Mercedes Murray recomendó pasear veinte o treinta minutos al día en manga corta. Foto: M. A. Obregón

Tomar el sol para atajar el déficit de vitamina D

Ciencias de la Salud

Más de 455 000 000 de resultados en Google y un crecimiento exponencial en las investigaciones médicas de la vitamina D demuestran el gran interés que genera el estudio de este compuesto tanto para la comunidad de profesionales de la salud como para los pacientes, que solicitan con más asiduidad que antes pruebas para medir las cantidades de esta presentes en sangre. Mercedes Murray es pediatra especializada en Nutrición y ofreció, recientemente, en el Hospital Universitario de Canarias un curso de actualización en nutrición en el que trató el tema del déficit de vitamina D en la población pediátrica.

El nutriente siempre ha estado muy ligado a la mineralización ósea, es decir, la correcta formación y mantenimiento del hueso, pero también desempeña un papel fundamental en otros procesos, como «su influencia en las infecciones respiratorias o de otra índole, en el asma y las alergias, en las enfermedades autoinmunes, en la obesidad y el síndrome metabólico, en el cáncer o incluso en enfermedades psiquiátricas como el autismo o la depresión», explicó la doctora.

Sin embargo, según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la insuficiencia de este elemento constituye una epidemia mundial, que afecta a más de la mitad de los habitantes. Por ello, ha elaborado un documento de recomendaciones para la ciudadanía, con datos sobre este déficit. «Diversos estudios estiman que más del 50 % de la población mundial está en riesgo de padecerla y hasta el 65 % de las embarazadas lo presentan. Además, en España también hay datos alarmantes en la población pediátrica«, afirmó Murray.

Excesivo uso de protección solar


España es uno de los países que, por su posición geográfica, goza de más horas de sol al año, pero la escasa vida al aire libre que lleva la sociedad en la actualidad contribuye en gran parte a este fenómeno global. No obstante, la profesional añadió que «otras posibles causas que generan el aumento de esta patología son el mal cumplimiento de la suplementación de la vitamina en el primer año, el excesivo uso de protección solar, la denominada ‘solfobia’ y la obesidad».

La especialista señaló que hay unos grupos de población susceptibles a tener niveles bajos, como las personas de piel oscura (cuya producción elevada de melanina bloquea la absorción), las personas que usan de forma cotidiana protección solar, así como las que no salen a la calle. Asimismo, apuntó que los lactantes que se alimentan exclusivamente de lactancia materna, las personas que presentan un problema de malabsorción, los enfermos renales o hepáticos y las personas que consumen fármacos como corticoides o antiepilépticos son otros de los principales grupos poblacionales de riesgo.

También dijo que influyen otros factores como «el clima, la posición geográfica, la polución, la predisposición genética o la obesidad».

Salir a la calle es la mejor manera de tomar vitamina D


Murray aclaró que son pocos los alimentos que presentan buenas dosis, pues «tan sólo los pescados azules contienen cantidades significativas de vitamina D, y otros como lácteos o huevo, aún con un consumo diario, apenas suplen las cantidades diarias recomendadas por las sociedades científicas».

Destacó, por último, que «la mejor medida preventiva es gratis: salir a la calle, pasear veinte o treinta minutos al día en manga corta». Si bien, puntualizó, «no hay que olvidar las medidas básicas de fotoprotección: evitar exponer al sol directo a los lactantes o grupos de riesgo de cáncer de piel, y no exponerse sin protección solar durante largos periodos en las horas centrales del día, especialmente en verano». Además, aseveró que no es necesario suplementar este compuesto si no se presenta un diagnóstico de deficiencia claro.

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