Equipo de lucha canaria universitario

Lucha canaria: tradición en crisis

Deportes

Todos nos hacemos la misma pregunta en algún momento de nuestra vida: ¿Cuándo moriremos? Parece que vivimos en un mundo con fechas de caducidad y finales ya escritos. Como decía Shakespeare: “Morir es dormir”, y aunque en este caso, afortunadamente, la lucha canaria no ha muerto, sí está inserta en un período de crisis.

Hablamos de un deporte autóctono que se remonta a tiempos anteriores a la conquista de las Islas Canarias por los castellanos, pues los aborígenes ya la practicaban. Y llega hasta nuestros días al transmitirse como juego o deporte tradicional. Esta disciplina llegó a estar prohibida por el régimen de Franco, pero se ha sabido mantener . Eso sí, de manera renqueante, con ciertos cambios y con muchas piedras en el camino. Pero, ¿cómo se vive actualmente y qué opinan de ella los que la practican?

La Universidad de La Laguna es una de las instituciones que mayor apoyo ha otorgado a este deporte. Su aportación ha consistido en proporcionar ropa de brega, en formar docentes durante los últimos años y en favorecer su difusión. Para esto se ha creado el Club de Lucha Universitario, el cual hoy en día compite en el torneo interinsular de manera amateur y sin recibir incentivo económico alguno.

Agarrada entre dos luchadores del Universidad.
Agarrada entre dos luchadores del Universidad.

Antonio Jesús Frías Delgado, más conocido como Tony, es el monitor de las clases y entrenador del equipo universitario. A pesar de su dilatada experiencia como entrenador y luchador en clubes de lucha como el Tegueste, Araya, Victoria y Brisas del Teide (en el que actualmente milita), en su cara se observa la misma ilusión que el primer día que pisó un terrero.

“En este deporte se ha notado en los últimos años un gran bajón, se ha perdido la difusión por parte de los medios de comunicación, como es el caso de Televisión Canaria, que ya no ofrece las luchadas, además de una falta de apoyo institucional, ya que, sin él, mantener económicamente una competición es complicado a la hora de gastos, fichas y seguros. Falta trabajo en la base en muchos municipios también. Hay que sacar a los niños de las escuelas para que no solo se metan en equipos, sino que sus familias también estén vinculadas y sean aficionadas, porque, al fin y al cabo, este deporte se sustenta de ello, de su público y afición”, comenta Delgado.

La lucha canaria transmite todavía una serie de tópicos falsos que no tienen nada que ver con la realidad, como la creencia de que es un deporte de brutos o gordos. Lo cierto es que, tal y como nos comenta el entrenador del Club de Lucha Universitario, “es un deporte que depende de la habilidad y la colocación. Y es cierto que es importante tener una gran dosis de fuerza y potencia, pero eso se puede suplir con flexibilidad, agilidad y saber moverse dentro de los límites del terrero. De hecho, una de las cosas más importantes en la lucha canaria es saber aprovechar la fuerza del contrario”.

Club de Lucha de la Universidad de La Laguna
Maña entre dos integrantes del Equipo de Lucha Universidad.

Pero lo verdaderamente importante son los valores  que se pueden respirar desde que empiezas a ver una clase de esta disciplina. Su verdadera esencia y lo que ha hecho que siga vivo es la transmisión de valores, como la nobleza o el compañerismo. Entonces, ¿realmente hay riesgo de que se pierda esta tradición? “Si se siguen perdiendo apoyos pueden perderse las competiciones, como ha pasado en La Gomera. Aun así, la tradición creo que seguirá viva. Al igual que se han recuperado danzas y juegos, lo mismo puede pasar con la lucha canaria, ya que pueden celebrarse jornadas recordándolo como algo folclórico”, asegura Tony Frías.

«Aquí sigo enganchado»


Pese a la situación difícil que vive la lucha y soslayando las dificultades que tienen los estudiantes de la ULL para desarrollar en deporte, pues lo practican en un tatami en vez de un terrero, la sala de artes marciales es un búnker en el que refugiarse de los problemas y dificultades del día a día. Un lugar de acogida que ha conseguido integrar, incluso, a estudiantes de Erasmus, a numerosas mujeres que quieren vivir la esencia de este deporte noble y a estudiantes de otras islas. Uno de esos alumnos que ha encontrado en esta actividad su principal vía de escape y un vehículo para sociabilizarse en su nueva residencia es Antonio Brouwer Segura, natural de Gran Canaria: «Empecé a luchar en la Universidad hace dos años. Estaba en las jornadas de puertas abiertas y el que es actualmente el presidente del Club de Lucha me dijo que tenía cuerpo para la brega. Como me encontraba solo y no tenía muchos amigos aquí en Tenerife, decidí apuntarme. Esa fue la razón por la que empecé. Y aquí sigo enganchado”.

Su historia puede ser la de muchos jóvenes que dejan su isla para estudiar lo que les gusta, alejado de sus familias y amigos. Una historia de superación: “Me ha ayudado mucho a sociabilizarme. En el terreno deportivo también es un deporte distinto, noble y tradicional. Solo había practicado lo típico: fútbol, baloncesto… pero me decidí a probar con la lucha canaria y no me arrepiento”.

 

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