El Parque Rural de Anaga, un lugar frío y húmedo que favorece el crecimiento de la vegetación. Fayal-brezal, lauráceas, que se entremezclan para pintar el paisaje de un verde intenso que sólo se atenúa por la niebla. Un sinfín de caminos por los que practicar senderismo, bicicleta de montaña, montar a caballo o simplemente dar un paseo. Una superficie de 14 418 hectáreas, según los datos del Gobierno de Canarias, en la que se puede encontrar una gran cantidad de especies protegidas y más de 30 amenazadas. Donde la geología crea verdaderas obras de arte, como el arco de Taganana o los roques de Anaga.
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