En España solo hay seis especialistas de salud mental por cada cien mil habitantes. Foto: PULL

Una pandemia más silenciosa

Opinión

Íñigo Errejón pidió una actualización en la estrategia del sistema de salud mental el pasado 17 de marzo de 2021. Además, acompañó su intervención de datos contrastados y veraces, sin embargo, nadie quiso escucharle.  ¿Es que acaso la salud mental no es una prioridad para el estado? Me temo que no son conscientes de lo que puede implicar censurar un discurso de esta índole, por lo tanto, expongamos la cruda realidad sin tapujos.

España es el segundo país de la Unión Europea que más ansiolíticos consume. El Instituto Nacional de Estadística concluye que un 6,7 % de la población sufre depresión y trastorno generalizado de ansiedad. Hay una relación de causa y efecto cuando solo hay seis especialistas de salud mental por cada cien mil habitantes.

Ya era común deshumanizar a las personas con enfermedades mentales. Si no dispones de 60 euros para una terapia semanal, solo te queda asumir que no hay cura para ti y lo mejor es volverte invisible. Pero cuando un virus asola el país y destruye la salud mental del personal médico, no puedes seguir poniendo un telón delante de una de las principales causas de muerte en occidente. La criminalización del suicidio no solucionará que las enfermedades mentales están a punto de convertirse en la próxima pandemia.

«Un 6,7 % de la población sufre depresión y trastorno generalizado de ansiedad»

Según la Organización Mundial de la Salud, la juventud europea está sufriendo fatiga pandémica, una serie de síntomas derivados de la enfermedad la Covid-19 y de las consecuencias que ha traído, especialmente para el alumnado, que debe enfrentarse a adquirir una serie de conocimientos desde su hogar, teniendo que ser autodidactas y realizando el doble de trabajo.

El 48,9 % del estudiantado español considera que su salud mental empeoró en el último año. Así se desprende en un estudio realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud y la Fundación Mutua Madrileña.

En la actualidad, la tasa de paro juvenil en España produce desmotivación, llevando al alumnado a desistir con su futuro. Por eso es importante actualizar el sistema de atención psicológica. Recibir ayuda no debería depender de una clase social.

La ciudadanía se encuentra en unos tiempos muy difíciles, el desempleo, el empobrecimiento y los contagios han sido el caldo de cultivo perfecto para desbordar el sistema.

Hay que encender el micrófono cuando hablamos de salud pública, entonces estaremos salvando las vidas de miles de personas que necesitan ayuda. La depresión no es un carácter determinado que se escoge, es un fallo en la estabilidad química del cerebro. Igual que la diabetes necesita ser regulada y supervisada, la población española merece a sus profesionales. El aumento de plazas PIR (Psicólogo Interno Residente) podría eliminar las listas de espera de 200 días, demasiado tiempo para situaciones críticas en las que se pide ayuda a gritos.

Contra el coronavirus habrán suficientes vacunas, pero el prejuicio social del suicidio no tiene cura si los representantes menosprecian un problema de gran envergadura. Acudir a terapia es el sendero para salvarte a ti de ti mismo. Nuestra sociedad será mejor cuando cambiemos el juicio por la comprensión. A pesar del imperante individualismo europeo, siempre debemos escoger la empatía como valor primordial.

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