Joel García Martín, conocido como Joel McFly, es un artista polifacético conocido por su pasión por la pintura y su espíritu social. Originario de Barranco Grande, se crió allí toda la vida, donde se encuentra el colegio CEO Bethencourt y Molina, su antiguo centro educativo y la cuna de su creatividad. Siempre fue un niño que se aburría en clase, debido a que desde pequeño sabía que su verdadera vocación era el arte.
Con los años, McFly volvió al centro en el que creció, pero esta vez como artista consolidado y componente activo del proyecto Birmagen, a través del cual continúa su labor transmitiendo su experiencia a niños y adolescentes. Actualmente continúa trabajando en los centros de mano del proyecto y ha recibido el premio a Talento Joven del Distrito Suroeste.
¿Cómo y cuándo nace Joel McFly? «Mi nombre artístico nació a raíz del primer mural que hice en el CEO Bethencourt y Molina. La directora del centro, al ver mi trabajo, me llamó preguntando si yo pintaba cuadros para llevar a cabo una exposición. Hice la exposición y después me llamaron para hacer talleres de pintura para los alumnos. Fueron mis primeras firmas como McFly, lo elegí porque me gustó. En ese momento se consolidó mi nombre artístico».
¿Crees que hay desigualdad en las oportunidades que tiene una persona capitalina a la de alguien de la periferia? «Al contrario, creo. A mí uno de los profesores de plástica me consiguió una beca para estudiar artes en Barcelona, aunque al final no fui. En mi caso, no creo que haya un desequilibrio en cuanto a las oportunidades que se nos ofrecen».
¿Crees que influye el arte en la enseñanza? «Sí, el arte en la enseñanza influye en un montón de cosas. Hay chicos y chicas a los que les gusta la pintura, pero tienen el pensamiento de que el arte no les va a dar nada y no saben realmente qué hacer. Cuando me ven a mí, entienden que sí se puede hacer realmente».
¿Cuál fue el momento en el que decidiste dedicarte al arte? «Yo empecé tatuando realmente en 2008, con dieciocho años. Yo veía a mis amigos trabajando en estudios y me di cuenta de que era otra forma de arte de la que se podía vivir. Me dediqué al tatuaje durante catorce años, pero al final preferí los cuadros y los murales».

¿Cómo fue el proceso de aprendizaje al ser un artista autodidacta? «Aprendí viendo a otras personas y practicando lo que veía. Cuando no sabía cómo era el proceso de pintar algo, intentaba averiguarlo y si me salía pues ya sabía que era así. Aprendí solo y viendo a otra gente».
¿Crees que se ha desmitificado tu trabajo por no tener un título? «Al contrario. Trabajo con El Zaguán de Carlines, que tiene bastantes estudios de arte y siempre me ayuda a resolver mis dudas. De momento no he sentido que se le reste valor a mi trabajo».
«Siempre intento que la representación sea lo primero»
¿Cómo es el proceso de realización de un cuadro? «Con el proyecto depende de la necesidad del centro, pero si es un proyecto propio depende de la inspiración que tenga en el momento. Siempre intento que la representación sea lo primero».
¿Cómo influye en tí el sentimiento de representar a Canarias? «Al final, un mural es algo que va a estar ahí dando un mensaje a lo largo del tiempo, creo que es importante que la gente vuelva a sentir ese sentimiento de pertenencia. Siempre intento que la representación sea lo primero».
¿Cuál es el mensaje que quieres transmitir? «Me gusta hacer paisajes de Canarias, porque alguien lo va a ver y va a decir: «Yo pasaba allí los veranos. Siempre intento representar bien nuestros espacios y territorios».

¿Qué es lo que te diferencia de otros artistas? «Todo. Los artistas actuales tiran pintura a un lienzo y ya representan emociones complicadas como la ansiedad. Ellos no tienen un proceso artístico como podría tener un cuadro mío, en el que puedo estar tres meses para sólo sacar la idea de lo que suelo hacer. Hay muy pocas personas que hagan surrealismo en Canarias, es un distintivo. Yo no le busco un porqué».
¿Cuáles son tus próximas aspiraciones? «Creo que ya es hora de salir y hacer cosas fuera, me gustaría expandirme en Europa. Me gusta trabajar aquí pero estoy cansado, es momento de ir más allá».










