Las declaraciones del actor Timothée Chalamet en una entrevista con Matthew McConaughey están provocando críticas en el ámbito cultural. Sus palabras sobre el ballet y la ópera se han interpretado por parte del sector artístico como un desprecio hacia estas disciplinas. Durante una entrevista para Variety Chalamet afirmó: «No quiero trabajar en ballet ni ópera, donde la gente diga: ‘¡Oye! ¡Mantén esto vivo, aunque ya no le importe a nadie!’. Con todo respeto a la gente de ballet y ópera».
Lo más impactante es la procedencia de estas palabras, pues Chalamet no es ajeno a este mundo: su madre fue bailarina de ballet. ¿Ha cambiado el Timothée que conocíamos? La verdad es que lleva tiempo intentando alejarse de esa imagen de chico delicado al percibir que el público femenino no era suficiente para consolidar su prestigio. Por eso, ahora intenta acercarse a toda costa al público masculino.
«Todo apunta a un rebranding para parecer más masculino»
Desde su nuevo proyecto, Marty Supreme, hasta su actitud actual, todo apunta a un rebranding para parecer más masculino. Parece creer que para ser respetado en ciertos círculos debe distanciarse de las artes clásicas, precisamente aquellas que están dominadas históricamente por mujeres.
En este intento por proyectar una masculinidad diferente, Chalamet ha desdibujado su propia esencia. Ha menospreciado las artes escénicas para intentar encajar en un molde ajeno. La reacción es unánime: todos los teatros, todas las óperas y la comunidad del ballet a nivel mundial le están respondiendo con una firmeza que no se esperaba.










