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Covadonga García Fierro

El parque García Sanabria acoge una nueva edición de la Feria del Libro

Cultura / Ocio

El parque García Sanabria acogió este pasado fin de semana la inauguración de la XXXI edición de la Feria del libro de Santa Cruz de Tenerife. Un año más, la capital tinerfeña se llenó de literatura y poesía, pero esta vez con una novedad, la ampliación de la programación a diez días. La Feria, organizada por la Asociación de Librerías de Tenerife (Aprolite) , aún no han llegado a su fin. Los ciudadanos podrán disfrutar de más de 150 actividades centradas en la lectura, la escritura y el arte.

«La cultura te hace libre». Estas fueron las palabras de Remedios Rosa, presidenta de Aprolite, para destacar la importancia de la organización de este tipo de eventos en el ámbito insular. Del mismo modo, el alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, no dudó en hacer hincapié en la repercusión de estas actividades en el sector y su capacidad de renovar la imagen de los agentes culturales desde el ámbito privado.

Tal y como viene siendo habitual, la se centra en dar a conocer las novedades literarias del último año, así como en reforzar la imagen de escritores, poetas y cantantes de la Isla. No obstante, durante los primeros días los asistentes también tuvieron la oportunidad de disfrutar de la presencia de autores de gran prestigio a nivel internacional. Entre ellos, el viernes 24, la escritora y periodista madrileña, Julia Navarro, presentó su último homenaje a la literatura, Tú no matarás, una novela marcada por el exilio español.

La literatura canaria también tuvo su lugar en el inicio de este reconocido festival literario gracias a la presencia de Javier Hernández Velázquez, Alexis Ravelo, Santiago Gil o Covadonga García Fierro. Asimismo, la Feria se ha aliado un año más con el verso, dedicando un espacio a Olga Rivero Roldán.

El sentir o la ‘Genética del llanto’

Cultura / Ocio
Elsa López, Covadonga García e Iván Cabrera en la presentación de 'Genética del llanto' Foto: G.M. Lavandero

Se sentaron en una pequeña sala de colores neutros Elsa López, editora; Covadonga García, poeta, e Iván Cabrera, autodefinido como lector de vocación. Algunos titubeos surgieron en el comienzo, ayer viernes, 15 de marzo, en la Casa de la Cultura de la capital tinerfeña. Finalmente, Elsa López dio a lugar con un discurso enternecedor sobre la poesía de la escritora que se reflejaba en esta edición bilingüe italiano-español de Genética del llanto, pero, sobre todo, de su persona, porque existe un vínculo entre ellas que se forja a través de las palabras. “Algunos versos podría haberlos escrito yo misma” porque “se puede compartir la versión del mundo”, manifestó.

“Tu poesía huele a polvos de talco”, dijo Elsa López, quien comparó a la poetisa con Mario Benedetti o Pino Ojeda, de tal manera que el título que enmarca su libro es de un texto frustrado de la escritora canaria. El italiano también ha sido una lengua que la ha influenciado enormemente, sus baladas de amor han contribuido a su lírica y, por ello, este tributo al idioma.

Covadonga García subrayó que las lágrimas y los sentimientos son la base del libro, pues “a mí me emociona todo, desde ver un animal hasta ver un amanecer, tomar de la mano a un amigo”. En este sentido, dijo que “debemos ser honestos con nuestros sentimientos”.

El acto fue un viaje de sensaciones.“Cómo no voy a emocionarme si entre estas páginas hay tanta gente que quiero”, afirmó la autora. Luego, Elsa López e Iván Cabrera hablaron sobre su poesía, en la que no reina el “lenguaje cursi y pop que distingue a los poetas actuales” sino que es “ligera y a la vez profunda”.

Covadonga García y Alba Sabina presentan sus obras en la Fundación Mapfre

Literatura
La presentación será hoy a las 19.00 horas en La Laguna. Foto: PULL

Las escritoras Covadonga García Fierro y Alba Sabina Pérez presentan hoy 14 de febrero a las 19.00 horas sus nuevas obras conjuntamente en la Fundación Mapfre de La Laguna y mañana viernes 15 en la sede de Las Palmas de Gran Canaria a la misma hora dentro de la Jornada Día de las Letras Canarias 2019. Sus obras, La mujer locaEl año rojo, respectivamente, ahondan en distintas temáticas como ‘yo poético’ y la locura donde las mujeres toman el papel protagonista y se echan a la calle a clamar las letras que estas dos jóvenes autoras les han insuflado.

