Dos horas dan para mucho. Lo sabe bien el público que logró entrar este jueves, 19 de febrero, en el Museo de Historia y Antropología de La Laguna para escuchar la conferencia de Steven Forti y Nuria Alabao. Pocos minutos antes de las 18.00 horas la sala de actos de la Casa Lercaro presentaba un aspecto inusual: repleta hasta la puerta, con gente sentada incluso en los pasillos. Una multitud llegada de distintos puntos de la isla con la intención de comprender el auge reaccionario que asola al mundo. Desde la organización del evento hicieron lo posible para que pudiera entrar la mayoría de personas, pero aún así se contaban por decenas quienes quedaron a las puertas del museo. Más de un centenar de personas se acercaron para escuchar a Steven Forti, historiador especializado en la mutación de los fascismos y su adaptación a los marcos democráticos actuales, y a Nuria Alabao, periodista y doctora en antropología que investiga la deriva antifeminista.
El diálogo comenzó con la intervención de Irene Ruano Blanco, integrante de La Colectiva y moderadora del acto. Planteó como marco de la conversación que «la crisis de legitimidad del gobierno liberal está dando lugar a nuevas formas de autoridad política». También señaló uno de los factores por los que estos movimientos están presentes en el ámbito local: «Canarias es un lugar atravesado por el turismo masivo, la precariedad laboral, la cuestión migratoria y las tensiones sobre identidad. Esto genera ciertos debates que trae la ultraderecha y permite que permanezcan en los barrios y las instituciones»
«Es un poder que se construye durante 50 años y ahora están recogiendo sus frutos»
Steven Forti tomó la palabra con una tesis contundente: «En las ruinas del neoliberalismo se ha forjado la ola reaccionaria». Y señaló a los nuevos actores que, a su juicio, encarnan su mutación: «Los Musk y los Thiel no son el empresario neoliberal de hace 40 años. Tienen un plan clarísimo. Hasta hace unos años se planteaban construir ciudades en medio del mar para no pagar impuestos. Ahora, en cambio, quieren capturar al Estado».
Nuria Alabao amplió la mirada desde el género. Advirtió que «es un poder que se construye durante 50 años y ahora están recogiendo sus frutos». Recordó que organizaciones como la Alianza Defending Freedom o el Congreso Mundial de la Familia llevan décadas «invirtiendo dinero, posicionando a su gente en el Tribunal Supremo, apoyando a Trump». Y conectó con el análisis en Canarias: «Hay dos líneas que son muy potentes ahora para todos los partidos de extrema derecha europea. Una es la del invierno demográfico. La teoría de que las poblaciones europeas van a ser sustituidas por poblaciones de origen magrebí o musulmana. La otra es la racialización del sexismo. El año pasado hubo muchos ataques a centros de menores, a espacios donde viven migrantes. Algunos de los más violentos se producen cuando hay una acusación de una agresión sexual».

«Quien está más organizado a nivel internacional es la extrema derecha»
Forti profundizó en la estrategia de estas fuerzas: «A las extremas derechas les parece estupendo que estemos en sociedades desestructuradas. Que la sociedad siga atomizada les es rentable». Y señaló una paradoja: «Lo que la extrema derecha ha hecho mejor en las últimas décadas son dos cosas que ha aprendido de la izquierda: la batalla cultural y las redes transnacionales. Hoy en día quien está más organizado a nivel internacional es la extrema derecha».
Alabao explicó cómo funciona esa maquinaria en el terreno del género. «Lo que ellos hacen no es conseguir mayorías sociales. Construyen coaliciones de votantes, cogiendo a los que están muy movilizados por el aborto, que igual no son muchos, pero tienen gran capacidad de movimiento». Y dio la clave de por qué el antifeminismo resulta tan eficaz: «Las cuestiones de género tocan algo muy íntimo, tienen una gran carga emocional. Eso moviliza mucho a la población».
«Nos dedicamos a proteger lo que existe, pero lo que hay es lo que causa el malestar»
Nuria Alabao lanzó una reflexión incómoda sobre la posición de los sectores progresistas: «Nos estamos como dedicando a proteger lo que existe. Lo que nos estamos encontrando estos años es llamadas a defender lo que hay porque lo que viene puede ser peor. Pero lo que hay es lo que está causando el malestar» Y añadió: «El problema es que muchas veces lo que tendemos es a decir que no hay que criticar esto o aquello porque se están dando herramientas a la extrema derecha. Pero entonces, ¿cómo vamos a avanzar? Hay que ponerle coto a las condiciones que están posibilitando que asciendan estos personajes».
Steven Forti coincidió en el diagnóstico y fue más allá: «Llevamos demasiado tiempo a la defensiva. Hay que dejar de estar a la defensiva, hay que pasar a la ofensiva. No podemos solo pensar en salvar los muebles de lo que se está desmoronando». Y planteó dos líneas de trabajo concretas: «Construir redes comunitarias, redes desde abajo. En una sociedad desestructurada, lo que tenemos que hacer es intentar romper este proceso de progresiva atomización. Y esto se hace solo desde los barrios, desde abajo. Hay que democratizar el espacio digital. Para la ciudadanía lo real es mucho más importante que lo digital. Es más importante estar en las calles y crear lazos desde abajo reales»
A las 20.00 horas, con la noche ya cerrada sobre la calle San Agustín, la sala se desalojó con prisa. Dos horas habían dado para mucho, incluso para abrir un espacio de conversación entre el público y dos de las voces que mejor están analizando la reacción autoritaria en el mundo. Afuera, la oscuridad y el silencio habitual del casco histórico.









