Blanca Belmonte imparte clases de esta disciplina en Madrid. Foto: PULL

«Al final vivimos de nuestro cuerpo, tanto a nivel estético como funcional»

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Blanca Belmonte es bailarina profesional tinerfeña de pole dance. Lleva siete años practicando esta disciplina, que perfeccionó en el Teatro Circo Musical de Madrid. A los dieciséis años también comenzó a practicar calistenia y llegó a convertirse en campeona de Canarias en varias ocasiones. Ha realizado números aéreos en Egipto y en varios puntos de España, y trabajó como especialista para la serie española Sky Rojo.

¿Cómo fue su acercamiento al pole dance? «Fue bastante curioso. Yo de pequeña practiqué voleibol, pero cuando mis compañeras crecieron yo me quedé bastante corta del altura, lo que me imposibilitó seguir dedicándome a ello. Mi madre, por aquel entonces, empezó a practicar pole dance y me dijo que me apuntara con ella. Probé una clase y me encantó. Todo esto me ocurrió con catorce años y he estado practicándolo hasta el día de hoy que tengo veintiún años, eso sí, con algún parón por tema de lesiones».

¿Qué le movió a dedicarse al mundo del espectáculo? «A mí siempre me ha llamado muchísimo la atención el Circo del Sol, sin embargo me parecía algo súper lejano, por lo que pensaba que mi futuro sería única y exclusivamente ser entrenadora personal o dar clases de pole. Sin embargo en 2018, en unas vacaciones que fui a Madrid, fui a ver un espectáculo en el que conocí a un acróbata y me explicó un poco cómo funcionaba todo y la trayectoria que él había tenido. A partir de ahí se convirtió en mi sueño dedicarme a este mundillo, a parte de dar clases, que también lo disfruto».

¿Cómo describiría trabajar en un circo? «Como algo bastante sacrificado pero que llena enormemente el corazón del artista. La gente tiene la idea de que tenemos una vida muy precaria o que estás condicionada a llevar una vida nómada, pero no es así en absoluto. Si no te apetece viajar puedes quedarte en un show en concreto en la ciudad que más te apetezca y vivir de ello. Si por el contrario tienes un alma más aventurera, puedes buscar trabajo por temporadas e ir viajando a diferentes lugares del mundo o estar en cruceros. Eso sí, no hay que olvidar los entrenamientos diarios y el cuidar tu condición física, al fin y al cabo vivimos de nuestro cuerpo, tanto a nivel estético como funcional».

Blanca Belmonte en uno de sus espectáculos aéreos. Foto: PULL

«El problema es que todavía existe muchísimo slut-shaming y machismo»


¿Qué cosas le aporta el pole dance que no encuentre en otros deportes? «Para empezar y algo que he escuchado también en mi alumnado, es la autoestima que te otorga este deporte. Supongo que porque para practicarlo necesitas llevar top y pantalón corto, además de estar mirándote en el espejo todo el rato… Vas normalizando y aprendiendo a querer tu cuerpo. Otra cosa que a nivel personal me encanta es la cantidad de vertientes que tiene este deporte. Existe el pole fitness donde se aprenden una serie de trucos de fuerza y de flexibilidad, el pole dance el cual se asemeja más a la danza, y consiste en realizar un coreografía, o el pole exotic que explota nuestra sensualidad y añade el elemento de los tacones. Cuando entras en el mundillo y conoces a diferentes personas, ves que cada quien le da su toque y su estilo. Eso también me parece increíble».

¿Qué dificultades entraña esta disciplina? «Va a sonar a broma, pero a veces lo peor es la humedad del ambiente o cuando sudas, porque te resbalas de la barra todo el rato. Dejando eso a parte, para mí la mayor dificultad que entraña es lo completa que es a nivel de aptitudes necesarias para llegar a ser buen atleta. Necesitas flexibilidad de piernas, espalda, hombros… Sin embargo también necesitas muchísima fuerza y saber moverte para que no resulten bruscos los movimientos».

¿Por qué cree que aún existen prejuicios hacia quienes practican el pole dance? «Por su origen. Le pese a quien le pese, este deporte nació de los clubes de striptease y ha ido evolucionando a lo que es hoy. El problema es que existe muchísimo slut-shaming y machismo todavía y parece que nos cuesta dejar que cada uno haga con su vida lo que le plazca. Incluso dentro del mundillo, hay mucho atleta al que le parece que el Pole Exotic es inferior al Pole Fitness por el sencillo hecho de que uno es más sensual que el otro. Me parece de cabeza y mente muy cerrada el ser incapaz de reconocer que un deporte como este puede llegar a ser muy duro al igual que bonito, además de que no tiene ni sexo ni edad y que puede practicarlo todo el mundo».

«Cualquiera puede empezar y mejorar con el tiempo»


El pole requiere de un alto nivel de autoestima, confianza y autoconocimiento. ¿Es esto lo que busca desarrollar en las personas que toman sus clases? «Depende. Hay personas que simplemente practican Pole porque se divierten, han hecho amistades y quieren pasar un buen rato. Otras personas sí que buscan lo que mencionas y quieren superarse día a día y ver un progreso, algunas hasta quieren competir. Mi prioridad siempre va a ser que mi alumnado se sienta a gusto, disfrute y sienta que ha tenido una clase productiva».

¿Cualquier condición física puede acercarse a este deporte? «Por supuesto que sí. Nadie nace aprendido ni con unas condiciones de deportista profesional. Cualquiera puede empezar y mejorar con el tiempo, tenga la edad que tenga, el cuerpo que tenga o haya practicado o no deporte con anterioridad».

¿Cuánto tiempo se necesita para poder realizar todos los ejercicios? «Muchos años. Siento que nunca dejas de aprender porque cada día en Instagram u otra red social vas a ver a alguien que se ha inventado un nuevo truco, transición, combo… Y ahí estas tú, intentando copiarle hasta que te salga o te inventes algo mejor. Yo por lo menos tengo claro que aún tengo muchísimo recorrido por delante».

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