El desafío de materializar ideas

Cultura / Ocio

Bibiana Monje es una creadora escénica, actriz, cantante, directora, productora y dramaturga de Tenerife reconocida por su versatilidad artística y su enfoque innovador en las artes. Es la directora de Impulso Producciones, una compañía multidisciplinar desde la que desarrolla proyectos teatrales, musicales y audiovisuales con un lenguaje propio que mezcla poesía, humor y reflexión. A lo largo de su trayectoria ha escrito, dirigido e interpretado diversas obras y proyectos como Hamlet-A, El Principito al desnudo o Lacra; además de investigar constantemente nuevos lenguajes escénicos y formas de expresión contemporánea.

Se suele definir como una artista multidisciplinar, ¿en qué disciplina siente que se expresa con mayor libertad? Las artes escénicas son las que me apasionan porque creo que se puede fusionar con todas las demás, con las musicales, audiovisuales o las plásticas. Es como un universo sin límites.

Ha afirmado que «la expresión artística te escogió a ti» ¿Cómo fue ese momento o proceso de descubrimiento? Fue hace mucho, cuando tenía doce años. Mi madre y yo viajamos a Madrid, fuimos a ver el El Fantasma de la Ópera y veía que en los folletos de la obra habían personas con licenciaturas en teatro. Dije: «ma, ¿Esto se estudia?» Ahí fue cuando lo supe a nivel oficial.

¿Cómo conviven en usted la actriz, la directora, la dramaturga y la cantante? Son todas amigas. Conviven bien porque les doy espacio a todas e intento no reprimir ninguna mientras exploto a las otras.

Habla mucho del impulso creativo. ¿Qué significa exactamente ese concepto para ti? La gente tiene muchos impulsos y deseos que a veces se cortan. La creatividad necesita un espacio de autenticidad que tiene mucho que ver con dejar ser. Sin embargo, puede ser complicado porque hay impulsos que te llevan justo a la catástrofe, pero eso puede significar que hay algo ahí para ti. Hay que impulsar a la gente a creer y atreverse.

¿De dónde nacen sus ideas? Las ideas están ahí, no son nuestras. Depende de si estamos abiertos o no y de si las circunstancias son oportunas para recibir esa información. También se basa en lo que haces tú con las ideas porque todo el mundo tiene millones al día, pero otra cosa es bajar la idea y materializarla. Eso es crear una idea. En mi caso suelen ser desafiantes porque, por lo que sea, las ideas que me aparecen son más grandes que yo.

¿Cómo gestiona los bloqueos creativos? No creo en los bloqueos, no existen. Los considero una interpretación o un juicio. A lo mejor hay un momento que te toca estar en vacío, o te toca no intervenir. Pero como nos es tan insoportable quedarnos con lo que tenemos, creemos que estamos bloqueados.

«Los creadores realmente sabemos que el bloqueo es una excusa intelectual»


Sus obras mezclan poesía, sátira y humor filosófico, ¿por qué esa combinación? Para mi el humor es como la vaselina para hablar de cualquier cosa, de temas que a lo mejor podrían confrontar o violentar a alguien pero que con un humor elegante puedes hablar.

¿Qué busca provocar en el espectador cuando ve una pieza como PoOm Lacura? La gente intenta entrar en territorios difíciles pero en complicidad. Yo me pongo en sacrificio para reírnos, principalmente de mi, pero también del público. Pretendo reventar las estructuras psicológicas que hacen que las vidas de la sociedad estén tan mal y tengamos unas vidas de mierda.

Muchas de sus obras abordan temas como la identidad o las heridas emocionales, ¿Por qué le interesa explorar esos aspectos? Porque he sido herida emocionalmente y traumatizada por este mundo y por mis padres. ¿Cómo no me va a interesar lo que nos destroza? Lo demás me parece toda una excusa barata para no hablar de lo importante. Nuestra cultura ha hecho que justo los temas importantes sean incómodos y creemos que estar cómodos es lo mejor.

¿Cómo nace Impulso Producciones y qué necesidades quería cubrir con ella? Dentro de lo que es la multidisciplina, que es hacer muchas cosas al mismo tiempo, al final en este mercado es nada. Necesitaba encontrar un espacio donde poder unirlo todo y concretar, que para mí y para el artista creo que es siempre lo más complejo. Desde que estrené Puenting, en 2014, empecé a hacer un ejercicio de concreción. También quería crecer y crear algo un poco más allá de mí, de Bibiana Monje, que era un poco la marca.

«Las ideas son caóticas y hay que saber entrar y salir de ese caos»


La compañía apuesta por romper con lo convencional ¿Se ha encontrado resistencias en el sector por ello? Todo el rato. El sector es una resistencia, sobre todo cuando haces algo que no es lo que la gente hace o espera. Además, estoy segura de que si yo fuera un hombre, con lo que yo hago, me conocería toda España. Es una intuición que tengo.

¿Qué significa para usted crear «experiencias transformadoras» para el público? Significa abrir un espacio donde potencialmente, si tú quieres, puedes hacer algo con lo que te pasa, con lo que estás viviendo, con lo que venía pensando, contigo y con tu vida. No es generarlo sino abrir ese espacio para que tú aproveches la oportunidad,

¿Cómo ha ido el reciente estreno de Hamlet-A? ¿Cumplió sus expectativas?Fue increíble porque era un experimento teatral que podía ser catastrófico y una belleza. Llenamos el Teatro Leal los dos días y aún lo estamos digiriendo. Fue un acto muy bonito, poético y político. Un puñetazo en la mesa al hacer un Shakespeare solo con mujeres mayores de cincuenta años. No es que superara las expectativas porque era lo soñado y estuvo a la altura de los sueños de todos.

 

 

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