Alba Sabina ganó la última edición del Premio de Poesía Pedro García Cabrera, convocado anualmente por la Fundación CajaCanarias, con la obra Zonas de incertidumbre donde hacía un recorrido por las distintas versiones y miradas de sí misma en los distintos lugares que ha visitado. Y ahora se adentra en sus inquietudes y virtudes con su nuevo poemario. Este está dividido en dos partes: la primera se centra en los personajes secundarios de obras literarias y cinematográficas que han perdido su voz tras el inexorable paso del tiempo. Casi siempre mujeres, busca en ellas el pálpito que dejaron entre las líneas donde nacieron y les da una nueva voz, así se convierte en un descubrimiento para el lector que no las conocía y en un reencuentro con quienes las conocía.

Mientras, la segunda parte, Los ojos de ciervo, se reserva para la cotidianidad que alberga la autora. Su yo escribe en esta parte más emocional que habla sin juicios ni prejuicios. Como lo califica su compañera Covadonga Fierro, se trata de la «parte emocional en donde habla de sí misma».

Covadonga García


La filóloga no es la primera vez que se pone ante el público para darles a conocer un nuevo miembro de su familia literaria. Tras Genética del llanto, continúa hacia una obra de relatos cuyo hilo conductor es la locura que une la historia de tres mujeres en cuyas vidas la vesania se aloja.

El primero de los cuentos se titula El corazón de los lobos. En palabras de la escritora, este es el más oscuro, quizá, y alude a la frase del filósofo Francis Bacon cuando decía que «el hombre es un lobo para el hombre» puesto que a veces «podemos llegar a unos límites muy salvajes como personas mientras que los animales a veces son capaces de demostrar una humanidad y amor que no apreciamos». Su protagonista es una mujer víctima de maltratos por parte de su pareja con la que comparte cuatro hijos, dos de la relación anterior y dos de la actual. Y a raíz de los gritos, del dolor, del postrauma que acontece en estos casos, se ve como merecedora y culpable de estos ataques que van engendrando en ella una desesperación muda.

El segundo relato que compone el libro es  La mujer de la ermita. Una historia que bebe de los antepasados de García en su tierra natal, Asturias. Trata sobre una mujer que durante la Guerra Civil perdió a su amor, un maquis que huye de la muerte por ser republicano. No obstante, una vez al año bajo los farolillos que alumbran las calles de las fiestas en honor a la Virgen de la Soledad de la aldea de Sangreña desciende hasta el baile disfrazado para bailar con su novia. Hasta que en una de estas la policía lo coge y se lo llevan, quedando esta mujer recluida durante el resto de su vida en casa con su madre vestida de luto. En el pueblo quedó la leyenda de la mujer loca, huraña, que vivía encerrada… Hasta que un día, un niño logra hablar con ella.

Y por último, cierra el ciclo Bar Ángela con la declaración de un hombre que entra a un bar: «Me han dicho que cuando salga del hospital venga a este sitio y diga que me han dado el alta». Habiendo rebasado la leucemia, el dueño del establecimiento acoge al personaje y lo agasaje con bebida y comida. ¿Por qué?, se pregunta. Antes que él, su compañera, enferma y fallecida por la misma enfermedad, dejó a cuenta que acogieran a todos aquellos que dijeran esas mismas palabras. Un cuento agradable, empático, amable como una tarde al sol, donde la locura que hace que nos entendamos brilla por su paz.

Pino Ojeda, la artista canaria que nos buscó por los sueños

Sociedad

El corazón se me ha arrojado a todos los barrancos de tu isla. Clara e inspiradora, esa es la poesía que emana de las manos de Pino Ojeda, poeta, escritora y artista grancanaria. Este año, a raíz de la celebración del Día de las Letras Canarias 2018, se conmemora su figura mediante la publicación de una antología y de diversos talleres, recitales y exposiciones así como material didáctico que pretenden acercar su obra a la ciudadanía. La viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias ha facilitado 3 000 copias de la revista Te busqué por los sueños realizada por las especialistas Blanca Hernández, Covadonga García, Yolanda Peralta Sierra, Elsa López y Kenia Martín.

