El primero de junio celebran 162 años de misiones oblatas. Foto: A. Machín

«Sea cual sea la circunstancia de vida, estaremos ahí acompañando»

Sociedad

«Un mayor porcentaje de turismo que accede a la protitución implica un mayor número de mujeres demandando servicios muy específicos»

Natalia González es la coordinadora del proyecto La Casita de las Hermanas Oblatas en Tenerife, donde se acompaña a personas que se encuentran en contextos de prostitución, explotación sexual o trata. Luego de formarse en la Universidad de La Laguna como trabajadora social, tomó la decisión de basar su trayectoria profesional en la defensa de los derechos de quienes viven esta realidad. Desde su despacho, explica cómo esta situación ha cambiado con el pasar de los años y las dificultades que supone el turismo constante en el archipiélago.

La organizadora comenta que  la asociación llegó a la isla en 1924 con el objetivo de ofrecer apoyo integral y acompañamiento especializado a mujeres que vivían bajo la invisibilidad social. Ella relata: «La labor se consolidó con la intervención en calle en 1988 y con la apertura del Centro de Orientación y Promoción a la Mujer en 1992». En el presente, señala que el 1 de junio la sede celebró el 162º aniversario de misiones oblatas, recordando cuál es su propósito principal.

González afirma que, tras décadas de trabajo, La Casita es un referente y un espacio de escucha seguro hoy en día. Asimismo, destaca que la colaboración con otras entidades resulta fundamental para ofrecer una respuesta adecuada a las necesidades particulares de cada caso, cubriendo áreas como la psicología, atención sanitaria o integración social y laboral.

«Cada vez vemos más casos en menos tiempo y en varios lugares»


La responsable del programa sostiene que este fenómeno ha experimentado importantes transformaciones con el tiempo. «Antes se desarrollaba de forma más visible y localizada, pero ahora la prostitución se caracteriza por una creciente dispersión geográfica», apunta la coordinadora. Según explica, gran parte de la actividad se lleva a cabo en pisos privados con dificultad de acceso, incluso las redes sociales y las plataformas facilitan su presencia en el ámbito digital.

Para ella, la situación en Canarias adquiere una dimensión particular debido a la afluencia del turismo y su peso en la economía. González explica que la llegada constante de visitantes influye de manera directa a la demanda y, por lo tanto, incrementa la oferta. «Cada vez vemos más casos en menos tiempo y en varios lugares, generando un cambio de ubicación con rapidez», sostiene.

Como consecuencia, asegura que esto les obliga a reforzar los cuidados y controles como atención psicológica, laboral y social. «Precisan un mayor seguimiento en el ámbito sanitario, revisiones constantes y un control más cuidadoso de posibles infecciones sexuales», comenta. Por este motivo, cuenta que las Oblatas llevan a cabo dos líneas de actuación para responder a estos desafíos. La coordinara aclara: «La primera se centra en la intervención directa para favorecer la autonomía y la segunda se enfoca en la sensibilización y la incidencia sociopolítica».

«Antes se desarrollaba de forma visible y localizada»


«Sea cual sea la circunstancia de vida, estaremos ahí acompañando hasta donde la persona nos permita y durante el tiempo que necesite», destaca. González menciona el lema histórico de la organización, «poco a poco y solo poco a poco», ya que refleja la filosofía del trabajo que realizan cada día. Ella mantiene que se debe entender el ritmo de cada proceso mientras se respeta la voluntad y la voz del perfil.