El pasado viernes, 27 de marzo, a las 20.00 horas se inauguró en el Espacio Cultural La Granja una obra por parte de la compañía Gaviera titulada Colisión. Su estreno tuvo como aliciente que ese mismo día se celebraba el Día Mundial del Teatro, por lo que varios integrantes del público leyeron en voz alta el mensaje homónimo a la festividad que Willem Dafoe había transmitido días antes. Tuvo una duración aproximada de 60 minutos y tiene como premisa un impacto inminente de la luna contra la tierra y las formas de relación previas y posteriores al anuncio de dicho suceso.
El patio de butacas quedó en la penumbra cuando el escenario se iluminó y dos personajes enmascarados aparecieron en escena. Estas máscaras, que impedían ver el rostro a quienes las portaban, forman parte del proyecto personal de las dos directoras de la agencia, Ylenia de Luis y Adriana Cortés, que las fabrican a mano y venden en su página web, Marcherata.
«El teatro consiste en desafiar nuestra manera de pensar»
La pareja, protagonista de la función, parecía mantener una relación sexo-afectiva en la que ambos se mostraban ilusionados y rebosantes de felicidad. A medida que pasaban los minutos, creaban un hogar paso a paso, pero la rutina se volvía cada vez más y más monótona hasta acabar con el tiempo y ganas de ambos. Cuando las interacciones quedaron reducidas a las justas y necesarias, el material que componía sus rostros ahora presentaba ojeras y barba, en el caso del personaje masculino.
Todos los días parecían tener un ritmo determinado que se repetía cada vez que volvía a sonar la alarma. Así fue, hasta que el noticiero anunció que la luna se había desorbitado y se dirigía directamente a la tierra hasta un pronto impacto y colapso. El pánico se apoderó de sus cuerpos y no sabían que hacer frente a tal noticia.
Más adelante, tras un largo rato de reflexión y agobio, ella coge un billete de su bolsillo y lo rompe en varios pedazos. Luego, le invita a él a hacer lo mismo y, aunque comienza mostrándose reticente, cede y el número de fragmentos de papel del suelo se duplica. Desde este momento, incitan a la reflexionar acerca del valor del dinero, si ganarlo agota las ganas de invertirlo con quien queremos.

Aunque los personajes parecen no poder hablar, resultan tener esa capacidad, pero se expresan en un idioma que el resto es incapaz de descifrar, por lo que la música y sonidos de ambiente sirven de narrador crucial para la comprensión de la función. De igual manera, el trabajo del técnico de sonido es impecable. Gracias a las distintas intensidades y tonalidades se puede identificar distintas horas y espacios en un escenario que carece de paisaje o fenómeno astral que nos indique el momento del día en que transcurren los hechos; así como acompañan a los sentimientos que se viven en cada circunstancia.
Final del espectáculo y respuesta del público
Un tercer individuo de altura exagerada y compuesto de telas de incontables colores, sirve de símbolo de nostalgia y marca la cuenta atrás para sus últimos segundos respirando. Les brinda unos recuerdos rotos de regalos que se habían hecho anteriormente, que la pareja trata de recomponer por todos los medios.
Cuando el tiempo se agota, las prendas siguen llenas de agujeros y fallan en la tarea de reparar el pasado, pero eso no les impide disfrutar de sus últimos instantes de vida. Comienza a sonar esa canción que escuchan desde que se conocieron y empiezan a bailarla más efusivamente que nunca, lo que da a entender que el ayer es algo que ya no está en nuestra mano, pero sí podemos controlar la forma en que vivimos el presente.
Una vez la luz se hizo inexistente y quienes asistieron entendieron que la función había llegado a su fin, los efectos de sonido tornaron a aplausos y ovaciones que tardaron más de dos minutos en silenciarse. Sus tres interpretes salieron a reverenciarse múltiples veces y llamaron a sus acompañantes de fuera de las tablas para darles el reconocimiento que también se merecen. Los elogios inundaron el pasillo de salida de la sala, donde integrantes de Gaviera se pararon a saludar y mostrar su gratitud por la asistencia al evento.










