Carmen Nieves Martín es una mujer que que superó un cáncer de mama tras un año de tratamiento comparte su experiencia, desde el miedo inicial hasta la recuperación, con el objetivo de transmitir un mensaje de esperanza a quienes atraviesan la enfermedad y concienciar sobre la importancia de la detección precoz. Desde entonces, valora el tiempo compartido con sus seres queridos y la labor que desempeña la sanidad pública.
¿Cómo recuerdas el día en que recibiste el diagnóstico y qué fue lo primero que pensaste? «Recuerdo no solo ese día, sino también los días anteriores. La incertidumbre y el miedo hicieron que mi cabeza fuera un caos. Pensaba que tenía algo malo y en cómo iba a afrontarlo. Cuando el médico me confirmó el diagnóstico, lo primero que pensé fue que me iba a morir y no pude contener las lágrimas.»
¿Cuál fue el momento más difícil de todo el proceso y qué te ayudó a seguir adelante? «El momento más difícil fue cuando se enteraron mis hijos y cuando me miré al espejo después de perder el pelo. Lo que me ayudó a seguir fueron las ganas de vivir y pensar que quería seguir disfrutando de mi familia.»
¿Cómo cambió tu vida durante el tratamiento, tanto física como emocionalmente? «Fue un cambio brutal. Perdí mi rutina porque no tenía fuerzas para trabajar y, al principio, la moral la tenía por el suelo. Aun así, aprovechaba los momentos en los que me encontraba mejor para hacer pequeñas cosas en casa y mantenerme activa.»
«Las ganas de vivir fueron mi mayor tratamiento»
¿Qué importancia tuvieron tu familia y los profesionales sanitarios durante la enfermedad? «El apoyo de mi familia, de mis amigos y de otras personas que estaban pasando por lo mismo fue muy importante. También el cariño de mi oncóloga, de los médicos, enfermeros y enfermeras que me trataron y me apoyaron en todo momento. Ellos fueron mi familia en el hospital.»
¿Qué mensaje darías a las personas que están pasando por una situación similar? «Les diría que confíen en los profesionales que tenemos en nuestros hospitales y también en ellas mismas. La ciencia avanza muy rápido y el cáncer no siempre significa muerte. En mi caso, además, la fe me ayudó mucho a afrontar todo el proceso.»
¿Cómo detectaste la enfermedad y cómo fue el tratamiento? «Noté un bulto en la axila izquierda que fue creciendo y doliendo cada vez más. Recibí 16 sesiones de quimioterapia durante unos siete meses para reducir el tumor de la axila y otro más pequeño en el pecho. Después descansé unas semanas, me operaron y terminé el tratamiento con radioterapia. En total, fue aproximadamente un año.»
¿Qué aprendiste después de superar esta experiencia? «Aprendí a afrontar una enfermedad confiando en los profesionales, en los tratamientos y en el apoyo de la familia. Ahora valoro mucho más la vida, el tiempo con las personas que quiero y el enorme trabajo que realiza la sanidad pública en España. Hay que cuidar a quienes investigan y trabajan cada día para salvar vidas.»