Nacida en la villa de Teror, María del Pino Ojeda Quevedo (1916 – 2002) fue un referente en la escena cultural de los años 60 y 70. Tanto Blanca Hernández, filóloga e investigadora, como Covadonga García, conocieron a Pino Ojeda y profundizaron en su historia e implicaciones artísticas a partir de sus tesis doctorales. Para Hernández, a raíz de su propia publicación Escritoras canarias del siglo XX, supuso un descubrimiento cuando se percató de que Ojeda rompía con “los convencionalismos tradicionales y heteropatriarcales de una época que relegaba a la mujer al papel de ama de casa y madre”.

Resalta que “transgredió los roles establecidos para dedicarse a lo que más le gustaba, y me pareció admirable que, de forma autodidacta, se formara en diversas disciplinas, su espíritu emprendedor, su curiosidad por aprender y los temas que trata en su obra, atípicos en Canarias para una escritora de aquel tiempo”.

Mientras, para García, todo empezó en el año 2015 cuando empezó el doctorado, cuando decidió salvar del olvido a autoras insulares debido a que “deseaba dar visibilidad a alguna escritora de Canarias”. Por ello, “Pino Ojeda me resultaba la opción más atractiva porque fue una artista y escritora multidisciplinar, además de galerista, librera y editora”.

«Mi corazón está lleno de ti, / pero mi corazón te desea tanto / que parece estar vacío de ti»


Algunos temas recurrentes en la obra de la poeta son la naturaleza, la deidad o la soledad que combina con una expresión sencilla. “Existen elementos simbólicos muy importantes en su literatura, diría que el árbol, el brote, el pino, incluso el brote de pino verde hacen referencia a la esperanza”, aduce García, lo cual relaciona con ciertos aspectos de la obra de Antonio Machado. Además, “la colina o la cima simbolizan el acercamiento a Dios, y el mar es a veces un símbolo libertad y plenitud o de vaivén emocional, duda y muerte” como ocurre en su novela Con el paraíso al fondo (2017).

En cuanto a la métrica, Hernández toma sus creaciones y vislumbra que en ellas “buscaba la esencia de la palabra exacta con la que dar forma a sus sentimientos, recuerdos y pensamientos”. Es más, García añade que “en cierto sentido, esto responde a la personalidad de la autora: no pretendía ser quien era. Era una persona natural, que se relacionaba con todo el mundo y para la que el conocimiento no era una postura, sino una forma de vida”. De ahí que se alejara de “un lenguaje retórico o demasiado elaborado que no habría sido el suyo propio”.

Tras la pérdida de su marido en la guerra civil, Domingo Doreste, decidió tomar clases de escritura y perfeccionamiento del lenguaje, conocimientos que se sumaron a la formación que había recibido en el bachillerato bajo las lecciones del literato Agustín Espinosa. A partir de ahí, sus ansias por emprender una travesía en solitario aumentaron y, en el año 1949,  Ojeda abre una librería de flores y libros en la calle Luis Morote de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y funda y dirige la revista Alisio. Hojas de poesía tres años más tarde.

El poemario Como el fruto en el árbol le da su primer reconocimiento: el logro del premio Adonais en 1953, lo que supondrá su inmersión en la élite cultural española. Una aclaración que desea hacer García es que cree que “es un error de base considerar que las élites culturales del siglo XX estaban compuestas por hombres” y, a su vez, recuerda que “la Generación del 27 estaba constituida también por Carmen Conde, Ernestina de Champourcín o Maruja Mallo, por ejemplo”.

Ambas coinciden en que una de sus composiciones favoritas es Cómo quisiera ser tus pequeñas cosas (Niebla de sueño, 1947):

¡Cómo quisiera ser tus pequeñas cosas!

El aire que te roza y te acaricia.

El polvo que te sigue y se te posa.

El agua que desciende y te penetra.

La ropa que te cubre y te ausenta

la carne fuerte y olorosa.

El cuello que rodea tu garganta,

yo quisiera ser.

Y quisiera ser tus manos, tus pies.

Pisar donde pisas y tocar lo que tocas.

Ser color y sentarme en tus pupilas.

Ser agua y verterme en tu boca.

Ser luz y en las mañanas abrir mis dos ventanas

para que a la vida tú te asomes.

¡Ay, cómo quisiera ser para ti la nada

y poderte ofrecer el más allá!

