero después me sorprendieron los tiempos que salieron al principio».
Pensó en avanzar paso a paso
¿Cuál fue la estrategia al verso con buenas sensaciones desde el inicio? «Este año realmente dije: ‘voy a empezar la primera parte suave’, y resultó que fue la más rápida que salió. Pero claro, yo sé que en la segunda parte aguanto ir muy rápido y estar ahí en la lucha. Los chicos que ganan son mejores que yo subiendo, pero luego bajando estamos más o menos equipados».
¿En algún momento de dificultad física llegó a pensar en la retirada? «No, tanto para retirarme no, pero sí pensé en avanzar paso a paso. Me venían muchos corredores recortando distancia, pero al final solo me pasó uno, que estuvo casi todo el tiempo conmigo».

¿Qué lectura positiva saca de esta medalla de bronce obtenida este año? «Me sirve para darme cuenta de que para dar un salto tengo que trabajar más en las condiciones de calor. Necesito mejorar en eso para poder mantener el ritmo que quiero».
¿De qué manera influye este resultado en sus ganas de volver a competir el próximo año? «Hombre, el próximo año tengo ganas de venir y demostrar lo que yo soy capaz de hacer. Siento que todavía no he ejecutado la carrera que creo que puedo llevar a cabo. Mi estrategia no puede ser salir a un ritmo súper fuerte al principio porque necesito guardar para después».










