El coordinador busca equidad y consumo responsable con el proyecto. Foto: Lucia R.C

Daniel Expósito: «Productor y consumidor se respetan y colaboran»

Solidaridad

Daniel Expósito coordina, desde diciembre de 2020, el programa de trato ético “El Surco” de la entidad Diocesana de Tenerife. Al frente de un equipo de ocho voluntarios, Daniel gestiona la distribución de artículos provenientes de regiones en situación de vulnerabilidad y exclusión. Su tarea va más lejos de la enajenación: busca sensibilizar sobre el gasto consciente y defender un esquema mercantil que priorice la dignidad de cada ciudadano y el bienestar en el trabajo.

¿Qué es el proyecto El Surco? «Es una propuesta de la institución cuyo objetivo es promover la venta ética y el uso sostenible. En un mundo en el que cada vez más se utiliza la cultura del descarte, pretendemos visibilizar todos los eslabones que componen la actividad monetaria, poniendo en el  foco al sujeto, desde el fabricante hasta el usuario. Entendemos que el rédito económico es necesario, pero no puede estar por encima de los hombres y mujeres. Este esfuerzo, como todo proyecto de la organización, responde a una necesidad  propia de nosotros»

 ¿Cómo desarrollan su actividad para mostrar el acuerdo balanceado? «Este canal posee dos vertientes que son las organizaciones de charlas, talleres o mercadillos en establecimientos educativos, asociaciones de vecinos, parroquias, etc. Y en la tienda en el cual ofertamos existencias de finanzas solidarias y promocionamos el consumo coherente, en la local contamos con una variada gama de género procedente de la Equidad Colectiva y en este lugar efectuamos degustaciones de café o cacao en momentos puntuales»

¿Quiénes son los elaboradores del café o el cacao o el resto de objetos de alimentación? «Todos los insumos que vendemos cumplen con los estándares de reciprocidad humanista , sean alimenticios o no. Proceden de agrupaciones formadas por pequeños trabajadores que se asocian para lograr  alguna relevancia ante los grandes compradores/ comercializadores»

¿Qué pretende expresar con los parámetros del Entramado Integrador? ¿Cuáles son esos preceptos? «Los puntos de la Gestión Comunitaria son 10, los podríamos agrupar en tres: el primero abarca los derechos del ser humano, laborales y públicos, asegurando salarios dignos y combatiendo la explotación infantil, el trabajo esclavo y la desigualdad de género. El segundo se centra en la rectitud, mediante prácticas empresariales éticas, libertad sindical y democracia en la toma de acuerdos. Finalmente, el núcleo del medioambiente apuesta por proteger la casa común y promocionar este sistema. Estos fundamentos buscan impulsar el desarrollo de las comunidades proveedoras, priorizando siempre la mejora directa en la calidad de vida de las familias del campo»

¿De esas sociedades que se rigen por los principios del Suministro Ético? ¿Cómo funciona? «Colaboramos estrechamente con la HLHCS en Tierra Santa, coordinando anualmente con todas las sedes españolas un pedido conjunto de artesanía en madera de olivo y cerámica de Hebrón para optimizar la importación. Asimismo, apoyamos a Corr en Bangladesh, una cooperativa de cestería de yute que busca el empoderamiento económico de la mujer en un contexto social que suele limitar su autonomía»

Los ejemplos son de entidades y actividades internacionales, ¿y el negocio local? «En este punto de encuentro apostamos por el trato justo y el uso responsable, esto implica decir que nuestro apoyo a iniciativas locales que colocan a la gente en el eje es importante. En nuestra vitrina tenemos manufacturas de dos empresas de inserción laboral de la organización: Buscándome la Habichuelas y 114 Espacio Creativo, pero nuestra mayor cantidad de mercancías en venta en stock son lugares en los que sigue existiendo la lucha entre el beneficio salvaje y la humanidad»

¿Cree que existe una percepción real sobre el comercio solidario y qué impacto negativo tiene ignorar estos valores al consumir? «El interés por el origen de lo que compramos y vestimos es una tendencia en auge. Al igual que con lo ecológico, la demanda de la sociedad impulsa nuevos estándares. La economía sensible va más allá, garantizando suministros libres de explotación próxima. Este modelo asegura el respeto a la dignidad del productor y de su entorno grupal. Es fundamental entender que el comprador tiene un rol político y transformador. Nuestras opciones de adquisión tienen la energía necesaria para mover el sector. Al elegir con criterio, ponemos la ética y a los colectivos en el corazón de la acción. Ejercer este dominio es clave para lograr un sistema comercial más solidario y ecuánime»

 

 

Estudiante de periodismo y voluntaria en Cáritas y San Juan de Dios. "La ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo como el zumbido al moscardón". Gabriel García Márquez

Lo último sobre Solidaridad

Ir a Top