'Inmersión' fue la serie ganadora de las 64 obras presentadas. Foto: C. Delgado

«Es gratificante dar visibilidad a aquello a lo que le dedicas tanto tiempo»

Artes y Humanidades

«Me sentiría más identificada con el romanticismo, que contemplaba al ser humano muy pequeñito frente a una naturaleza desbordante»

Victoria Ramírez estudia el grado de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna, en tercer curso. Es natural de Gran Canaria, pero se trasladó a Tenerife para estudiar. Su desempeño dibujando le permitió ganar el premio de Artes Plásticas Manolo Millares de la Fundación CajaCanarias con la serie Inmersión, compuesta por dos obras que representan el mar. Con respecto a su conexión al arte expresa que «siempre ha estado ligado a mí de alguna manera». Cuando era pequeña dedicaba los ratos libres a pasatiempos y actividades creativas. «Empecé con recortables y luego usaba cajas de lápices, pasaba muchas tardes entretenida», confiesa.

Ramírez demuestra que el esfuerzo y la dedicación tienen su recompensa e incluso te llevan a conseguir un galardón. «Para mí fue impactante ganar, pero también para mi familia y amistades porque es gratificante dar visibilidad a aquello a lo que le dedicas tanto tiempo». Ahora este reconocimiento le da la oportunidad de colaborar con la misma fundación en una exposición que tendrá lugar en enero del próximo año.

«La cuarentena hizo que comenzara a desarrollar lo que más disfrutaba»


En sus dibujos la técnica que emplea se basa en carbón comprimido y carboncillo, aunque también usa grafito en polvo. Todas ellas utilizando el papel como soporte. De hecho, la serie de dos dibujos con la que obtuvo la distinción está elaborada con estos materiales. El agua es el elemento fundamental sobre el que se basan, «el arte es manifestar lo que tenemos en la cabeza», expresa.

A pesar de su amor por lo artístico, no fue hasta 2021 cuando decidió empezar a estudiar esta modalidad. Y es que estuvo haciendo Medicina durante tres años, pero «la cuarentena hizo que comenzara a desarrollar lo que más disfrutaba, con todo el día por delante buscaba la manera de pasarlo bien». Las responsabilidades académicas y el desenfreno de su día a día hicieron que su pasión se mantuviera en un segundo plano. Además, la orientación del colegio hacia una enseñanza más formal frenó su visión más imaginativa.

La naturaleza y valorar cada momento que está viviendo es lo que hace que conecte con ella misma y le sirva de inspiración para comenzar a dibujar sus obras. «Me siento identificada con el mar, con el agua, es algo que llevo dentro y no tengo forma de expresarlo, me hace sentir especial», afirma. Sus emociones son las que la invitan a simbolizar lo que siente.

Al realizar sus trabajos busca una manera de concienciar y de invitar al público a que se sensibilice con el medio natural, con la pausa, aumentar la capacidad contemplativa de quien lo está mirando. «No busco solo que la gente pare, sino que hagan una interpretación de lo que he elaborado y pretendo transmitir», comenta.

«Estoy investigando otras formas artísticas, intento hacer un poco de todo»


Victoria Ramírez no se centra solo en el dibujo. «En el grado hay distintos itinerarios, yo escogí el transdisciplinar donde no estudiamos una técnica concreta, sino que exprimimos la parte conceptual para darle un sentido mayor», explica. No se cierra a probar con la pintura o escultura. Asimismo, también experimenta con productos audiovisuales como el videoarte y aclara que «estoy investigando otras formas artísticas, intento hacer un poco de todo».

Para desarrollar sus ideas cuenta con referentes como el americano Robert Longo que hace dibujos empleando técnicas monocromáticas y de carbón. De las islas destaca al grancanario Raúl Artiles que «le aporta presencia al dibujo, juega con el collage y eso me ha animado a probar con la tridimensionalidad del papel». Respecto al videoarte se queda con el neoyorquino Bill Viola y el colombiano Óscar Muñoz.

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