La escritora, Virginia Reyes Pérez, junto al coordinador de La Poeteca de Canarias, Ramiro Rosón, durante el acto de presentación. Foto: A. Peña

El arte de Virginia Reyes anima a que La Poeteca de Canarias siga soñando

Cultura / Ocio

La presentación del poemario El arte de seguir soñando congregó a una veintena de personas el pasado sábado, 7 de marzo, en La Poeteca de Canarias, espacio ubicado en el Parque Estudiante Javier Fernández Quesada. El evento fue protagonizado por Virginia Reyes, junto con el coordinador del local Ramiro Rosón. Ambos repasaron las líneas que configuran dicha creación literaria, la cual relata el tránsito desde la vida estudiantil a las incógnitas de la adultez.

A través de diversos interrogantes se desvelaron parte de las memorias de la autora a fin de reflejar lo descrito en el libro. Reyes no solo repasó la tónica que cohesiona su proyecto, ahondó en las inquietudes que deja la entrada en la vida adulta una vez acabada la etapa educativa. Este relato, que parte de vivencias personales, pretende representar las necesidades de toda una generación ante las expectativas de un mundo repleto de incertidumbre.

Las sonoridades de la introspección


Las tonalidades misteriosas de una actuación de clarinete dieron paso a un coloquio cargado de reflexiones y emociones que pretendían clarificar la tesis de la obra. Un conjunto de composiciones establecidas en torno a un viaje interno que se desarrolla a través del movimiento de las páginas.

El acto inicial evoca a la infancia, ejemplificada desde la calma ante el paso del tiempo, lejana de la obsesión de la vida adulta por la productividad. En segunda instancia, la autora pretende combatir el silencio mediante la felicidad de una drag en la que proyecta características divinas.

La depresión azota ante la rabia que despierta el tercer acto contra el sistema capitalista. La artista ilustra la pena de un pintor que se ve obligado a subastar post mortem sus lienzos. Al final, se acude a los folios en blanco como símbolos de resistencia ante tendencias productivistas.

La autora firmando uno de los ejemplares de su obra. Foto: A. Peña

Influencias dentro del estilo


Con el fin de la charla entre Rosón y la autora, se cedió la palabra a la audiencia. El turno de preguntas permitió que se desarrollase una lectura de las composiciones más destacadas de su trabajo. Entre las características reseñadas, destacó la presencia de un estilo teatralizado inmerso en sus versos. Ella misma definió el teatro como uno de sus pilares y una base de la que brota su poesía al mezclarse con elementos del dramaturgo Calderón de la Barca, fuente de inspiración principal de la autora.

Las aclaraciones permitieron destacar el papel que tuvo un viaje de estudios a Andalucía, que marcó parte del proceso creativo. La creadora subrayó: «Fue la primera vez que vivía sola y me enfrenté al mundo de verdad. Por eso tengo a Sevilla como un refugio». De esta manera, encuentra en los elementos del sur de la Península un aliciente para expandir la resistencia ante la adversidad.

Cada persona tuvo la oportunidad de recibir una firma en el poemario, que también pudo ser adquirido en el local. La última pregunta puso el punto final al acto. Sin embargo, Reyes dejó entrever que, más que un final, se trataba solo de un punto y seguido en su carrera: «Publicar un libro siempre fue un sueño. Ahora veo todo de forma distinta. Voy a disfrutar de esta obra y, cuando venga la inspiración, intentaré escribir otra».

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