«Cada día más cerca, / y cada segundo ausente, / como un corazón que latiera oculto»


Ojeda mantuvo prolíficas relaciones en el mundo del arte, sobre todo entre aquellos que cultivaban la poesía y la pintura como Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, Pedro Salinas, su gran amigo y poeta majorero, Juan Ismel, o Carmen Conde y Chona Madera. “Lo natural para Pino Ojeda era relacionarse con las personas, independientemente de su sexo”; no obstante, el contexto machista de la época realzaba en alguna ocasión la belleza y el atractivo de la pintora en vez de su obra, aunque García es firme en ese aspecto: “Para mí, fue una mujer adelantada a su época; pero, especialmente, fue una mujer adelantada a los hombres de su época”.

Su lema era “Dejadme con mis alas que a nadie le hago sombra”, apostilla Hernández. A su ver, “esta frase suya sintetiza muy bien su forma de ser y de estar en la vida. Entendió que ser mujer no tenía que suponer un impedimento para hacer lo que más le gustaba, la cultura, y se dedicó a ella de forma plena”. A Ojeda, probablemente, le dio igual transgredir una moral que no se correspondía con la época, “era una feminista en un tiempo en el que, en Canarias, no se hablaba del feminismo”.

Entre otros muchos campos, la terorense también decidió dar el salto a la creación plástica. En 1955 expone por primera vez su obra pictórica en la III Bienal Hispanoamericana de Arte en Barcelona y, posteriormente, en 1958, funda la Galería Arte en Las Palmas de Gran Canaria, convirtiéndose así en la primera mujer del Archipiélago que se hace cargo de este tipo de empresa. Su obra está catalogada y estudiada dentro del movimiento abstracto, y “es reconocida como una de las precursoras del informalismo en Canarias”, detalla García, “Pino Ojeda siempre defendió que no existía ninguna conexión entre su obra literaria y pictórica, determinadas emociones las canalizaba a través de la escritura y, cuando deseaba distraerse o imaginar con otros mundos, tomaba lienzo y pincel”. Dos lenguajes totalmente diferentes para recrear el espíritu interno.

 

«Te busqué por los sueños: / por los sueños, tú me estabas esperando»


Hasta hace unos meses todavía estaba inédita la obra Con el paraíso al fondo, que fue finalista del premio Nadal en 1954. Sin embargo, poco a poco, se fomenta y contribuye desde las distintas administraciones como el Cabildo de Gran Canaria o el Gobierno de Canarias a que la voz de esta autora busque y encuentre su lugar entre las letras canarias puesto que, tal y como recuerda la filóloga, el sector político “tiene la obligación de gestionar el patrimonio cultural de Canarias”. Una de estas demostraciones es la película La habitación del fondo (2015), de Domingo Doreste.

Aún queda mucho por saber de Pino Ojeda, “y muchos prejuicios por derribar”, aclara García. Durante los años setenta, expone en Italia, Suiza, Estados Unidos, Alemania y Suecia, países en los que se apreció la obra plástica de la editora. Sin embargo, “en Canarias, los comisarios de la exposición del TEA sobre el patrimonio poético y plástico de Canarias, Andrés Sánchez Robayna y Fernando Castro Borrego –excelentes profesores a los que respeto- decidieron no incluirla, a pesar de cumplir con los requisitos que ellos mismos marcaron”, denuncia la filóloga. Entre ellos, atender a determinados conceptos relacionados con el mar, el fuego o la lava.

Reflexionan sobre algunos de los porqués: “Tal vez exista un cierto sentimiento de inferioridad –inconsciente- en Canarias, como si no nos creyéramos el magnífico talento que atesoramos en las Islas, unido a una atmósfera de cierta reticencia a incorporar al canon literario y pictórico a mujeres artistas que lo merecen”. Así, algún día serán familiares y reconocidos nombres como Lola Massieu, Lía Tavío, Jane Millares, María Belén Morales, Pino Falcón, Eva Fernández de Guigou…

La otra gran incógnita sigue siendo su aportación al género teatral, Ojeda estuvo “a punto de entrenar una obra en Barcelona en los años 50, pero el director del teatro murió víctima de la tuberculosis y, posteriormente, Pino Ojeda nunca tuvo ocasión de estrenar ninguna de sus obras”. Un deseo que queda, y al que Covadonga se adscribe: “Sería maravilloso hacer algún montaje y llevar su teatro por las Islas”, y que se une al de Hernández cuando habla sobre lo necesario que es “incluirla en el canon literario para, desde las programaciones didácticas, se conozcan y se lean sus obras en las aulas”.

