Sin noticias de Siria

Opinión

«Hola. Mi nombre es Salima Y tengo 17 años. Apenas conozco tu idioma, pero me gustaría contarte cuál es mi día a día en un país dominado por el odio, la guerra, el terror, las balas y la muerte. Un país como Siria que mata a niños y familias como yo constantemente y del que, ahora, más que nunca, quiero marchar. No sé por dónde empezar, es todo tan difícil. Lo único que tengo claro ahora mismo es que quiero salir de esta pesadilla que me rodea cada segundo. Ojalá fuese solo un sueño, pero no, esta es mi realidad. Y te aseguro que la situación es tan dura que no deseo nada más que llegar a Europa y ser feliz de verdad. Ahora bien, me encantaría que te pusieras en mi lugar para que comprendas la magnitud del problema y entiendas el porqué de esta huida. Acaso, ¿te has planteado cómo vive una persona refugiada dejando atrás su casa, su país o perdiendo a lo que más quiere y todo por no morir? Quiero confesarte que estoy viva, pero no me siento humana, he perdido la fe en la humanidad. Siento que todo el mundo me ha abandonado a la deriva. Incluso Europa, mi única esperanza, también se ha olvidado de mí y de mi familia. Pero Europa no ha sido el única, los medios de comunicación también nos han dado la espalda. Me dirijo hacia ustedes, a aquellos medios comprometidos con la sociedad que a priori, cuentan lo que sucede, pero que realmente no informan sobre nada. Y más cuando se trata de Siria, la olvidada por Europa y por los medios. Quiero que, por un momento, todos los países sean capaces de ponerse de acuerdo y cumplan con lo recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Ayúdame antes de que muera, por favor».

«Esta desesperada ayuda fue enviada por Salima a un periódico. Días después, la asesinaban a balazos en un enfrentamiento»


Esta desesperada ayuda fue enviada por Salima a un periódico. Días después, la asesinaban a balazos en un enfrentamiento. La muerte de esta joven representa una ínfima cifra más de una tasa mortalidad que supera más de los 500 000 asesinatos fruto de la guerra civil en la que se encuentra inmersa Siria.

Ahora bien, ¿por qué hablamos de derechos humanos cuándo realmente se carece de humanidad? ¿Por qué le cerramos la puerta a alguien que quiere un derecho tan básico como es el del asilo? ¿Qué pasa para no se publiquen más informaciones sobre Siria? ¿Qué pasa con el principio de no devolución?

Son tantas preguntas las que vienen a mi cabeza mientras escribo estas líneas que no soy capaz de entender cómo un problema tan grande pasa desapercibido para Occidente y sus medios de comunicación. Hoy no es Salima la única víctima.

Estamos ante seres humanos que arriesgan su vida para huir de la muerte,  lo único seguro para estas personas que se encuentran en una amenaza constante, torturas y una vulneración absoluta de sus derechos como seres humanos. Y lo único que quieren estos refugiados es sobrevivir…

 

Periodista en potencia y coleccionista de imágenes. Si tuviera que definirme en una palabra, esa sería constancia. Insisto en que el mundo necesita gente que ame lo que hace.

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