«No solo el latín y el griego, las humanidades están infravaloradas»

Artes y Humanidades

María Josefina Martínez Benavides es doctora en Filología Griega, profesora y coordinadora en el Grado en Estudios Clásicos de la Sección de Filología de la Facultad de Humanidades de la Universidad de La Laguna, además de miembro de la Comisión de Calidad del Centro. También es partidaria de que las lenguas clásicas son fundamentales en la formación y que deberían tenerse en consideración, ya que en la actualidad están desacreditadas junto a otras materias humanísticas tales como la filosofía.

«No solo el latín y el griego, las humanidades en general están infravaloradas», comenta. A pesar de que las lenguas clásicas son la base de toda cultura occidental, mucha gente las desprecia. «Piensan que como son antiguas no tienen ninguna repercusión», pero la profesora de la ULL demuestra que, en realidad, es todo lo contrario: su importancia es real.

Martínez está convencida de que «tanto el latín como el griego no están muertos». La doctora explica que el griego en realidad se sigue hablando, en Grecia y en otras pequeñas comunidades en Australia, Estados Unidos, etc., aunque «evidentemente, no es el antiguo que hablaba Platón o Tucídides, pero nuestro español tampoco es el que se hablaba en la Edad Media». En cuanto al latín, piensa que «está vivo porque permanece en muchas de los idiomas modernos». Por ejemplo, su influencia en el inglés, sobre todo en el nivel de vocabulario, es bastante elevada, y es algo que «la gente desconoce».

«Son lenguas lógicas que contribuyen al desarrollo crítico, analítico y deductivo de la mente»


«En el español la influencia de ambas es muy evidente, pero no solo en el habla y en los tecnicismos, la manera en la que formulamos nuestros pensamientos o nuestra opinión es clásica», comenta la profesora de la ULL. «Nuestra estructura del mundo es la que nos dieron los griegos y los latinos, eso no se puede olvidar. Aparte de nuestra cultura, evidentemente», añade, explicando que, en la actualidad, muchas situaciones le recuerdan a la antigüedad clásica: «Los procesos históricos se repiten», asienta.

Así pues, defiende que «aparte de los conocimientos que te puedan dar, son lenguas lógicas, tan lógicas como las matemáticas». En ambas materias se trata de resolver una ecuación, un problema, que conlleva a una solución, pero «eso la gente no lo percibe, porque como está en letras, lo desprecia». La profesora cuenta un ejemplo de una empresa británica que solicitó para un puesto de ejecutivo a personas graduadas en Filología Clásica, porque «necesitaban la cabeza de esa gente», su forma de pensar coherente, muy deductiva, capaz de enfrentarse a un problema y darle soluciones rápidas. «No les valía un economista, porque no tenía la capacidad de análisis y deducción de un filólogo», agrega.

En este sentido, la doctora considera que España, con respecto a la cuestión educativa, va al revés del resto del mundo. «Ahora, por ejemplo, en Inglaterra existe una corriente que intenta promover la enseñanza del latín en la Educación Primaria, porque ayuda a los niños a desarrollar su capacidad deductiva y lógica. Nosotros, todo lo contrario: quitamos cada vez más las humanidades», expresa. «Esa capacidad de crear y de funcionar lógicamente que tienen las lenguas clásicas es algo que están valorando en países sajones y que nosotros no tenemos en cuenta». A pesar de que el latín y el griego son importantísimos para la formación de una persona, el sistema educativo español no le da la atención necesaria. «Ahora nos cuesta cada vez más luchar porque le dan menos posibilidades a la gente de conocer el mundo clásico», muestra indignada.

«Tenemos que volver a las humanidades y que el ser humano se encuentre a sí mismo»


«Hay una parte muy importante que es la retórica». Martínez insiste en que «llegan alumnos con cada vez más problemas para escribir y redactar bien, y para expresarse oralmente», de ahí que sea necesario aprender esta disciplina, porque ni siquiera los políticos saben dar un discurso correctamente. «Ahora estamos en un proceso de modificación del grado, evidentemente para mejorar», dice, comentando aspectos a introducir en el plan de estudios como la retórica, «porque queremos que el alumno conozca los mecanismos de comunicación, el saber hablar».

«Es acceder a un mundo que es diferente al nuestro pero a la vez muy parecido, porque uno es la base del otro», aclara. En definitiva, tanto el latín y el griego como las humanidades, en general, son esenciales a la hora de la formación de una persona, para el desarrollo de su espíritu y de su mente, y deberían percatarse en vez de ignorarlas o infravalorarlas. «Tenemos que volver a las humanidades, necesitamos que el ser humano se encuentre a sí mismo», concluye Martínez.

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