  • Fotos: Revista Dragaria, Gobierno de Canarias y la web Canarias Opina.

“Escribir es algo natural, como respirar”

Cultura / Ocio

Covadonga García Fierro es escritora y antigua alumna de la Universidad de La Laguna. Cursó el grado de Filología y ahora es becaria de inserción laboral en Canarias Cultura en Red en un puesto de gestión cultural. Sin embargo, su verdadera pasión es la poesía. “Para mí, escribir es algo natural, es como respirar”, afirma. Su próximo proyecto sale en octubre de este año bajo el título Genética del llanto: “Colaboro con Ediciones La Palma.  Estoy encantada con el libro”.

Covadonga asegura que desde muy pequeña se dejaba ver esa tendencia hacia las letras. “En el colegio destacaba por mi comprensión lectora; sin embargo, en los números siempre me fue fatal”. La filóloga señala que fue en Bachillerato cuando se dio cuenta de que su carrera se orientaría hacia las humanidades. Sobresale el papel que tuvieron dos profesores en su decisión: el de Literatura Universal y la docente de la asignatura de Latín. “En mi casa nadie había pisado la universidad. No teníamos libros, nadie leía, ni escribía”, añade. Para ella la escritura era un elemento ajeno que, mediante la educación, consiguió incluir en su vida.

Este género se acabó convirtiendo en una vía de escape en su día a día. “En un mundo en el que todo está absolutamente tecnificado, donde vemos todo tipo de violencia y nada nos conmueve, los poemas son los que me salvan de esta locura”. Así, la joven declara que el hecho de que una obra escrita en otra época y por alguien en la otra punta del mundo la emocionara, era algo mágico. “Ser capaz de conectar con otro ser humano en otro espacio y tiempo es como una religión, por así decirlo”, concluye.

«Cuando recogí mi primer premio supe que tenía que presentarme a más concursos»


“Mi poesía ha cambiado”, continúa. La escritora dice que al ver sus escritos de hace tres años apenas parece la misma persona. García Fierro no se lo toma como algo malo, ya que indica que “es bonito reconocerme y pensar que la ingenuidad de ese momento se ha convertido en un poco más de escepticismo ante muchas cosas”.

Ahora sus creaciones se centran en el amor, el desamor, el paso del tiempo y la soledad; mucho de esto se relaciona con la pérdida de su madre a una edad temprana. Cuenta que, desde muy pequeña, tuvo que aprender a vivir con su ausencia. “En el día a día no está, ha sido una especie de luto. Me ha dejado huella”, recuerda.

Abrirse paso en el mundo de las letras no le ha resultado difícil hasta ahora: “He tenido suerte. Mi primer libro se publicó en 2015 porque una editora me escribió al ver que gané un premio”. Sin embargo, no duda al decir que lo importante no era publicar, sino el hecho de escribir. «Puede estar guardado en un cajón de mi cuarto y no pasaría nada”, remarca.

El primer concurso al que se presentó fue en 2010, porque su profesor de Literatura Universal la animó. En ese momento, era bastante tímida y nunca se le hubiera ocurrido presentarse. El certamen consistía en crear una historia que se relacionara con el cielo. La autora, al no tener conocimientos sobre astronomía, unió el sentido de la vida con el tema central que pedían en las bases. “Cuando gané y fui a recoger el premio se lo dediqué a mi padre. Ambos nos emocionamos. Entonces decidí que tenía que presentarme a más”, recuerda.

«Alguien que no se ha formado en nada, se cree que por tener tres líneas en Twitter o un blog ya es Cervantes»


La escritora establece que el secreto para una buena escritura se basa en la lectura: “En esta época, a los niños se les dice que tienen un talento inmenso y que solo con soñarlo podrán conseguir lo que se propongan, y no es así”. Según García Fierro, la clave está en la formación y reseña que “alguien que no se ha formado en nada, se cree que por tener tres líneas en Twitter o un blog ya es Cervantes”. A futuros escritores les aconseja leer, aprender, estudiar y, solo cuando hayan desarrollado una sensibilidad y unos conocimientos, es el momento de empezar a labrar una carrera.

“Lo importante siempre será escribir poesía, ir al teatro, emocionarnos con una obra de arte, comprender lo que otros seres humanos han querido expresar con su creatividad, eso es lo esencial”, concluye.

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