«Este trabajo no solo hace que ellas reflexionen sobre lo vivido, sino que yo también aprendo mucho con todo lo que comparten»
La facilitadora de teatro social Noelia Rodríguez Hernández participó en el taller intercultural Habitar la historia: mujeres que migran, una iniciativa dirigida a mujeres migrantes que utiliza el teatro como herramienta para compartir experiencias y generar espacios de reflexión colectiva. La actividad, con una duración de dos horas y media, se enmarca dentro del proyecto «Aliadas en ruta» y plantea un espacio de encuentro en el que las participantes pueden expresar sus vivencias migratorias y construir relatos comunes a través de dinámicas teatrales.
«El objetivo es trabajar a través del cuerpo»
Rodríguez explica que uno de los principales objetivos de la actividad es reflexionar sobre las experiencias de las mujeres migrantes desde una perspectiva que tenga en cuenta distintas realidades. «El objetivo es trabajar a través del cuerpo, porque mi especialidad es el teatro, no solo las experiencias vividas como mujeres migrantes, sino también esa interseccionalidad de mujer y persona migrante», afirma. Destaca que, tan importante como la reflexión, es el vínculo que se genera entre las participantes durante el proceso.
En ese sentido, destaca que estos espacios permiten que las mujeres encuentren nuevas redes de apoyo en un contexto que muchas veces puede resultar complejo. «Es importante crear un espacio de vínculo entre ellas, encontrar otras mujeres y otros espacios donde poder sentirse incluidas y desarrollarse como personas», señala.


«Es importante crear un espacio de vínculo entre ellas»
Francis, una de las personas participantes, confirma la relevancia de este espacio. Señala que el taller le permitió identificar y comprender los sentimientos vinculados al duelo migratorio, algo que muchas veces no se asocia con la propia migración. Además, destaca la importancia de compartir con otras mujeres de su misma cultura: aunque se integra con personas locales, «cuando estás con gente de tu misma cultura, como que hablas el mismo lenguaje». Para ella, este tipo de encuentros ayuda a disipar emociones difíciles y genera un sentido de pertenencia que acompaña a la experiencia de migrar.

«Trabajar con mujeres siempre es un placer»
La participación en este proyecto también ha sido enriquecedora para la propia facilitadora. Rodríguez asegura que este tipo de iniciativas generan un aprendizaje mutuo entre quienes participan. «Este trabajo no solo hace que ellas puedan reflexionar sobre lo vivido, sino que yo también aprendo mucho con todo lo que comparten», comenta. Para ella, trabajar con mujeres siempre resulta una experiencia significativa, especialmente cuando se trata de conocer otras realidades y perspectivas.
Aunque su experiencia personal no está marcada por la migración, explica que ha tenido contacto cercano con mujeres migrantes a lo largo de su trayectoria profesional. «No es tanto mi caso, pero sí que me rodeo de personas migrantes, sobre todo de mujeres que deciden migrar, y me parece interesante verlo desde su punto de vista y compartir este espacio para aprender», afirma.
Su recorrido profesional también ha estado ligado al trabajo con mujeres en distintos contextos sociales. Rodríguez se ha formado en igualdad y ha participado en proyectos con mujeres víctimas de violencia de género, además de colaborar con iniciativas vinculadas a entidades sociales. En ese sentido, recuerda que también ha trabajado con personas en situación de sinhogarismo a través de proyectos como los desarrollados por Cáritas. «Volver a compartir espacios y trabajarlo a través del arte es lo que más me gusta, porque casi sin darte cuenta llegas a reflexiones determinadas en un espacio que a veces también es de diversión», explica.
«Se deberían hacer muchísimos más proyectos así»
Para la facilitadora, iniciativas como esta deberían multiplicarse, especialmente en un contexto social cada vez más diverso. Considera que es necesario avanzar hacia una sociedad basada en la interculturalidad, en la que las personas no solo compartan un mismo espacio, sino que también generen proyectos comunes. «Creo que se deberían hacer muchísimos más proyectos así, porque es una realidad ahora mismo», afirma.
Rodríguez señala que Canarias es un territorio marcado por la diversidad cultural y las migraciones, lo que convierte este tipo de iniciativas en una oportunidad para construir relaciones más cercanas entre personas de diferentes orígenes. «Estamos en una sociedad en la que muchas personas tienen familiares o historias vinculadas a otros lugares. Es un espacio donde se reúne muchísima multiculturalidad», explica.

«La interculturalidad es el presente y el futuro»
Por ello, considera fundamental fomentar espacios donde las personas puedan conocerse y colaborar. «No solo se trata de compartir un lugar, sino también de intentar crear cosas juntas, conocernos y habitar el espacio de otra manera», señala.
Finalmente, anima a más personas a participar en talleres y proyectos de este tipo, ya que pueden convertirse en experiencias muy enriquecedoras, tanto a nivel personal como colectivo. «Es una oportunidad estupenda no solo para aprender cosas nuevas, sino también para vincularte, conocer proyectos diferentes y conocer a otras personas de las que puedes aprender muchísimo», concluye.










