El Aula Cultural de Divulgación Científica de la Universidad de La Laguna ha convocado para este próximo viernes, 13 de febrero, a partir de las 16.30 horas, un seminario donde se abordarán los resultados de un estudio sobre el establecimiento de Halimeda Incrassata. Se trata de una especie de alga tropical característica del Caribe que desde el 2008 habita nuestras aguas debido a la tropicalización y al conjunto de procesos y actividades humanas varias que, de una forma u otra, afectan al medio ambiente.
Es una talófita, un organismo pluricelular marino, capaz de provocar cambios en el ecosistema que ocupe, como ya ha hecho en diversos puntos de España. En Canarias ha generado variaciones en el desarrollo de otras clases como las fanerógamas marinas, otros tipos de macroalgas y la anguila jardinera.
El experimento realizado expuso que el principal factor limitante para el crecimiento del sargazo es la temperatura, por tanto, el calentamiento de las aguas marinas permite una mayor y más eficaz segregación del organismo. Se estima que este se extienda hasta latitudes de 40º, tanto hacia el norte, como hacia el sur del ecuador.
«Tenerife es la isla más afectada»
Belén Roger Baynat, graduada en Biología por la Universidad de Valencia y con máster en Biología Marina por la Universidad de La Laguna, será quien imparta esta divulgación científica, además de que participa activamente en los análisis. Ella ha revelado datos de especial importancia previos a la charla que tendrá lugar mañana.
Las zonas de investigación se encuentran en la vertiente sur de la isla, concretamente en la costa de El Tablado, El Porís de Abona y Abades, siendo este último, el punto más afectado por la población de estas algas. «Hace un año eran unos pocos especímenes, pero ahora hay una cantidad ingente», afirma la bióloga tras comprobarlo en sus exámenes de campo.
Y es que fue por primera vez en 2008, en La Palma, donde se avistó la Halimeda Incrassata en el archipiélago, sin embargo no se ha llegado a extender por las costas de la isla bonita. Diez años después llegó a Tenerife (2018) y la situación preocupa, puesto que está matando a otras especies, en concreto a la Cymodocea Nodosa, una planta marina protegida que no es capaz biológicamente de sobrevivir junto al alga invasora.
«Estamos estudiándolo a fondo»
Recientemente, junto a su equipo, Roger Baynat ha realizado modelos de estudio para conocer el comportamiento del arbusto marino teniendo en cuenta una serie de variables (oleaje, orientación de la isla, la pendiente) que han establecido como determinantes para saber sobre la evolución de este tipo de flora marina en nuestras aguas.
Destaca que no existe aún la presencia de estos organismos en las islas orientales (Gran Canaria, Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa), pero que, de darse esto, habría una mayor presencia que en Tenerife, debido a la superficie más arenosa que presentan sus litorales.
A su vez, hay otros proyectos en marcha relacionados con la forma de vida en cuestión. Se están observando las comunidades de invertebrados, peces y plantas marinas que actualmente residen en las zonas donde pueden proliferar poblaciones de este tipo. Esto se debe a que puede originar cambios en el suelo marino debido a su composición basada en carbonato cálcico, lo que motiva a que, cuando estos ejemplares mueren, el suelo se vuelva más duro y blanquecino, como si de las playas del Caribe se tratara.










