La industria musical en el archipiélago vive un momento de explosión a nivel global. Una generación está logrando hacerse un hueco en este mundo y, entre quienes lo intentan, se encuentra Rizy, un joven de 22 años que vive en Santa Cruz de Tenerife. Ricardo Acober es un artista musical que se encaja entre los géneros urbanos del trap, R&B y el reguetón. Pero, además compagina su carrera musical con su trabajo de barbero.
La música no siempre fue el camino previsto para él. Su entrada a la industria surgió casi por insistencia familiar. Su hermano, que tenía un estudio en casa, le animó durante mucho tiempo a probar. Al principio se negaba porque no se veía dentro de este mundo, pero un día decidió intentarlo. El resultado le sorprendió: «un día lo probé y me gustó bastante. Desde entonces no he parado de hacerlo».
«Me quedo produciendo ahí hasta la madrugada»
Compaginar ambos mundos no es una tarea fácil. Durante las tardes trabaja en la barbería, completamente centrado en su oficio. «Estoy enfocado en mi trabajo y mi cabeza no piensa en otra cosa», afirma. Es en el estudio, ya de noche, cuando desarrolla sus ideas. «Me quedo produciendo ahí hasta la madrugada», confiesa. Para él, cada espacio tiene su función y su momento.
Esa dualidad también se refleja en su personalidad. Reconoce que no es el mismo cuando corta el pelo que cuando crea música. Añade que: «en la barbería no reflejo lo que hago como artista». Prefiere separar carreras y mostrar una imagen distinta según el contexto, lo que hace que muchas personas de su entorno laboral desconozcan su proyecto musical.
«Sin un beat que apoye la letra es imposible que salga bien»
Su estilo se mueve entre el trap, el R&B y el reguetón. Tres géneros con los que se siente igual de cómodo. «No tengo preferencias porque escucho a los tres en mi día a día y es lo que más me gusta», aclara. De ahí nace su propuesta, construida a partir de múltiples influencias.
A la hora de crear, lo primero siempre es la base. Busca un beat que le transmita algo y, a partir de ahí, desarrolla la letra. Resalta que «sin un beat que apoye la letra es imposible que salga bien». De hecho, asegura que encontrar el sonido adecuado es lo más complicado del proceso creativo, más incluso que escribir. Esta tarea le resulta fácil porque se centra en expresar lo que tiene en mente sin darle demasiadas vueltas.
Entre sus principales referentes menciona a Omar Courtz, por el estilo de sus letras; ROA, por sus melodías; y Yan Block, por su imagen y forma de construir sus videoclips. De todos ellos extrae elementos que luego moldea para construir su identidad artística, evitando caer en imitaciones. Admite que «si te dejas influenciar mucho por un artista, la gente no te va a tomar en serio porque no tienes un sonido original».
«Tienes que ser muy original para que la gente te siga»
En una industria cada vez más competitiva, no basta solo con la música. Ricardo considera que el marketing es una de las partes más difíciles. Destaca la necesidad de ser original para captar la atención del público, pues repetir lo que hacen los demás reduce la credibilidad. Menciona que: «tienes que ser muy original para que la gente te siga». En su opinión, la creatividad de la promoción es clave para despertar la curiosidad de quienes aún no conocen su trabajo.
La imagen también juega un papel fundamental. Defiende que es lo primero que percibe la audiencia al revisar las redes sociales de un artista y, por tanto, condiciona su credibilidad. Comenta que «la imagen es lo primordial que tienes que mantener porque es lo primero que la gente va a ver sobre ti».
«Es una buena oportunidad que debemos aprovechar los artistas de aquí»
Como artista canario valora el momento actual de la escena urbana en el archipiélago. Considera que la industria ha experimentado un crecimiento relevante en los últimos años, impulsado por el éxito de cantantes como Quevedo, La Pantera o Lucho RK, entre otros. Este reconocimiento ha ayudado a dar visibilidad al talento local, que antes se dejaba un poco de lado.
Ante esta escena, piensa que «es una buena oportunidad que debemos aprovechar los artistas de aquí». Cree que es un buen momento para desarrollarse como cantante, siempre que se aproveche esa visibilidad que han alcanzado quienes han logrado hacerse un hueco a nivel global.
«Hay tiempo para todo, y más para lo que te gusta»
Aunque todavía su carrera está en una fase inicial, Ricardo ya trabaja en varios proyectos que sacará a la luz en los próximos meses. Entre ellos, adelanta algunas colaboraciones con otros artistas y productores, como Vako u Oretnac, lo que refleja su intención de seguir creciendo dentro del sector.
Recuerda con claridad la primera ve que escuchó una canción suya terminada. A pesar de que aquel tema no se llegó a publicar, surgió como una prueba. «Me sentí orgulloso porque era la primera vez que escuchaba algo mío y, gracias a eso, me dieron ganas de seguir», asegura. Desde entonces, su evolución ha sido constante.
Para quienes se encuentran en una situación similar lanza un pequeño consejo: «hay tiempo para todo, y más para lo que te gusta». Piensa que el trabajo no debe ser una excusa o una barrera para abandonar los sueños, sino una herramienta para sostenerlos mientras se construye un camino propio. Subraya que «si algo te gusta de verdad, siempre va haber tiempo».










